La historia de cómo el hijo de una amiga mía me manoseo, chupo mi vaginita, me metió sus dedos y además termino por cogerme estando yo en mi mes, debo decir que nunca pensé que algún día hiciera el amor con un joven mucho menor que yo, pero ya ven que mi lado de puta me gano y me deje hacer suya. Espero sus comentarios.Me llamo Teresa, soy una mujer de treinta y ocho años de edad. Soy caucásica, de tez blanca, ojos negros, mi cabello es obscuro largo y lacio, me gusta maquillarme para verme más hermosa, mis labios siempre los pinto con labial rojo. A pesar de mi edad y de que soy casada con hijos, yo poseo un cuerpo en forma y sensual, mis pechos son preciosos, mis piernas muy divinas bien cuidadas y luzco unas nalgas de puta, debo confesar que desde niña he sido muy golosa de sexo, pues desde que perdí mi virginidad antes de mis dieciocho años yo me volví adicta al sexo, tenía mucho pegue con los chicos y no podía vivir sin sentir un pene de hombre dentro de mi vagina o entre mis nalgas, así pase mi juventud gozando del sexo hasta que llegue a enamorarme de verdad y por fin me case, de este matrimonio vinieron mis dos hijos amados y pues al convertirme madre me recate yo misma, al ser una mujer ya casada me volví una mujer recatada y el sexo dejo de ser mi razón de vivir, sólo me conformaba con que mi marido me hiciera el amor un par de veces por semana y nada de aventuras con amantes pues eso ya lo consideraba algo inaceptable. Por eso después de ser una mujer liberal en el sexo me convertí en una mujer decente y dedicada al hogar, así pasaron algunos años sin que la golfa que estaba en mi reviviera y pues como ya mencione yo jamás imagine que un chico de apenas dieciocho años me hiciera suya.
Todo comenzó cuando una amiga mía que conocía desde hace años me pidió de favor que le cuidara a su niña pues recién se había divorciado y no había contratado ninguna niñera y pues por ser mi amiga acepte con gusto ayudarla a cuidar su niña mientras iba a trabajar, ella además tiene otro muchacho ya joven de dieciocho años llamado Hugo, el me conocía desde hace tiempo pero nunca pensé que guardara deseos ocultos hacia mí o quizá yo por un par de descuidos desperté en él la lujuria. En fin yo accedí a cuidar la niña de mi amiga en todos los sentidos, le daba de comer, la bañaba etz. Las primeras semanas fueron normales, mientras mi amiga se iba a trabajar sin cuidado yo me quedaba a cuidar a su niña pues a Hubo no lo atendía por ser ya mayor, el mismo se servía de comer y todo era ya independiente. Pero no fue hasta un par de descuidos míos cuando note sus intenciones conmigo, el primero fue cuando una tarde estaba bañando a la niña en la bañera, por ser niña le gustaba jugar mucho y pues en consecuencia me acabo de mojar toda la ropa, en eso llego el viéndome toda mojada y por el mismo se veían mis senos y mis nalgas muy notablemente, fue desde ahí cuando note como me quedo mirando muy vulgarmente comiéndome con la mirada, yo me moleste un poco pero no le dije nada, a partir de ese día me di cuenta como comenzó a espiarme principalmente cuando notaba que me iba a desnudar y hasta el muy pervertido lo descubrí en una ocasión olfateando mis calzones y con ellos masturbándose. No saben la rabia que me daba pero por amor a mi amiga no hice nada sólo comencé a tratarlo de manera fría para que se diera cuenta que lo había descubierto y que no me daba gracias sus actitudes. Pero para lo que sirvió pues el no deserto en sus planes de cogerme por nada del mundo.
Y lo logro un buen fin de semana, ese día fui vestida con una blusa de verano color beige, tenia puesta una falda negra un poco larga y portaba unas zapatillas negras altas. En esos días estaba en mi menstruación y se lo dije, pero él no le importo esto… Si no me hizo suya casi a la mala, cuando llego de la escuela me encontró lavando platos en la cocina ahí fingiendo naturalidad se sentó en la mesa hablándome naturalmente, debo decir que ni me di cuenta como se me acerco y el muy infeliz me apachurro las nalgas sobre mi falda, en ese instante llene de rabia me voltee dándole una bofetada a todo coraje pero esto lo hizo prepotente. Me tomo a toda fuerza sujetándome mis manos ¡Me estas violando hijo de tu…! Le dije furiosa, yo intentaba liberarme pero por ser hombre me superaba en fuerzas totalmente, en ese instante inicio a masajearme mis senos sobre mi blusa y con otra mano acariciaba mis nalgas deliciosamente. Por instinto femenino sin querer mi vagina comenzó a humedecerse, el subió mi falda e introduje su mano entre mis piernas tocándome directamente mi zona intima ya mojadita ¡No sabes cuánto te he deseado desde hace tiempo y ahora serás mía! Fue en ese momento cuando le dije – ¡Estoy en mi mes!- pero esto no le importo, el tomo mi falda remangándome por completo, ahí fue donde bajo mis calzones viendo mi toalla sanitaria manchada de sangre menstrual, yo imagine que esto lo iba a hacer desertar pero creo que esto incremento aun mas su lujuria pues él como loco inicio a chuparme mi vagina saboreándose mi menstruación además, yo estaba asustada de que la niña se despertara y nos viera o que su madre regresara en cualquier momento del trabajo. Pero si debo confesar que el placer que sentía era infinito, con su lengua recorría toda mi vagina e introducía sus dedos en mi rajita de una manera sabrosísima que me estaba llevando al cielo.
Así me tenía retrancada sobre el refrigerador, con mis piernas abiertas chupándome mi vagina a su ancho antojo. Sin importarle nada comenzó a penetrarme vaginalmente, sin duda me estaba haciendo el amor tan maravillosamente como en mucho tiempo no me lo hacían, lo bueno fue que uso preservativo y pues nunca nadie se entero de nuestra cogida.