Los mejores relatos de gay escritos por nuestros usuarios
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Nada más entrar cerró la puerta de la tienda, y agarrado a mi espalda, me abrazó por detrás y sobándome el culo a la vez que me arrimaba su paquete, me susurraba al oído, esta noche no vas poder dormir por el placer que te voy dar. Te voy dejar preñado y el culito repleto de leche. Hoy vas a ser mi princesita, y tu papi te va hacer gozar como nunca.
¡¡QUE LES CUENTO!! Soy un chico por fuera, pero una zorra por dentro. Me describiré, tengo 21 años, mido 1.65, tez clara y delgado de cuerpo pero con unas nalgas respingadas y muy pero muy tersas
Les cuento que estoy en manos de una vieja perversa que me tiene esclavizado, que me usa como su “sirvienta” y me hace violar por su hermano Ernesto…
Bueno, esto último no está mal, porque soy me encanta la verga, pero esta vieja me maltrata mucho…
Les cuento cómo empezó todo y por qué ella se apoderó de mí…
Mi nombre es Jorge, aunque desde siempre todos me han llamado Yoyi o Jorgito… No sé quién me puso ese apodo, pero me encanta… Tengo dieciocho años, aunque nadie me da más de quince o dieciséis y les cuento, si ustedes me dejan, que desde siempre me calentaron los hombres, aunque no todos… Sólo me excitan los viejos, esos viejos verdes que por la calle me devoran con los ojos y algunos, más audaces, hasta me dicen cosas que me erizan la piel y me dejan ardiendo de ganas...
Don Manuel me había ordenado desnudarme y lo hice agitado por dos sensaciones opuestas: el deseo de estar en los brazos de ese viejo verde, pero también el miedo y la culpa de haberme reconocido como un chico gay…
-¡Vamos, Jorgelina! ¡vamos!
-No me llame así… Soy un varón… -protesté débilmente, porque en realidad me calentaba ese tratamiento en femenino…
Me excito y el corazón empieza a latirme rápido cuando mamá me manda a comprar algo al almacén de don Manuel… Es un viejo verde que me come con los ojos apenas me ve entrar…Debe tener unos sesenta años, es de estatura media, calvo y robusto sin ser gordo, con algo de panza… Don Manuel me hizo descubrir que soy gay, un putito de dieciocho años y con muchas ganas de ser iniciado…
Don Manuel me había ordenado desnudarme y lo hice agitado por dos sensaciones opuestas: el deseo de estar en los brazos de ese viejo verde, pero también el miedo y la culpa de haberme reconocido como un chico gay…
-¡Vamos, Jorgelina! ¡vamos!
-No me llame así… Soy un varón… -protesté débilmente, porque en realidad me calentaba ese tratamiento en femenino…
Me puso delante del lavabo, mientras terminaba de bajarme el pantalón del chándal.
Se agachó y agarrando la polla se la metió en la boca.
¡Dios! Me hizo gemir de placer y las piernas me empezaban a temblar ¡ooohhhh! Gemía mientras sujetaba su cabeza con mis manos.
Me desnudé agitado por dos sensaciones opuestas: el deseo de estar en brazos de ese viejo, pero también el miedo y la culpa de haberme reconocido como un chico gay…
-¡Vamos, Jorgelina! ¡vamos!
-No me llame así… Soy un varón… -protesté débilmente, porque en realidad me calentaba ese tratamiento en femenino…
Me excito y el corazón empieza a latirme rápido cuando mamá me manda a comprar algo al almacén de don Manuel… Es un viejo verde que me come con los ojos apenas me ve entrar…Debe tener unos sesenta años, es de estatura media, calvo y robusto sin ser gordo, con algo de panza… Don Manuel me hizo descubrir que soy gay, un putito de dieciocho años recién cumplidos, aunque no aparento más de quince o dieciséis, y siento muchas ganas de ser iniciado…
A LOS 18 AÑOS POR RAZONES DE ESTUDIO ME FUI A VIVIR CON MI HERMANA MAYOR DE 25 AÑOS Y MI CUÑADO DE 29 PERO EL ME HIZO SU AMANTE Y ME HIZO DESCUBRIR MI LADO FEMENINO.