Los mejores relatos de lesbianas escritos por nuestros usuarios
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Dos compañeras de la U, se admiran, se desean y la oportunidad de chorrearse sexo les llega en la fiesta Al terminar la parranda se organizan ellas para ir a entregarse entre sí.
Después de mi abrupto divorcio, debido a que encontré a Luis mi marido en esos momentos, siendo clavado por el culo, por uno de sus jovenes empleados. Tras el divorcio, me dio un fuerte ataque de depresión, visité a cuanto psiquiatra me recomendaban, y finalmente terminaba siempre en lo mismo, llena de pastillas, hasta el culo. Y disculpen mi lenguaje, pero es verdad.
Después de mi abrupto divorcio, debido a que encontré a Luis mi marido en esos momentos, siendo clavado por el culo, por uno de sus jovenes empleados. Tras el divorcio, me dio un fuerte ataque de depresión, visité a cuanto psiquiatra me recomendaban, y finalmente terminaba siempre en lo mismo, llena de pastillas, hasta el culo. Y disculpen mi lenguaje, pero es verdad.
Temía terminar orinándome en la boca de mi hermanita, pero por suerte no fue eso, sino una excitación descontrolada que venía desde mis entrañas y me hacía perder el control de mi propio cuerpo dejándome librada a la boca de ella sobre mi uretra y a su mano dentro de mi vagina.
Las nalgas de mi hermana como de toda jovencita de su edad eran redondas y firmes, a mí me gustaba acariciárselas, me gustaba lamerlas pero sobre todo me gustaba acomodarme en medio y ocuparme de su ano.
Ahora si estaba lista y dispuesta a entregarle los pechos a mi hermanita para el deleite de su ansiosa boquita, le excitaba hasta conmocionarse el solo pensar que le dejaría tomar la leche directamente de mis pechos.
Nuestra mayor perversión es que somos hermanas, y mientras que yo entierro por completo ese grueso y enorme consolador en el ano de mi hermanita, con otro consolador masturbo su vagina.
No es que yo sea una loca, ninfómana, viciosa del sexo. No que va, es más puedo decir que en términos generales, soy todo lo opuesto, extremadamente conservadora, y muy recatada. Pero entonces se preguntaran, ¿por qué lo hice? Mi mejor respuesta, es por desesperación…
La penumbra de la noche entraba por la ventana de la habitación, con algunos destellos de luz de la luna donde reposábamos. Ya llevábamos 2 semanas de verano en un pueblecillo a 2 horas de la ciudad, mi prima Natalia y Yo (Verónica).
Mi nombre es María, y hasta hace poco, la verdad es que, a pesar de mi edad, yo era una chica de lo más inocente. Tanto que ni idea tenía del significado de la palabra lesbiana. Si había escuchado decir que eran aquellas mujeres, marimachos. Que quieren ser hombres, que se visten, y actúan como ellos, y que por lo general ya son mayores, gordas, bien feas, y están muy relacionadas con los delincuentes. En fin todo lo malo que puedan pensar.
Ella se habian encontrado durante unos minutos en lo de CELICA sin que esta supiera y quedaron de encontrarse en mi depa al otro dia y yo les proporcione el lugar para no perder detalle de aquel acto