Mi amiga Ingrid y yo teníamos varios años que no nos veíamos, así que una vez que nos contactamos por medio de Facebook. Nos dimos cuenta que ambas vivíamos en la misma ciudad. Así que la invité a mi piso.
Apenas llegó le propuse que nos vistiéramos como cuando estábamos en el cole, en el que nos conocimos. AL principio Ingrid se mostró algo seca, y distante. Pero apenas comenzé a recordarle las muchas travesuras que hicimos juntas, fue cambiando como no tienen una idea.
Al punto que fue ella la que se puso a recordar a una maestra de Educación Física, a la que las chicas llamábamos la panadera, por lo mucho que le gustaba estar tocándonos. Y al rato recordé a una chica nueva, a la que entre Ingrid y yo agarramos en el baño. La que tras taparle los ojos, comezamos a toquetearla por todos lados, hasta que la pobre, seguramente disfrutó un orgasmo. Solo que ya en ese momento, nosotras dos nos habíamos marchado, dejándola metiendo y sacando, un embase de champú dentro de su coño. Por lo que fue sorprendida por la Directora.
Lo raro para nosotras fue que no la expulsó, sino que se encerró con ella por un largo rato. Hasta que las dos salieron de las duchas completamente mojadas.
Bueno y así seguimos recordando nuestras travesuras, cuando Ingrid, me preguntó si deseaba que ella me diera un masaje. Por lo que sguiendo sus ordenes me desnudé, y por unos instantes sus manos recorrieron todo mi cuerpo, como si realmente fuera una masajista profesional. Cuando en el momento que yo menos lo esperaba Ingrid se dedicó a mamar mi coño, como si en ello le fuera la vida.
Yo me retorcía del placer, que mi amiga me proporcionaba, y hasta disfruté de un orgasmo increíble. Por lo que sin decirle nada, la ayudé a quitarse la ropa, y de inmediato fui yo la que comenzó a darle un intimo masaje, también con mi boca.
Desde ese instante en adelante, no hizo falta que ni ella ni yo dijéramos nada. Hasta que me preguntó si yo tenía algún juguete, y de inmediato saqué uno de mis consoladores, con el que ambas estuvimos jugando por un buen rato.
Yo estaba tan y tan excitada, que también saqué un arnes con su dildo, el que en una ocasión compre, y hasta esos momentos jamás había usado. Por ser Ingrid mi invitada de inmediato se lo presté, y con eso ella gustosamente me penetró.
Los chillidos de placer que yo daba seguramente se debían escuchar hasta en la calle. Ya que al siguiente día, una vecina sonriéndome en el asensor, me dijo en un tono jocoso. Anoche disfrustastes bastante ¿verdad? Yo aunque me sentí algo abochornada nada más de recordar lo mucho que me hizo disfrutar Ingrid, le respondí. Si mucho como no tienes una idea, y seguí caminando a mi apartamento.
Bueno Ingrid resulta que está casada, pero según ella su marido no es celoso, siempre y cuando se trate de otra chica….