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sorprendido con las bragas en la mano 3š

mimafer Relato enviado por: mimafer el 4/1/2011. Lecturas: 5398
Etiquetas:   General
Relato completo
Eugenia me presento uno de sus muchos amantes.Montse la diosa inspiradora de mis primeras pajas de adolescencia se casaba. Eugenia su madre, la primera mujer que tuvo mi polla dentro de su coņo me invito a la boda a pesar de que ya hacia al menos 3 aņos que no follabamos juntos, pero yo estaba en la mili y no pude conseguir permiso para ir.

En cuanto disfrute de un permiso, lo primero que hice, incluso antes de ir a ver a mis amigos fue ir a casa de Eugenia a disculparme. En la misma puerta me dio un piquito en los labios y me hizo entrar al salon, el sofa dondeempezo nuestra relacion habia sido sustituido por otro mas bonito pero mas incomodo, ella vino de la cocina con un par de cervezas y tras darme una se sento en un sillon separado. En un principio hablemos de cosas banales, fue ella la primera en preguntar si yo follaba mucho en la mili, le dije que apenas salia del cuartel.

Eugenia medijo que el dia de la boda de su hija me hecho de menos, pero en esa misma noche durante el baile en la discoteca un amigo del novio se le insinuo y ella aprovecho que todos estaban mas o menos borracho para seguirle la corriente y terminaron follando en la playa.

Note como se excitaba recordandolo me levante para besarla, me puso su mano en mi paquete y me pidio que fuese al que habia sido dormitorio de su hija y la esperara pues me queria presentar a otro de sus amantes.

Desnudo me acoste sobre la cama, los recuerdos de los momentos vividos alli hacian que mi verga apuntase al techo, en el espejo mi memoria todavia conservaba la imagen de Montse desnuda, pajeandose. Se abrio la puerta y la madre aparecio con un vestido tan corto que por detras se le veia un buen trozo de nalgas. Me enseņo un pepino enorme y subiendo de pie sobre la cama me dijo que ese era uno de mis sustitutos. Yo seguia acostado, ella andó hasta poner cada uno de sus pies junto a cada uno de mis hombros, adivine que la mata de pelos que habia cubierto su coņo ( que quedaba justo encima de mi cabra) habia desaparecido, comenzo a frotarse la raja con el pepino y a tocarse las tetas, se quito el vestido y pude ver bien su chochazo engullendo por completo aquella grandisima verdura, de pronto la sacō y con los dedos abrio su raja, mi cara recibio el resultado de su corrida. Se sento sobre mi boca y empece a lamer, no necesite mucho para que volviera a correrse, despues bajo frotando su sexo por mi pecho, hasta que llego a mi verga donde se volvio a sentar clavandosela, cogio una vez mas el pepino y lo lamio metiendoselo en la boca como si se tratara de una polla se puso a cabalgarme chupando pepino y tocandose las tetas y tuvo otro orgasmo.

No se si era efecto del bromuro que segun la leyenda nos ponian en el cuartel o cual seria la causa de que yo aguantara sin soltar ni una gota, Eugenia cansada de tanto correrse se tumbo sobre mi, eso si tomando la precaucion de que su raja atrapara mi pija.

Yo la acariciaba la espalda y las nalgas que se reflejaban en el espejo del armario, todavia resultaban apetecibles, le meti un dedo y le gusto, le meti otro mas y le dolio un poco preo tampoco protesto, si lo hizo cuando le pedi que se pusiera a cuatro patas y encare mi polla a su ano, pero aguanto mientras despacio mi verga entraba por aquel estrecho pasillo, una vez dentro cogi el pepino y se lo meti en el coņo, le gusto y mientras ella gritaba de placer y dolor, mas lo primero que lo segundo, solte en sus entraņas una inmensa cantidad de leche, ella po su parte se corrio otra vez y cayo de bruces sobre la cama con el pepino todavia clavado en su chocho.

Estaba agotada, me vesti y me despedi de ella que no se levanto ni siquiera para besarme, y quedo alli desnuda con su amante entre las piernas.

Fue nuestro ultimo polvo no creo que haya ninguno mas, pues ya es mayor y esta enfermita.

Aunque quien sabe, la vida da muchas vueltas, en otro relato os contare como cuando ya no la recordaba pude follarme a mi diosa su hija Montse.