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Viajando a costa de mis nalgas… ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 16/11/2015. Lecturas: 8261
Etiquetas:   Transexual
Relato completo

Desde que salí del closet, decidí irme a viajar por todos lados. Sin importarme el costo, o lo que tuviera que hacer…
Así que completamente vestidita de nena, me paro en la carretera, y levantando el dedo pulgar, con mi morral a cuestas, comienzo mi próxima travesía. Hay quienes se detienen, y cuando les digo honradamente que soy un trasvesti, arrancan, algunos hasta llegándome a insultar. Pero son los que menos.

Pero hay otras personas que se detienen, y al yo informarles de mi condición, los hay quienes me invitan a subir a sus autos, sin ninguna otra cosa en particular que tener compañía. Otros buscan conversación, y los hay como una señora que se detuvo con sus hijos, y al escucharme decir que yo era trasvesti, sonriendo le dijo a sus tres hijos, niños hoy vamos a llevar a una persona muy valiente. Y a medida que fuimos transitando,me pidió que les hablase de mi.

Lo cierto es que hasta me llevó a comer a su casa, y me ofreció un lugar donde dormir. Después de que los tres chicos se acostaron, me comentó que su marido se encontraba hospitalizado, y que cuando me encontraron en la carretera, veían de visitarlo. No se pero vi algo en sus ojos, que me dio la impresión de que lo que la señora deseaba aparte de matar su curiosidad, era algo más.

Así que haciéndome la tonta, le pedí que me prestase la ducha, para darme un refrescante baño. La cosa es que cuando salí de la ducha envuelta en mi corta toalla, ella me esperaba de pie al lado de lo que iba a ser mi cama. Únicamente con una corta bata de dormir, transparente. Yo me le acerque nos abrazamos, sin decirnos más nada nos besamos, y fue cuando al rato, ambas nos encontrabamos haciendo un 69, posteriormente yo la penetre. Bueno eso no es lo que acostumbro hacer, regularmente.

Por lo general cuando me dan un empujón, de una ciudad a otra, en ocasiones y por que soy sumamente agradecida, comienzo por darle una buena mamada a mi benefactor. Luego dejo que me penetre, y de si así lo quiere se la vuelvo a mamar, aunque hay ocasiones que alguno de ellos desea mamarme el culo, o dejar que sea yo quien le haga los honores, penetrándolos.