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TOMY, MI MACHO DOMINANTE

Relato enviado por: jacke el 2/3/2009. Lecturas: 10900
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TOMY, UN LUJURIOSO PEDIATRA, ME CONVIRTIÓ EN UNA ADICTA AL SEXOTomy, mi macho dominante, es muy ingenioso para el sexo, me complace cumpliéndome todas las fantasías que se nos ocurren…Un viernes por la noche, me dijo él, que tenía una reunión con sus amigos y que luego irían a un karaoke juntos. Le desafié a que me llevara con ellos y me hiciera el amor en ese lugar público…- ¡Por supuesto mi linda reina! – me dijo…

Estaba ansiosa esperando la sorpresa…pensaba en qué se le ocurriría ahora, para hacerme suya en un lugar como ese.

Me llamó por teléfono como a las 8:15 de la noche, para indicarme que empezaríamos nuestra aventura. Inmediatamente llamé a mi casa y le dije a mi marido que teníamos un festejo de cumpleaños de un compañero de trabajo y me arriesgué a invitarle. Afortunadamente, mi marido estaba muy molesto y se negó a acompañarme.

Estuvimos en un PUB, había mucha gente, varios de los amigos de mi Tomy, acompañados con sus amigas, esposas o amantes. A las 10:00 decidieron ir a karaokear. Había sólo dos movilidades y éramos como 20 personas, algunos se despidieron; pero no había espacio suficiente. Entonces se le ocurrió la primera idea a mi amor: Yo, iría sentada sobre sus rodillas…o su pene, en el asiento al lado del conductor. Al principio, no me imaginé que sería tan emocionante; pero con el movimiento del vehículo, podía sentir muy deliciosamente lo duro de su pene debajo de mis nalgas. Él me apretaba para hacerme sentir más su sabroso miembro. Creo que todos se dieron cuenta de lo que pasaba; pero no me importaba. En cada movimiento Tomy, me apretaba contra su órgano endurecido y yo sobaba sin disimulo con mis nalgas, ese delicioso pene…así llegamos al karaoke…ya excitados ambos.

Mientras cantaban, nos fuimos a la pista de baile, que era pequeña. Como estaba excitada, baile con movimientos sensuales, noté la excitación de Tomy, al verme bailar así. Acercamos nuestros cuerpos moviendo de arriba abajo, como si me estuviera penetrando…acariciaba con mi cadera su miembro y luego con mis nalgas mientras él me apretaba como si estuviera cogiéndome. Me encantaba cómo nos miraban los demás…obviamente desean hacer lo mismo; pero no se atreven.

Tomy, pidió un privado y al llevarme allá, me manoseaba sin ningún disimulo delante de la gente. Me encanta saber que los demás se imaginaban que sería penetrada por mi macho. Apenas entramos al privado, sentí su lengua lujuriosa sobre mi cuerpo, bajando de mi cuello a mis senos, mordía mis pezones…mientras me manoseaba por abajo y por arriba, por delante y por detrás. Luego metió su lengua en mi oído, la paseó por mi cuello y bajó por mi espalda…sus manos habían desnudado mis senos que estaban al aire, siendo manoseadas lujuriosamente.

Esa lengua, bajó por toda mi espalda junto con mi camisa que dejó en mi cintura. Su lengua siguió bajando por entre mis nalgas hasta mi ano, mientras sus manos, a la vez me manoseaban y subían mi falda y bajaban mi tanguita negra, hasta mis rodillas. Me abrió un poco más mis nalgas, para que su lengua acariciara mejor mi ano…que delicioso sentir la lengua de ese macho lujurioso…Sus dedos, jugaban con mi clítoris y otra mano me acariciaba las piernas…- Qué rica hembra eres -, me decía sin parar de manosearme y acariciarme. Yo sólo gemía de placer.

Sentí mojada toda mi parte de abajo, su lengua deliciosa, pasó a acariciar mi clítoris mientras sus manos, sostenían levantada mi falda y no paraban de acariciarme y sobar mis senos desnudos…manoseados por mi macho.

Estaba sumamente excitada, mi vagina, totalmente lubricada, mojada…fácilmente, metió dos de sus dedos que movía adentro buscando mis centros de máximo placer sin dejar de lamer y morder suavemente mi clítoris. ¡Qué ricoooo! – grité sin disimulo.

