Relato enviado por:
narrador el 4/6/2015.
Lecturas:7071 Etiquetas: putas
Relato completo
Ya saben que como las cosas están tan malas, como graduada de ingeniera electricista, cuando la empresa para la que trabajaba cerró, no me quedó más remedio que agarrar el primer empleo que tuve a mano.
Y fue como reparadora de ascensores, la verdad es que eso me ha dejado muy buen dinero. Sobre todo cuando me encuentro con clientes algo exigentes, que procuro dejar bien satisfechos.
Por lo que cuando me llegó la orden, para revisar uno de los modernos ascensores de la Torre. De inmediato fui, realmente no era nada del otro mundo, el ascensor que usaba únicamente el presidente de esa empresa, uno de sus sensores, se encontraba obstruido por un poco de polvo, por lo que no producía o generaba la señal correcta, en cosa de segundos, lo pude reparar, o mejor dicho limpiar. Pero al ya estar preparándome para retirarme, cuando llegó un tipo alto, de buen porte, con cara de ser importante. Que ver que era yo quien trabajaba en la maquina, se detuvo a charlar conmigo. Nada más por su manera de mirarme, supe que le había llamado la atención. Y cuando sin más, ni más se me acercó y metiendo una de sus manos bajo mi blusa, me propuso descaradamente que lo hiciéramos en el ascensor. Yo bien le pude decir que no, y quizás mandarlo de paseo.
Pero algo dentro de mí me dijo que continuase con su juego, por lo que ya a los pocos segundos, mientras el ascensor subía y bajaba, sin que yo dejase que abriese las puertas, me encontraba mamando su verga dentro del ascensor, a medida que yo misma me iba despojando de casi toda mi ropa.
Por su parte él y apenas se quitó el saco, mientras comenzó a enterrarme su potente verga dentro de mi caliente y bien lubricado coño. Por una parte el que lo estuviéramos haciendo dentro del mismo ascensor, morbosamente me hacía pensar que en cualquier momento podríamos ser descubierto, por cualquier otra persona. Lo que me excitaba aun más todavía.
A medida que seguí disfrutando de cómo metía y sacaba toda su verga de mi vulva, fui moviendo mis caderas, sin dejar de disfrutar, de cómo con sus manos acariciaba todas mis tetas, y mis nalgas.
En mi vida me había sucedido algo así, reconozco que me porté, como si fuera una puta profesional, quizás por eso y por otras cosas más. Cuando yo disfrute de un tremendo orgasmo, al mismo instante en que él vaciaba toda su leche dentro de mi vagina, mientras se limpiaba su verga con mis pantis, me dijo. Te quiero, aquí el lunes de la próxima semana, para que te hagas cargo del servicio de mantenimiento de toda la Torré, así como de alguno que otro cliente que yo te diga, pero ya sabes, es para que le des un servicio de excelencia, como el que terminamos de tener.
Bueno como se lo podrán imaginar, dejé mi empleo reparando ascensores, y hoy en día soy la puta, perdón quise decir la Gerente de Mantenimiento de la Torre….