Relato enviado por:
breathingholes el 30/3/2009.
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Relato completo
Bailamos durante horas, rozando nuestros pezones duros y acercando nuestras bocas hasta fundirnos en un apasionado beso que estoy segura encendió a quien nos haya visto. Nos dirigimos rápidamente al auto de mi amiga y con velocidad y entre risas nos fuimos a su departamento. Soy una chica normal de 19 años, estudio, tengo novio, comparto con amigos y me considero una chica afortunada y muy satisfecha en el área sexual. Pero desde hacía unos meses venía sintiendo cierta “curiosidad” por el sexo lésbico y después de ver algunos videos y observar la belleza de dos mujeres en la cama, acariciándose, besándose intensamente, haciendo el amor, pues mi curiosidad y morbo crecieron aún más. Sabía de algunas amigas que ya habían experimentado esta sensación y decidí preguntarles más y los resultados me excitaron y convencieron que debía experimentar.
Entonces comenzó mi búsqueda, en la universidad tenía compañeras bisexuales pero la verdad es que no me gustaban físicamente, quería a alguien parecida a mi; de contextura delgada, estatura de 1,68, tes blanca, senos medianos y trasero atractivo. Busque también entre mis amigas más avezadas, pero temía que por involucrarnos sexualmente nuestra amistad se viera entorpecida. Pasaron los meses y mi deseo acrecentaba, me dedicaba tardes enteras a ver videos donde chicas unían sus clítoris armoniosamente mientras se acariciaban y besaban hasta que un día, casi sin querer me enfrasqué en una conversación con una de mis mejores amigas, a través de Internet donde le pregunté lo que se sentía tener sexo con otra chica, ella respondió que era lo mejor que podía pasar en la vida, que las sensaciones aumentaban al pasar los minutos, entonces comencé a imaginar su experiencia, pero esta vez siendo yo quien besaba sus pezones y lamía su vagina.
Luego de un par de días la vi, y de inmediato recordé nuestra calurosa conversación con algo de pudor, pero cuando observé en sus ojos un pícaro brillo insinuador comprendí que deseaba lo mismo que yo. Conversamos y quedamos en salir esa misma noche a bailar solas en una noche de chicas…. Y que noche sería.
Bailamos durante horas, rozando nuestros pezones duros y acercando nuestras bocas hasta fundirnos en un apasionado beso que estoy segura encendió a quien nos haya visto. Nos dirigimos rápidamente al auto de mi amiga y con velocidad y entre risas nos fuimos a su departamento. Al llegar nos miramos sabiendo que algo debía pasar entre nosotras, así comenzamos a besarnos, besarnos calurosamente, como si con cada beso nos arrancáramos la boca. Ella con pericia y algo de experiencia tocaba mis senos con la mano abierta, y mientras apretaba yo no hacía más que gemir y gemir, luego enroscó mis pezones entre sus dedos, peñiscándolos con delicadeza e intensidad, yo sólo me dejaba llevar… Me quité la blusa que a esas alturas impedía un mayor contacto, un contacto real. Entonces ella acercó a mis pechos su lengua y la deslizó por todo el contorno de los pezones…. La sensación en mi cuerpo aumentaba, el delirio se hacía intenso y deseaba ser yo quien la tocara y lo hice, le arranqué la blusa, el sostén, el pantalón y las bragas. Completamente desnuda la contemplé, la recorrí con mis ojos y con mis manos, primero sus labios rojos, luego su cuello, sus hombros, sus senos y mi corazón palpitaba mientras los apretaba con la palma de mis manos, la sensación de tenerlos entre mis dedos era increíble, tremendamente excitante, luego proseguí con su vientre haciendo círculos con la punta de mis dedos para excitarla al máximo antes de llegar a su vagina y así fue, pues al llegar ahí lanzó un fuerte gemido que me apresuró a tirarla a la cama y besar el pliegue de su entre pierna. Con algo de miedo le separé la piernas y acerqué mi lengua a su clítoris, no sabía bien como hacerle y aunque en los videos se podía apreciar muy bien temí equivocarme, pero tal cosa no sucedió por que al contrario mi amiga comenzó a gemir con fuerza, sus jugos estaban en mi mentón y boca y el sabor me parecía exquisito pues la sensación era exquisita. Movía mi lengua por cada rincón, por cada pliegue y observaba como su cuerpo se retorcía de placer. Hasta que derepente se vino en mi boca y yo estaba tan excitada…
Pero nada terminó allí, ella pareció enloquecer y me acostó a su lado, nos besamos, nos acariciamos y se colocó sobre mi con las piernas entre las mías… ¡deseaba hacer la postura que tanto había deseado!... entonces comenzó en vaivén de nuestras vaginas, el choque armonioso de ambos clítoris ensalzados en jugos suaves y transparentes que hacían brillar nuestro acto. Se movía sobre mí, juntando nuestros cuerpos, senos contra senos, boca contra boca, mis manos tocaban sus nalgas firmes y redondas y entonces comprendí que a quien estaba esperando era justamente ella y no otra, pues su cuerpo sobre el mío era como un espejo, un reflejo, cuando tocaba sus senos tocaba también los míos. Sentí el calor y el olor de su cuerpo, la belleza de la escena debía ser representada en una obre de arte, pues toda la femineidad transformaba toda mi excitación en el más profundo placer, placer que desembocó en un largo e increíble orgasmo.
Después de esto dormimos plácidamente, abrazadas y entrelazadas, como si fuésemos una sola. La vida al día siguiente retornó a la normalidad. Me despedí como siempre de mi amiga, me dirigí a casa, tomé un baño y al mirarme al espejo sonreí, pues ya no debía soñar con aquello, pues ya lo había vivido y había sido una experiencia hermosa