Relato enviado por:
Anonymous
el 22/7/2009.
Lecturas:111861 Etiquetas:
Relato completo
Acariciándonos nuestras piernas hasta que ya estábamos lo suficiente calientes nos quitamos nuestros calzones y comenzamos a mamarnos nuestras vaginas y a besarnos.Hola antes de iniciar con esta historia permítanme presentarme mi nombre es Beatriz y las otras dos que son parte de este relato se llaman Carla y Miriam, bueno yo soy de buen estatura un poco morena y cachonda que debo confesar que desde que nací siempre he sido lesbiana sin que mis padres se enteren y las otras dos que son mis compañeras de colegio eran normales hasta que yo las convencí de cambiarse a mi lado y bueno Miriam es de baja estatura blanca bien formada y Carla es igual que Miriam hasta parece que son hermanas, nosotras estamos en segundo de secundaria que el colegio es el lugar donde se desarrollo esta historia real y como ya os presente permítanme comenzar el relato.
Esto comenzó exactamente hace una semana de buen día lunes en el baño de mujeres, resulta que yo soy una chica de ahora quince años que me gusta llevarme bien con todos mis compañeros y compañeras sin acepción de nadie claro que por mi gusto rechazó cualquier mirada de un hombre en fin esa ocasión en el recreo andaba con mis compañeras mencionadas que yo solo como un hombre me fijaba en sus cuerpos y en sus piernas y nalgas y de repente Carla sentio ganas de ir al baño y la tuvimos que acompañar pero nadie sabia de mi preferencia sexual así que no cuidando de nada al llegar a la taza del baño Carla se subió su falda bajándose su calzón y comencé a excitarme y mientras Miriam y yo la esperábamos nos dieron ganas de hacer del baño también pero como ya solo había otra taza disponible deje que Miriam entrara primero que como Carla no se escondió de nada se alzó también su falda bajándose su calzón de igual manera y descubrí que estaba reglando hasta tenia toda su vagina llena de sangre cubriéndola con una toalla femenina y yo ya masturbadísima me ofrecí a limpiar su vagina con un papel higiénico que claro como éramos mujeres aparentemente normales y además de eso éramos amigas acepto de buena voluntad y yo lentamente iba limpiando toda su vagina su meato urinario acariciando con el papel su clítoris y no pude evitar poner mi semblante de excitación que rápidamente notaron ellas dos y estaba apunto de meter mis dedos en su vagina en cuanto sonó la campana de que el recreo.
Ya había terminado y nos tuvimos que ir, que toda esa tarde estuve recordando el momento añorando poder tener sexo con ellas pero desde esa ocasión ya no escondí más mis deseos una tarde como eso de las cinco nos quedamos de ver en la cancha deportiva de nuestra comunidad para jugar básquet y para mi sorpresa ninguna de nosotras nos habíamos quitado el uniforme de colegio que al saltar se nos subían las faldas y podíamos vernos mutuamente nuestras piernas y calzones hasta que no resistí y les comencé a levantar sus faldas metiendo mis manos entre sus piernas tocándolas, al principio se extrañaron pero les dije de mis sentimientos y deseos hacia ellas y se comenzaron a calentar con migo así que nos fuimos a unos baños públicos y como éramos todas mujeres la que atendía no se extraño que nos metiéramos las tres al baño de regadera de una vez ahí nos empezamos a tocar y a masturbar alzándonos nuestras faldas al mismo tiempo acariciándonos nuestras piernas hasta que ya estábamos lo suficiente calientes nos quitamos nuestros calzones y comenzamos a mamarnos nuestras vaginas y a besarnos y lentamente nos metimos los dedos en la vagina hasta rompernos nuestros hímenes de niñas vírgenes hasta que nos corrimos las tres y desde esa linda fecha nos cojemos todas las noches en la casa de Miriam claro escondiéndonos de nuestros padres.