Mi nombre es Marcelo, tengo 16 años y les contaré cómo una niña de 13 años me obsequió dos de sus sostenes.
Introduciré con lo siguiente: Soy una persona que se excita con ropa interior femenina, pero no cualquier ropa interior femenina, mi preferencia son los sostenes de niña o los mas simples que hayan en la faz de la tierra.
Y bueno, era el viernes 7 de octubre. Salía de mi escuela después de un taller de teatro, y fuí a ver a Yessenia, que es una niña de 13 años que vive cerca de la escuela. La conocí por MSN, después de espiar su dirección en su casa. Y ahí supe que a ella le gustaba lo mismo que a mí: escuchar el latido del corazón.
Entonces cuando la fuí a ver le pregunté "¿Es verdad que te gusta escuchar el latido del corazón de alguien?", y ella me dijo "Sí, es muy lindo". Entonces le pedí si podía sentir su corazón y me dijo que sí. Una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo cuando puse mi mano en su pecho y sentí cada latido que brincaba en su pecho.
Me hizo pasar a su casa y ahí compartimos nuestros latidos. Ahí pude sentir y escuchar su corazón y ella pudo sentir y escuchar el mío. Nunca en mi vida me había pasado que con tanta confianza ponía mi mano sobre el pecho de una niña cuando yo quisiera para sentir su corazón.
Luego hablamos sobre la ropa interior. Ella me enseñó con lo que andaba y yo a ella también. Entonces me atreví a preguntarle "¿Me regalarías un sostén tuyo?", y ella fué a su habitación y me trajo dos sostenes de niña: ambos blancos, pequeños, lo más simples que hay, uno con suspensores plásticos y el otro con una mariposa rosada en el medio. Luego le dije "Los guardaré como un tesoro" y ella se rió.
Estuvimos ahí mas o menos por 3 horas, y lo que menos quería era irme, porque de lo único que hablábamos era sobre el corazón, y aún seguíamos sintiéndonos nuestros corazones... hasta que llegó la hora de irme. Yo la abracé, me apoyé sobre su hombro derecho y con mi mano seguí sintiendo su corazón.
La verdad es que ese momento no se lo daría a nadie, y si pudiera lo reviviría cada día. Nunca me había sentido tan bien, nunca pensé que hubiera una niña como yo en este país, que le gustara lo mismo que yo, que disfrutara con lo mismo que yo...
y yo sé que están pensando que esta historia es ridícula, pero si fuesen yo sabrían en realidad lo que yo siento cuando escucho el corazón de una niña, y mejor aún si me regala unos de sus sostenes...