Los mejores relatos de jefes escritos por nuestros usuarios
Los relatos eróticos jefes de EliteRelatos exploran la dinámica de poder que existe en el entorno laboral y cómo puede transformarse en atracción y deseo. En esta categoría encontrarás historias donde la figura del jefe, con su autoridad y capacidad de decisión, genera una tensión sexual que acaba desbordándose. Los relatos eróticos jefes narran situaciones que van desde seductoras insinuaciones en reuniones de trabajo hasta encuentros explícitos después del horario de oficina. Nuestros autores exploran esta fantasía desde todos los ángulos posibles, incluyendo la perspectiva de quienes ceden a esa atracción sabiendo el riesgo que corren. Lo prohibido siempre resulta más atractivo, y en el mundo de la oficina lo prohibido tiene un sabor especial. Si te atraen las historias donde el poder y el deseo se mezclan en el entorno laboral, los relatos eróticos jefes de EliteRelatos son para ti.
Desde hace un cierto tiempo, yo soy secretaria ejecutiva en una cadena de hoteles. Y por las constantes insistencias de mi esposo, finalmente me animé a pedirle un aumento de sueldo a mi jefe. Aunque le advertí a Luis, que el tipo era algo atrevido, y que yo no podía darle la oportunidad, de que me fuera a faltar el respeto. Aunque eso a mi esposo pareció no importarle mucho, ya que me dijo, bueno siempre y cuando te aumente el sueldo, no te preocupes porque te falte el respeto. Es más, si lo hace, le metemos una buena demanda al hotel.
Me llamo karen, trabajo en una empresa de consultorias en Bolivia. Mi novio me ayudo a conseguir este trabajo.Yo habia terminado de estudiar recien. Iba al trabajo vestida con ropa muy apretada, jeans q levantaban mi culo, camisas apretadas, tacones altos. Mi jefe, un hombre maduro y casado era muy atractivo, era alto y guapo.Un dia, me fui vestida con una calza negra apretadisima q dejaba ver que traia una tanga diminuta, pues ese dia me sentia muy puta y queria q mi novio me cojiera mucho. Mi jefe al verme, me pidio q me quedara a ayudarlo con unas cartas....yo estaba tan humeda y exitada ese dia, que vi sus intenciones y acepte trabajar un poco mas.
nada es mas excitante que saber que tu jefe hace lo imposible por acercarse a ti y saber que le atraes y le excitas, comete locuras y llega a perder la compostura porque lo traiciona su calentura y su lascivia, el no se da cuenta pero todos saben que esta enculado.
La perversión sexual de mi jefe no tiene limites. Invita a mi esposo y a mí a pasar un domingo en Paso de la Patria un lugar bellisímo en la costa del río paraná.
El Sr. Araneda es un importante empresario, 50 años, casado, adinerado y muy califa.
Kendra tiene 19 años y es su primer día de prostituta en un lujoso club.
¿Qué pasará cuando Kendra encuentre que su primer cliente es este exigente hombre? El cual sin duda buscará la manera de tenerla de esclava solo para él.
Por una omisión involuntaria unos párrafos de la 3ra.parte de éste relato fué a la categoría Lesbianas,cuando en realidad corresponde a la de Jefes.Gracias.-
Tengo temor de que mi esposo descubra mi relación con mi jefe porque amo a mi marido. Sin embargo las relaciones clandestinas resultan inevitables e irresistibles y no puedo negarme. Creo que me volví adicta al sexo fuerte que antes no conocía.Ahora no sólo intímo con mi jefe.me pidió que me acostara con su amigo.-
Una noche no había hecho otra cosa más que masturbarme y soñar en todas las folladas que me daría con él. Fue así que al despertar me propuse que ese día haría todo lo posible para que me cogiera, entonces recogí mi cabello me puse un conjunto intimo rojo sangre de encajes el sostén me quedaba bien ajustado lo que hacía que mis tetas se levantaran casi sobresaliendo del sostén. La tanga me quedaba bien apretada, hasta había depilado mi concha para la ocasión. Me puse solo un saco y por debajo estaba desnuda.
Bueno eso era lo que pensaba yo, cuando la mujer de mi jefe de manera bien seductora, me invitó a que le limpiase su finquita. Pero por temor a que mi jefe pensara que deseaba acostarme con su joven esposa, lo que no era del todo falso, me limité a sonreírle como un estúpido, pensando que ella nada más quería reírse a costillas mías un rato. Pero cuando de manera un poco más discreta, Sacha con su particular acento, acercándose a mí me dijo en un tono de voz bien bajito, que apenas alcancé a escucharle, decirme. Mi marido está noche como ya lo sabes, sale de viaje, así que te espero en casa.