Me sacó la falda y estaba desnuda y lista para ser penetrada por mi macho dominante. Pero era mi turno de preparar a mi potro, así que acaricié su paquete…- me lo voy a comer enterito, mi amor -, le dije. Bajé su pantalón con ayuda suya y liberé ese delicioso miembro endurecido…comencé lamiendo su enorme cabeza, golpeándolo con mi lengua, luego bajé por ese duro tronco, hasta la abajo, pasé mi lengua debajo de sus testículos y volví a subir hasta la puntita de esa enorme cabeza. Luego lo metí a mi boca, mientras acariciaba sus testículos.

¿Cómo quieres que te de tu rico, mamacita? – me dijo.
Me recosté sobre el sofá abriendo mis piernas completamente.
- No, así al final, ¡así te voy a rematar mamita ¡ ahora ponte de cuatro, como una perra.
- Clávame duro y rico, como a una perra papacito -, le contesté volteándome y apoyando mis manos sobre el sofá con las piernas abiertas.

Él, abrió mis nalgas, agarró su rico garrote y lo pasó por en medio de ellas, luego golpeó ese surco con su pene y luego mis nalgas…mientras hacía eso, no dejaba de manosear mis senos y acariciar mi clítoris.

Finalmente, colocó su miembro endurecido por entre mis piernas, a la entrada de mi vagina; me sujetó de mi cintura y comenzó a envestirme locamente con toda su lujuria, esa enorme barra dura, entraba y salía de mi cuerpo, me hacía vibrar y me hacía gemir y gritar de placer.

- ¡Qué rico papacitooooo!, ¡aahh!, ricooo.
- ¿Te gusta tu rico, mamacita? ¿Te gusta cómo te la clavo?
- ¡Qué rico tiras papacito….me estás traspasando mi rey!.
- Eres una hembra sabrosa y jugosita…sólo al verte se me pone duro…toma te doy tu merecido, rica hembra
- ¡Aay!, ¡oooh!, que ricoo. Dame más…me vas a dejar toda tu leche papacito, toda tu lechecita, hasta la última gotita, mi amor, ¡Aahh!.
- Ahora, quiero que cabalgues mamacita.

Se recostó en el sofá, me acomodé para cabalgar ese sabroso pene y luego, movía mis nalgas de arriba hacia abajo y cuando su miembro estaba totalmente dentro mío, lo meneaba a los costados…no dejaba de gemir de placer y el gozaba de mi cuerpo, manoseaba mis senos y mordía mis pezones, mientras yo cabalgaba gritando de placer.

Me di cuenta que acabó totalmente dentro de mí, me dejó su semen muy adentro. Tuve que limpiar ese sabroso miembro de nuestros jugos y comenzarlo a chupar. Esta vez lo lamí por sus costados, dándole suaves mordizqueos, mientras masajeaba los testículos de mi semental – Voy a extraerte dota tu rica leche papacito – le dije mirándole con deseo de ser poseída nuevamente por mi macho.
Unos instantes después, su pene se puso grueso y duro, como me gusta.

- Ya lo puse durito, mi amor – le dije.
- Si quieres más, te voy a dar más mamacita
- Dame rico, como me gusta mi rey
- Ahora te voy a rematar, como te dije, viciosita.

Me recosté como me pidió, para que mi macho me remate con su miembro endurecido…abrí mis piernas completamente. Él cogió mis piernas y me las apretó contra mi cuerpo, acercó su enorme barra a la entrada de mi vagina y me lo clavó con toda su fuerza…

- ¡Aahh!...¡oohh! – grité de placer con su brutal envestida.
- Así te gusta que te la claven, mamacita, ¿así disfrutas más?
- ¡Ooh!...si papacito…¡Aah!...así, dame mi ricoo…¡Aay!...que rico palo papacito
- Toma viciosita…toma tu rico.
- ¡Aaah!...dame duro…¡Oooh!...que ricoo…

Tomy me clavaba con tanta fuerza que el sofá se movía y sus testículos golpeaban mis nalgas, produciendo un sonido que se mezclaba con mis gritos de placer…Acabamos los dos…le había sacado toda su sabrosa leche a mi macho favorito. En todo este año, podría apostar que me dejó más semen, que en toda su vida a su esposa.

Me besó tiernamente y me dijo que mañana tendría más leche para su viciosa…

Salimos del privado, volvimos a reunirnos con su grupo de amigos…lejos de molestarme los comentarios que hacían entre ellos, al respecto, me halagaba saber que hablaban de mí, diciendo que Tomy me había tirado en el privado. Alguno que otro, pensó que era una mujer muy fácil e intentó hacerme una cita…no saben que yo elijo quién me llevará a la cama.