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Alma 2

Relato enviado por: pablogerardoalvarezl el 7/6/2026. Lecturas: 221
Etiquetas:   colegialas
Relato completo
Esa tarde, en el cuarto oscuro de fotografía me di cuenta de que Alma quería tener nuevas experiencias. Al dis siguiente fue a mi casa y comprobé que era una insaciable.Al día siguiente, sábado, Alma se presentó en mi casa, como me lo había dicho, vestía de manera un poco provocativa de manera similar qué un día antes, se veía esplendorosa y muy excitada.
Al pasar a mi casa, no perdió el tiempo me besó en la boca, su mano fue directamente a mi entrepierna y sintió mi gran erección, la acarició sobre mi ropa, se hincó y bajó el zipper del pantalón y antes de que continuara, le dije
• Discúlpame Alma, me voy a bañar ando un poco sudado es que limpié la casa y me siento incómodo, pero ponte cómoda, salgo en unos minutos.
Me di un buen duchazo y salí desnudo del baño con mi enhiesta verga. Alma se tomó muy en serio lo de ponerse cómoda, estaba acostada y desnuda en la cama esperando por mí, me vino a la memoria la pintura la maja desnuda de Goya, a excepción de que ésta maja potosina tenía el pubis cubierto por una selva negra que contrastaba con su piel blanca.
Su bello y joven cuerpo emanaba una fuerte sensualidad y un enorme deseo de ser poseído, mi anhelo por cogérmela aumentó, y en esta ocasión disfrutaría totalmente de su voluptuoso cuerpo, y haría que ella disfrutara de la cogida que recibiría en otras condiciones más propias y cómodas.
Su mirada lujuriosa fue directa a mi atlético torso, con unos pectorales y un abdomen perfectamente moldeados por la natación, y mi pene grande, grueso y circuncidado fueron el centro de su atención, ella decía palabras muy halagadoras y al mismo tiempo muy obscenas de mi cuerpo. A ella le gustaba mucho el aspecto físico, disfrutaba mucho de un hombre estéticamente bien formado.
Se sentó a la orilla de la cama para acariciar mi pecho y mi abdomen, lo hacía lentamente de manera muy suave, disfrutando de mi cuerpo; me lamia los pezones y los mordía aumentando mi excitación, su lengua bajaba por mi abdomen de lavadero; sus manos acariciaban morbosamente mis nalgas, sobaron mis huevos duros llenos de semen, tomó mi erecta verga y se la llevó a la boca y con sus carnosos labios apretó suavemente el inflamado glande, lo acariciaba como si fuera un caramelo, su lengua lo acariciaba suavemente, su respiración se agitaba muy rápido. Lentamente recorrió todo lo largo de mi grande miembro; todo lo hacía así, lento, suave, disfrutaba y me hacía disfrutar, ella se excitaba poco a poco, su respiración, el movimiento de sus tetas y el aumento en la intensidad de sus caricias indicaba que estaba poniéndose más caliente, yo le ayudaba manoseando sus tetas y pellizcando sus pezones; el movimiento de su boca en mi verga aumentó notoriamente, mi verga aparecía y desaparecía muy rápido, una de sus manos seguía acariciando obscenamente mi torso, su otra mano estaba en mis huevos.
Si decirle nada, le ayudé a ponerse en pie, la besé en su boca mientras le acariciaba sus grandes nalgas, sus tetas tocaban mi pecho sintiendo sus duros pezones, ambos respirábamos agitadamente; la llevé a la cama, me coloqué en su pubis, le puse mi verga en su boca y se la metió lentamente hasta donde le cupo. Su cuerpo se retorció cuando mi lengua acarició sus labios verticales y su húmeda vagina, aunque su boca estaba llena dio un fuerte gemido cuando la punta de mi lengua tocó su clítoris, esa pequeña parte de su cuerpo con 18 terminales nerviosas solo para el placer sexual de la mujer.
Ella movía sus caderas frenéticamente con el estímulo que su pequeño órgano recibía, me vi recompensado con la felación que recibía, era intensa, mis testículos estaban duros y listos para desalojar ese líquido de vida con gran fuerza, mi verga se inflamó, ella se dio cuenta, dejó de mamar para evitar que explotara en su boca, pero yo seguía dándole placer con mi lengua, sus caderas se movían cada vez más rápido mientras jadeaba fuertemente, Alma estaba llegando al clímax, pero exclamando con voz potente me dijo.
