Mi nombre es Rosa, y como gerente general de una importante firma financiera, desde que comencé ascender dentro de la empresa, también comencé a ser víctima de un sin número de presiones, demandas, traiciones, en fin de todo lo que conlleva el éxito. Y todo eso se reflejaba en el tremendo estrés que yo sufría.
No hubo Doctor, pastillas, técnica, ejercicios, psicólogos, acupuntura, masajes, hasta yoga y meditación. Que yo no probase, aparte de que casi caigo en el alcoholismo, para manejar el estrés. En ocasiones, me sentía bien por par de semanas, pero luego nuevamente, comenzaba a sentir, la fuerte tensión sobre mis hombros, el constante dolor de cabeza, y posteriormente el entumecimiento tanto de mi brazo como de mi mano derecha.
Pero una noche que una amiga mía me invitó a salir, acompañada de su novio. Aparte de que comencé a beber, de más. Quizás por ser fin de semana, y no tener compromisos en la empresa al siguiente día, como que le di rienda suelta, al pasarla bien, y divertirme de lo lindo. Quizás por eso, cuando un tipo al que no conocía, me sacó a bailar, acepté. Lo cierto es que desde el principio, me dejó ver bien claro que sus intenciones eran llevarme a la cama. Y como soy divorciada desde hace varios años, y durante los últimos años me había vuelto una verdadera adicta al trabajo. Por lo que ya casi me había olvidado, de cuándo fue la última vez que estuve con un hombre en la cama.
En fin seguí bebe que bebe, baila que baila, dejando que sus manos, y boca me acariciaran por todas partes, a medida que descaradamente me besaba, mientras bailábamos. Yo casi ni me acordaba de cómo llegué a su habitación, lo que sí recuerdo y de manera bien clara, fue que apenas traspasamos la puerta, ya prácticamente yo estaba desnuda, agachada frente a él mamando su verga. El resto de la noche, la pasamos haciendo de todo, y por todas partes de su habitación, ya en la madrugada, mientras que yo me encontraba completamente desnuda asomada a su balcón, sentí como se me fue por detrás, separó mis piernas, y mientras que yo me apoyaba en la baranda del balcón, él me enterraba toda su verga por el culo.
Al siguiente día al despertarme acostada junto a él en su cama, procurando hacer el menor ruido, recogí mi ropa, como pude me la puse, y después de esa noche loca, arranque para mi casa. Lo bueno, raro, o interesante fue, que tanto la tensión de mis hombros, como los dolores de cabeza, y el entumecimiento de mi brazo y mano derecha desaparecieron. Yo ni cuenta me había dado de ello, de no ser porque una de mis secretarias me preguntó, que me pasaba, ya que ella, me veía muy feliz.
La verdad que al principio, no relacioné aquella noche loca, con mi misteriosa mejoría. Hasta que me encontré a la amiga que me invitó a salir esa noche. Apenas la vi me dijo que yo me había comportado como una verdadera puta con aquel tipo, dejando que me manoseara de manera indecente, frente a todos. Y que para colmo, fui yo la que lo reté, a que no se atrevía a meterse bajo la mesa, y que me mamase el coño. Cosa que cuando él me propuso que si lo hacía, yo me iría a su habitación. De más está el decirle que aceptó, razón por la cual yo terminé en su habitación.
Bueno lo cierto es que desde ese fin de semana, no he vuelto a sufrir las consecuencias del estrés.