¿será algo anormal lo que siento?Aquella noche, después de casi una semana de nuestro primer encuentro sexual, no podía dormir debido a varios pensamientos que me angustiaban, por un lado, acababa de firmar el divorcio con mi ex marido en medio de un ambiente violento y discorde, por otro lado me miraba en el gran espejo del baño diciéndome una y otra vez, ¿de verdad lo hiciste?, ¿de verdad ? ¿Con un perro? ¿ tan desesperada y urgida estas? _no tienes perdón, eran las frases que retumbaban en mi cerebro y que reflejaban mi doble moral,
Ahora en la cama, de nuevo, sola, triste, hundida, desesperada, abrazada a mi almohada en la soledad de aquel cuarto, que en ese momento me parecía inmensamente vacío,
gruesas lagrimas empezaron a salir de mis ojos sin cesar, rodando por mis mejillas humedeciendo mi almohada.
Tan absorta estaba en mis pensamientos que no me dí cuenta a que hora el perfume de mi habitación fue cediendo a un aroma fuerte, natural, un aroma al que ya me estaba acostumbrando, levanté la mirada y si, ahí estaba Hermilo en una esquina de la recamara, serio, impávido, inmutable, mirándome fijamente con esa mirada que me estremece de pies a cabeza,
Lo miré llorando, éste al saber que había atraído mi atención, se acercó lentamente, de forma pausada y firme se subió a mi cama colocándose frente a mi apoyado sobre sus patas traseras, entonces sin poder contenerme mis brazos automáticamente se abalanzaron sobre su poderoso cuello y las pocas fuerzas que me quedaban se acabaron por competo en ese abrazo de auxilio, empecé a llorar abrazada a el como nunca antes lo había hecho, aferrándome a su cuerpo con desesperación,
¿Cuánto tiempo estuve asi? No lo sé, cuando terminé de desahogarme por completo, solté su cuello poco a poco y el en contra parte empezó a lamer mis mejillas con su tibia lengua, despacio, tratando de calmarme, su lengua se posaba en mis labios por momentos, entonces sin dudar un instante abrí la boca cerrando los ojos sintiendo como mi cuerpo se estremecía por completo al sentir su húmeda y tibia lengua hurgar en mi boca,
mi lengua lo recibió gustosa, enroscándose en la de el, lamiéndola, sintiendo su aspereza y rugosidad canina en mi fina lengua humana, nos besamos por un largo rato sintiéndonos, explorándonos, correspondiéndonos mutuamente …. intimando,
separando nuestros sentimientos de culpabilidad inter-especie , transformando lo profano y prohibido en el mas puro sentimiento que puede existir… el amor.
Instintivamente me fui desabotonando la pijama, mojada ya, por la mezcla de nuestras salivas que resbalaban por mi mentón, Hermilo entonces se dedicó a lamer mi cuello, mi pecho, mis senos, recorriéndolos desde mi pezón hasta la base, rodeándolos, mordisqueando con suavidad, repitiendo la operación una y otra vez, lentamente, mientras yo acariciaba y besaba su cabeza, su cuello con tiernos y pausados besitos. _muack, smuacks,
mi mano empezó a deslizarse lentamente por su lomo, pasándola por entre sus muslos, toqueteando el capuchón que guardaba su miembro, el cual ya asomaba esa puntita cónica rojiza que tiene, Hermilo al sentirme, empezó a moverse dentro de mi puño, empezando a crecer dentro de mi mano, que ahora lo masturbaba ya sin ningún miramiento, alcanzando dimensiones increíbles para mi,
Fue en ese momento que una indecente idea cruzó por mi mente, recordando el archivo de videos que había visto con anterioridad, sentí la necesidad de probar a que sabría su miembro, con delicadeza empujé poco a poco su cuerpo hasta que quedó tendido en la cama sobre su costado izquierdo, mirándome con sorpresa, entonces sin dejar de sostenerle la mirada y dedicándole una ninfómana sonrisita procedí a masturbar su verga perruna con ambas manitas, mi blanca piel contrastaba con su pene prieto y cilíndrico, poco a poco me fui inclinando sacando la punta de mi lengua hasta rozar su punta conica y rojiza,,,,,,,Hermilo no dejaba de verme impaciente por mi siguiente paso a dar, ya con más confianza tomé esa vergota entre mis manos y le pasé mi lengua por el que al parecer era su glande, en movimientos circulares y lentos, tal y como había visto en los videos zoofílicos, slurp…slurp....¡slurp! ¡mmhhnn
sus pequeños gemidos me indicaban lo bien que se la estaba pasando con mis delicados lengüetazos.
