Los mejores relatos de lesbianas escritos por nuestros usuarios
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hasta que ambos labios rojizos, húmedos y carnosos se abren como una flor que palpita llevada por mi mano y me deja tocar en su interior, en ese fondo tan caluroso y mojado
Mi nombre es Yadira, y desde pequeña siempre había sido bien tímida, tanto que casi no tenía amigas, por miedo a que me pudieran hacer daño, o por lo menos eso era lo que constantemente me decía mi mamá.
Esa mujer me enseñó algo nuevo, sensaciones nuevas, placeres nuevos, me enseñó que el cuerpo de una mujer gordita es hermoso, muy rico, sabroso. Esa mujer guapisima, esa mujer con la cual no eh cruzado palabra alguna, más que los gemidos de ese día en el sauna, esa mujer que, aún no sé ni su nombre, esa mujer que bauticé asi, "ESA MUJER".
Tengo temor de que mi esposo descubra mi relación con mi jefe porque lo amo.Sin embargo las relaciones clandestinas con mi jefe son irresistibles y no puedo negarme.Creo que me volví una adicta al sexo fuerte que antes no conocía.-
Si mis amigas muy, muy intimas, se refieren a mí así, cuando no estoy presente. ¿Qué como lo sé? Siempre hay más de una, que le encanta el chisme, y no se pueden guardar nada de lo que se entera. ¿Por qué me llaman de esa manera? Porque a eso me dedico, en parte, para conseguir pareja fuera de mí casa.
Mi nombre es Lidia, doy masajes a domicilio. Gracias a mi trabajo conocí a Coral. Nuestra relación era lésbica, y no me da pena decirlo. Aunque digo “era” porque la perdí y este es uno de los dolores más intensos que llevo en el alma...
Yo desde hace algún tiempo, me encuentro inmersa dentro de la religión, pero aunque he procurado por todos los medios posibles rechazar las malas influencias del demonio, en contadas ocasiones creo que me he descuidado un poquito, y he sucumbido a sus tentaciones.
No quería que se viniera sola, así que baje mi mano y la metí dentro de mis mayones y comencé a masturbarme, estaba escurriendo flujos, toque mi clítoris con desesperación, quería llegar con ella, me agite, ella se estremeció, gemí con su sexo en mi boca, sus jugos se desbordaban de mi boca escurriendo en mis labios, mi mano también empapada de mis propios jugos, ella grito, no muy alto, lo suficiente para que yo la escuchara -Ya- susurro- me vengo- dijo algo mas bajo. No conteste, estaba ocupada, comenzó a mover mi pelvis de adelante para atrás esto aumentaba el placer, tuve que dejar su clítoris fuera de mi boca para poder gemir y respirar ya que a cada segundo parecía mas difícil, seguí con mi mano libre estimulando su clítoris...