• PEDRO, DETENTE POR FAVOR, ¡YA CÓGEME QUIERO TU VERGA DENTRO DE MI!
La obedecí, coloqué un condón en mi verga, ella estaba con las piernas abiertas, como cuando se abre la puerta de la casa para que entre el invitado esperado y así entre a su cuerpo, de manera suave, lenta mirando su rostro haciendo gestos de placer mientras el invitado invadía su íntimo espacio disfrutando de esa invasión obscena. Sus piernas rodeaban mi cintura aceptando al invasor e impidiendo que saliera.
Los objetos de la recamara fueron testigos mudos de lo que pasó, una fiesta dedicada a lo carnal, al sexo. Al descubrimiento de la posición favorita de ella, de vaquera, en donde ella tenía el control de la penetración, sus grandes tetas recibían mis caricias, mis lamidas y sus pezones, mis mordidas. Esto la ponían aún más caliente provocando que sus movimientos crecieran en velocidad al igual que sus jadeos.
En esa posición, llegamos al clímax terminamos satisfechos, nuestros cuerpos transpiraban, jadeábamos, nuestras miradas se cruzaban, eran miradas de enorme satisfacción, miradas que guardaban un gran secreto eran miradas cómplices, a los 2 nos importaba muy poco el cornudo de su novio, eso hacía más excitante nuestra relación puramente carnal.
Ya relajados y aseados, estuvimos acostados, abrazados, sintiendo la calidez de nuestros jóvenes cuerpos, sus senos tocaban mis costillas sentí sus pezones duros, nos besábamos y ella me platicó del chavo qué la desvirgo, su novio de la prepa, que hizo que le gustara coger, él solo se la cogió 3 veces, en la última ocasión ella experimentó nuevas sensaciones y emociones, ella deseaba seguir descubriendo más del sexo, pero ella terminó con él por influencia de su hermana, que le parecía un chavo sin futuro.
Yo era el segundo de la lista y conmigo fue la primera vez que practicó el sexo oral, le gustó mucho sentir mi lengua acariciando su sexo, descubrir su centro de placer, su clítoris, fue la primera vez que su boca fue ocupada por un pene y su boca inundada por semen, gustándole mucho, yo la hacía sentir como una puta y a Alma le gustaba.
Me platicó como Palomares se cogió a la esposa del profesor Mejía. Ella estaba muy enojada con su marido que se había ido a Alemania durante el verano, ella recibió de él, una carta muy fría, ella esperaba una carta donde expresara sus sentimientos hacia ella. Una tarde Palomares fue a la casa de ella, estuvieron bebiendo vino tinto hasta marearse, ella lo sedujo y él se la cogió, fue una cogida de venganza.
Mientras me platicaba me acariciaba la verga, se me puso dura y se bajó a mamar, su respiración indicaba que estaba muy caliente, la felación era rápida e intensa, me lamía los huevos, yo le acariciaba sus tetas, sus nalgas y volví a meter un dedo en su chiquito. Alma volvió a ordeñarme, vacié nuevamente mis huevos en su boca, la leche que se le salía por la boca caía en mi grueso y largo tronco que recogía con su lengua para tragársela; antes de que mi verga se ablandara la puse de chivito al precipicio, el panorama que me ofreció su culo casi me provocó un infarto, me imaginé la cara que pondrían todos esos cabrones que se la querían coger al saber que yo disfrutaba del voluptuoso cuerpo de Alma.
Después de tres horas de coger, descansar, mamar, coger, ella se arregló habló por teléfono a su casa y le avisaron que Isaac, su novio, estuvo tratando de comunicarse con ella, Alma le iba a hablar a su novio para que pasara por ella, la detuve ya que era denigrante para él recoger a su novia en el lugar donde se la estuvieron cogiendo, la casa de un chavo que vive solo. La llevé a su casa y quedamos de vernos en la escuela.
De regreso a mi casa, pensaba que a esta chava le gustaba jugar con fuego y le importaba muy poco quemarse, yo aprovecharía esto para seguir disfrutando de su bello cuerpo e involucrar al cornudo de su novio; tenía que pensar cómo lograr mis planes.


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