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Recuerdos de mi loca juventud. ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 9/10/2017. Lecturas: 19617
Etiquetas:   Zoofilia
Relato completo

Me encontraba de visita en la finca que había sido de mis abuelos, y que ahora era de mis padres, cuando de momento vi a un enorme perro blanco, con el que yo de adolescente juagaba. No podía creer, que Moldun aún estuviera vivo. Pero de inmediato al acercarse aquel enorme perraso, mi padre me sacó de mi error, diciéndome. Este es Moldun tercero, nieto de aquel con quien tú te la pasabas recorriendo toda la finca.
La verdad, es que si mi padre no me lo hubiera dicho, hubiera jurado que se trataba del mismo perro. Cuando aquel enorme Gran Danés blanco se nos acercó, moviendo su larga cola, de inmediato me acordé, de todas las travesuras, y pocas vergüenzas que yo me la pasaba haciendo, con el viejo Moldun. Ya que en lo que se refiere al sexo, desde jovencita fui algo inquieta, razón por la cual mis padres, para evitar estar de tras de mí, en las vacaciones me enviaban a casa de mis abuelos. Lo que al principio, odie. Pero una tarde en que estaba, sin hacer nada, lamentándome de mi mala suerte, mientras paseaba por los campos de mis abuelos, acompañada del viejo Moldún. Cuando me detuve a descansar, bajo la sombra de un viejo árbol, apenas me senté sobre sus raíces, me di cuenta que Moldun comenzó a lamer su cosa. Lo que de por si me llamó la atención. Fue en ese momento, que sin pensarlo mucho, y viendo que no había nadie por todos los alrededores, me dije a mi misma, que bien yo podía acariciar mi coñito, sin que nadie me interrumpiera. Por lo que de inmediato, cubierta por la oscura sombra de aquel frondoso árbol, no tan solo me quité la corta falda que llevaba puesta, sino que también por aquello de sentirme más cómoda, me desnudé completamente. En esos momentos, en lo único que pensaba era en autosatisfacerme, por lo que simplemente abrí mis piernas lo más que pude, y con mis dedos comencé acariciar toda mi vulva. Cerrando los ojos, para imaginarme que un chico me estaba acariciando. No sé cuánto tiempo estuve, recostada sobre las raíces de aquel árbol, cuando de momento, sentí. Que algo que no eran mis dedos, tocaba mi coño. Asustada abrí los ojos, encontrándome con el enorme morro de Moldun entre mis piernas, lamiendo mi coño con su enorme, y caliente lengua. Mi primera reacción fue el separar su cara de mi coño. Pero casi de inmediato, aunque eso me asustó, el placer que me hizo sentir, fue algo delirante. Tanto que de inmediato retiré mis manos de su morro, dejándole el espacio libre para que continuase lamiendo deliciosamente todo mi coño. Fue tal el placer que sentí, que al poco rato de que Moldun comenzara a lamer toda mi vulva, disfruté de un arrebatador orgasmo, como nunca antes lo había hecho. Yo me estaba recuperando, cuando me di cuenta de que Moldun ya tenía casi todo su miembro fuera, y busca de manera desesperada montarse sobre mí. Por mi poca experiencia, traté de retirarme del perro, gateando. Pero de inmediato se montó sobre mí, cual si yo fuera una misma perra. Creo que aún no terminaba de montárseme encima, cuando sentí que su miembro se abrió paso dentro de mi coño. Sujetando mí cuerpo, con sus patas delanteras, al tiempo que no paraba de moverse. Esa no fue la primera vez, que llegue a sentir una verga dentro de mi coño, ya que los primeros en acostarse conmigo, lo fueron mis primos, y luego en la urbanización donde vivo, había comenzado a tener sexo con varios de nuestros vecinos. Razón por la cual mis padres, me mandaron a casa de mis abuelo. Pero en esos momentos, nunca había disfrutado tanto como en ese momento, en que Moldun sabrosamente me penetraba tal y como si yo fuera una verdadera perra. Y por mi falta de experiencia, lo dejé que me penetrase por completo, razón por la cual, de momento comencé a sentir como aquel enorme miembro, se fue poniendo más grande dentro de mi vulva, produciéndome un mayor placer. Claro que luego tuve que esperar cerca de una hora, a que su miembro volviera a su tamaño original, para poder sacarlo de mi hambriento coño. Yo desde esa tarde, no perdía oportunidad de salir al campo, en compañía de Moldun. Incluso en algunas de las noches me escapaba en bragas por la ventana de mi cuarto, para llevarme a Moldun al otro lado del oreo, para que mis abuelos no se dieran cuenta de lo mucho que yo me divertía en compañía de Moldun. Mi visita a la finca, de mis padres, se debía a que mi marido, Juan. Y yo estábamos separados, así que después de almorzar, les conté como Juan, y yo discutimos, por razones económicas. Al punto que en medio de la discusión, salió a relucir que esa era la casa que él había heredado de sus padres, por lo que yo lo mandé a que se la metiera por el culo. Y como la empresa en la que trabajo, cerró por vacaciones de verano. Decidí ir a visitar a mis padres. Dejando a Juan, que se las arreglase el solo con los niños. Tras almorzar, salí sola a dar un paseo, y cuando me vine a dar cuenta, Moldun tercero me acompañaba. Bueno después de lo que le he contado sobre mi juventud, y tras estar varios días sin la compañía de mi marido, paseando en compañía de aquel enorme perro, por aquel descampado se pueden imaginar, lo que apenas tuve oportunidad de hacer, hice gustosamente.