La cubrí de besos primero, y pasé mi ávida lengua por todo el cilindro, dando besitos a lo que al parecer eran sus testículos… y finalmente, abrí mi boca y me la empecé a comer, lenta y firme mente, subiendo y bajando mi cabeza en ritmos pausados y lentos, disfrutando del sabor y olor de mi primer “hombre” en la boca, aprisionándolo con amor mórbido y prohibido lo cual Milo aprovechó para incorporarse y colocar sus enormes patas traseras a los costados de mi cabeza sin quitarme mi delicioso dulce de la boca, empezó un incesante bombeo empujándose dentro de mi cavidad bucal con fuerza y determinación, logrando traspasar de vez en vez mi delicada garganta _¡Glup! Ungggmmpfff…weeek,wuackkkk,weckkkkkkkkk! Eran los sonidos que llenaban mi recámara y que salían de mi atacada y repletada boca, convirtiendo sus líquidos y mi saliva en un delicioso manjar que saboreaba de forma incesante,
De repente, asi como así, Milo se salió de mi boca, me imagino que considerando que era suficiente por ese momento, se colocó al final de la cama mirándome fijamente con su enorme verga colgándole de forma retadora, entendiendo el mensaje que me estaba enviando y haciendo a un lado las cobijas, me despojé por completo de la pijama quedando completamente desnuda para el, dándome vuelta sobre mi misma, me coloqué en posición de perrita ofreciéndole mi cuerpo, rendida y sumisa abriendo al máximo mis muslos
Milo al ver mi completa sumisión me monto suave y tranquilamente, rodeando con sus patas delanteras mi breve cintura humana, arqueo el lomo atrayéndome hacia el, apoyando su peludo pecho sobre mi espalda al mismo tiempo que afirmaba la punta de su grueso miembro en la entrada de mi vagina con una habilidad increíble, mi corazón empezó a latir de prisa al sentir su delicioso golpe de caderas ensartándome su verga, penetrándome con firmeza como si estuviera reclamando a su hembra humana solo para el, mis ojos se abrieron de forma descomunal al sentir como empezaba a batirme las entrañas, _ hooooo , Oh..ohhhh.uoooohhh…aggh… Aaahhngggg…..oooh siiiiiiii, asiiiiiii
En ese momento tan íntimo, sentí como Milo me estaba trasformado de humana a perra de una forma total y brutal, ya no éramos humana y bestia éramos un perro fecundando a su perra en una recamara humana, su verga perruna me destrozaba la vagina y el útero repletándome, retacándome, haciéndome sentir plena, satisfecha, ahora salían pequeñas lagrimas de mis ojos, pero ya no eran lagrimas de tristeza si no de placer de dicha, complaciendo a mi macho jadeando a la par de el como lo hacen las perras al aparearse Arf…arf… Arf…arf… Arf…arf…, deleitándome con sus embestidas sintiendo hasta donde era capaz de llegar en cada una de sus fornicadas, una serie de orgasmos empezaron a invadirme, pequeños, lentos, creciendo cada vez de intensidad, hasta lograr el mas grande y delicioso orgasmo que hasta ese momento pude haber experimentado, mi locura llegó al máximo al sentir los fuertes codos de Milo clavárseme en mis clavículas, sujetándome y atrayéndome hacia el con fuerza, descargando cantidades infinitas de semen perruno en mis entrañas, en medio de gritos y gemidos desgaradores de placer caí de nuevo de bruces sobre mi cuerpo, desmadejada, atrayendo a mi macho hacia mi, quedando sobre su hembra cubriéndome sin salirse ni desprenderse…..