Recientemente mi marido, y yo nos mudamos a nuestro actual apartamento, en un nuevo condominio. Lo que me sorprendió fue que ya había varios inquilinos viviendo ahí, antes de que nosotros llegásemos. Pero lo que me agradó fue que apenas llegamos, un par de nuestros nuevos vecinos, pasaron por nuestro apartamento para invitarnos a pasar un rato, y conocernos. Pero justo minutos antes de salir, surgió una gran emergencia en el trabajo de mi esposo, y tuvo que adelantar un viaje a la Argentina, pero ya a punto de montarse en el taxi, me dijo.
Lorna si quieres para que conozcas a lo vecinos, asiste a la actividad que planificaron, y explícales lo sucedido, que por mi parte será en otra ocasión.
No bien había llegado al apartamento donde era la actividad, que de inmediato me di cuenta de que yo era la única mujer en todo el grupo, y tras presentarme me enteré que mis vecinos, o eran divorciados, o solteros. Que el único matrimonio era el de mi esposo, y yo.
Un tío alto moreno, con cara de pocos amigos, por lo menos al principio, resultó ser de lo más simpatico, y quien se encargó personalmente de servirme, todo aquello que yo pedía.
Lo raro de todo eso era que yo no había bebido tanto, como para sentirme como me sentía, es decir por lo general soy muy comunicativa, extrovertida, y procuro además ser sensual. Pero hasta yo misma me di cuenta de que decía algunas cosas, bien fuera de lugar, y encima de eso me reía como queriendo seducir a todos los presentes. Es más hasta pensé en marcharme, pero finalmente no lo hice.
En cierto momento cuando uno de mis nuevos vecinos comentó algo que hacía mucho calor, yo les dije entre risas, y eso que tú no tienes ni idea, de cómo tengo el coño de caliente, con tantos hombres cerca de mi.
A todos eso le produjo mucha risa, hasta que otro de ellos, me comentó bueno eso ees falta de confianza de tú parte, si quieres te puede quitar las bragas para que te refresques un ´poco. Y como si estuviera sola en mi casa, de manera bien despreocupada así lo hice, ante la incrédula mirada de todos ellos.
De eso a que yo me pusieran a mamar, la verga de uno de mis nuevos vecinos frente al resto, solo fue un pequeño empujoncito. En ciertos momento de conciencia, pensé seguramente me pusieron algo en la bebida, yo no soy así de puta, como para mamarselo al primero que me lo pide.
De estar mamando, y dejar que me enterrasen algunas de sus vergas por mi coño y mi culo, no pasó mucho rato. Lo raro era que yo al parecer me estaba divirtiendo, y mucho, moviendo mis caderas, y hasta proponiendo que me dieran por el culo en ciertos momentos.
El resto de la noche seguí dejándome follar por cualquiera de ellos cuatro, y hasta pidiendo que me dieran mucho más duro. Bueno en fin hice cosas que en condiciones normales no haría. O por lo menos eso pensaba yo.
Al día siguiente cuando desperté en la cama de no se quien, me sentí sumamente avergonzada. Y estaba a punto de ponerme a llorar, cuando el dueño de ese apartamento llegó, a la habitación y sin decirme nada, tan solo me mostró su verga apuntando a mi boca, para que yo, de inmediato me pusiera a mamársela.
Bueno luego me dijo su nombre, y me explicó que al parecer, yo había tomado una sobre dosis de extasis, por lo que es lo único que explicaría mi conducta. Pero también me dejó ver que en futuras ocasiones, él y el resto de los vecinos, pudieran querer volver a pasar un buen rato conmigo, pero claro si yo prefería contárselo a mi marido, eso era cosa mía.
Bueno ahora no tengo un solo marido, para los efectos tengo cinco, y aunque no lo crean la paso de lo mejor. Aunque a veces me pregunto, que hubiera sucedido si mi esposo no hubiera salido de viaje ese noche...