Relato enviado por:
Anonymous
el 24/9/2021.
Lecturas:1285 Etiquetas: Primera vez
Relato completo
Acudí a un hotel por la insistencia de mi esposo y no sabía qué me esperaba.
Era un obsequio personal en agradecimiento por los veinte años de conocimiento y se supone que yo estaba alegre y contenta pero el resultado salió desfavorableLa cita era en un hotel y los dos nerviosos esperando la llamada en la puerta .
Nos afianzamos dándonos besos y él me animaba .
La persona elegida la conocía yo `porque decidí a través de una foto.
Era más joven que nosotros y su torso desnudo era espléndido.
Llamaron.
Abrió la puerta mi marido e hizo las presentaciones ,
Palpó mi culo e inspeccionó el material .
Hizo sentarse a mi marido para no estorbar con harto pesar de él.
Me miró fijamente y procuró darme confianza.
Me tocaba suavemente , me besaba en los hombros y buscaba mi boca.
No podía más y le besé con lengua.
Se puso como un toro y mi marido tembló.
Quieto , ordenó . Mando yo . Esta prueba es para mi y os conozco .
Ojo con lo que decís y hacéis .
Y estate quieto y no molestes.
Me llevó a la cama y me magreaba .
Me despojó de la ropa y sacó su pene y lo aireó .
Bueno , calma dijo . Todo saldrá bien y tú te lo vas a pasar bien le dijo a él.
Y tú , me miró , mejor .
Vas a ser mi puta .
No me gustaba el lenguaje pero deseaba acabar. O mejor dicho , empezar.
Nos acostamos e iniciamos una larga sesión de besos .
Notaba su pene contra mi vientre .
Mi vulva ardiente estaba muy húmeda y tenía ganas de probar .
Bajó a mi vulva y lamió el interior y el clítoris.
Me estremecí y miré a mi marido . Lo estaba pasando medio mal , quería pero no podía.
Estaba bloqueado.
Después de un buen rato adoptó la postura del misionero y cabalgó bastante .
Notaba golpe a golpe su bamboleo.
Apenas habíamos empezado porque la sesión fue larga .
Mi sexo estaba ya acostumbrado a su presencia y no deseaba acabar .
Aguantaba a pesar de ver a mi esposa pasar un mal trago.
Su paciencia y su mirada lo definían.
Un buen rato más y aquello acabó.
A solas los dos murmuraba por la habitación.
Vámonos . La tensión se notaba.
Aquella semana fue tensa .No hubo apenas palabras .
Pero todo lo que viene , se va.
Hicimos el amor de nuevo y se mostró beneplácito.
Lo abrazaba y nos dábamos muestras de cariño.
Noté en su mirada la pasión y hablamos de lo sucedido.
Le había quedado el morbo de la situación vivida y ello estimulaba nuestro sexo.
Me susurraba al oído lenguaje procaz y soez , pero estaba visto que aquello nos avivó el sexo .
Sacaba a colación la vivencia experimentada por los dos y le complacía.
Un buen día hablamos de ello tranquilamente y me preguntó si deseaba repetir .
Le dije que sí , que había sido gratificante la experiencia y que yo creía que a él también le satisfacía.
Me confesó que seguía enamorado de mi y que me veía ahora como una gran diosa del amor y del sexo.
Me procuraba placer y estaba solícito a mis demandas sexuales.
Es gratificante haber vivido aquello , hemos aceptado la intromisión estimulante del deseo de compartir me y hoy lo vemos natural.