Mi nombre es Mónica, y recientemente, Joaquín y Nano que son dos amiguitos míos, me confesaron que son bisexuales. Bueno eso dicen ellos, porque según los dos me dijeron, en ocasiones Nano se deja dar por Juaco, y en otras es Joaquín quien se deja dar por Nano.
Por lo que cuando me invitaron a salir, llena de curiosidad, no lo pensé mucho, y les dije que sí. Los tres nos fuimos a un Pub, donde bailamos, bebimos, y chismeamos un montón. Pero ya a eso de las dos de la madrugada, Nano que ya estaba un poco estrado en tragos se le ocurrió decirme que si quería ver como él y Joaquín jugaban. Así que llena de curiosidad le dije que sí.
Bueno llegamos al apartamento de Juaco, y apenas entramos, me dijeron que los dos deseaban que yo también me sumase a sus juegos. Al principio, la idea como que no terminó de gustarme, pero cuando ellos comenzaron hacerme cosquillas, y a ir quitándome la ropa, terminé por decirles que sí. Así que de inmediato siguieron desnudándome, y besándome por todas partes, pero de una forma o manera en que pensé, que me habían venido con el cuento de que los dos eran bisexuales, para poder acostarse conmigo.
Yo la verdad entre sus caricias y besos, los dejé que continuasen, cuando de momento Nano, extrajo de una caja negra, una cosa larga, con un color similar a la piel, además con unas correas a las que estaba sujetada esa cosa. Resultó ser una especie de dildo, o consolador. Que apenas pudieron me lo sujetaron a mi cuerpo. Fue cuando Juaco, se arrodilló frente a mí, y tomando entre sus manos ese pene de goma, se lo introdujo dentro de su boca. Yo la verdad es que no le vi mucho sentido a eso, por lo menos desde mi punto de vista, hasta que a medida que Joaquín comenzó a mover su cabeza, sobre esa cosa, esa cosa, presionaba mi clítoris. Y fue cuando si le encontré sentido a eso.
Por un rato entre los dos me siguieron acariciando todo mi cuerpo, hasta que Nano, se colocó en cuatro patas frente a mí, diciéndome. Bueno ahora te toca a ti hacerme feliz a mí. Yo no me podía aguantar las ganas de reírme, pero aun y así me coloqué tras él, y con la ayuda de un poco de vaselina, le fui enterrando esa cosa por su apretado culito. Lo cierto es que yo nunca había hecho nada semejante, y el tener bajo mi cuerpo a mi amiguito enterrándole ese juguete, como que despertó en mi, algo que ignoraba que pudiera sentir. Fue como si la que tuviera el poder, fuera yo. Y así sin detenerme comencé a darle por el culo a Nano, quien no dejaba de gemir de placer, a medida que yo continuaba metiendo, y sacando ese magnífico juguete de su apretado culo. En cierto momento, fue Joaquín quien se colocó tras de mí, y por un momento me asusté pensando que me enterraría su verga por mi culo. Pero gracias a Dios no fue así, la fue deslizando sabrosamente dentro de mi mojado y caliente coño. Por lo que en un momento, el sinvergüenza de Nano comenzó hacer como un trencito.
Yo no dejaba de mover mis caderas, así que al tiempo que se lo enterraba a Nano, Joaquín me lo enterraba a mí, sabrosamente. Luego a pedido de Joaquín cambiamos de lugar, aunque yo continué quedando en el centro, pero con la diferencia de que Nano, antes de colocarse tras de mí, se dedicó a mamar mi coño y hasta mi culo, introduciendo su lengua, una y otra vez. Al tiempo que yo le enterraba a Joaquín su juguete.
El resto de la madrugada nos la pasamos cambiando de posiciones. Así que en cierto momento, vi como de manera bien cariñosa, Joaquín comenzó a mamar la verga de Nano, y luego este al mismo tiempo se dedicó a mamar la de Joaquín, haciendo lo que llaman un 69. Yo estaba impresionadísima, viendo como Nano penetraba luego a Juaco, al tiempo que yo me dedique a mamar la verga de mi amigo, mientras Nano seguía dándole por el culo.
En mi vida había disfrutado de tanto sexo, en tan poco tiempo. Lo último que recuerdo que hicimos entre los tres, fue que mientras uno me daba verga por el culo, el otro se encargaba de mi coño. Cuando los tres nos despertamos ya casi a las doce del día, mis amigos de inmediato me prepararon un buen desayuno, que más bien debía de ser un almuerzo. Yo lo único que les pedí que en la próxima oportunidad que me invitasen, me avisaran con tiempo para yo comprar un juguete como el que ellos tenían….