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Compañeras-Alma1

Relato enviado por: pablogerardoalvarezl el 15/5/2026. Lecturas: 1
Etiquetas:   colegialas
Relato completo
La conocí en la escuela de Física, ella estudiaba el segundo año de la carrera cuando recién ingresé. Desde el primer día le llamé la atención y me invito a unirme al club de fotografía que dirigía el maestro Villaseñor. El primer fin de semana fui al cuarto oscuro donde me enseñaría a revelar fotografías, pero fue un pretexto ya que quería que me la cogiera, a pesar de su juventud tenía mucha experiencia cogiendo y mamando, esa tarde fue inolvidable para ella ya que sintió y disfrutó las dimensiones de mi pene y fue el inicio de una relación de sexo que duró 2 años hasta que abandonó la carrera.
Cuando ingresé a la escuela de Física conocí a Alma, estudiaba el segundo año de la carrera, era una muchacha de mi edad, con un buen cuerpo, unas nalgas redondas y firmes y de tetas grandes, todos los chavos de la escuela y de otras escuelas andaban tras de ella, era una mujer muy popular por su forma de ser, agradable y abierta, pero también era una mujer frívola.
Si a ella le gustaba un hombre, no tenía recato en hacerle saber que quería una relación física con él, y eso pasó conmigo desde el primer día de clase en que me vio en los pasillos de la escuela; su mirada muy provocativa reflejaba qué me deseaba físicamente no dejaba de coquetear conmigo se me insinuaba de manera muy provocativa, en la primera oportunidad que se le presentaba se acercaba a mí de tal manera que nuestros cuerpos casi se tocaban, lo que más me gustaba era ver como contoneaba sus nalgas al caminar y se me antojaba mucho acariciarlas me las llegué a imaginar estando ella empinada o de a perrito recibiendo mis embestidas.
Ella y Palomares – otro estudiante de Física se segundo año – eran los responsables del cuarto oscuro de fotografía dirigido por el maestro Villaseñor; Alma me invitó a unirme al equipo de fotografía ella me enseñaría lo necesario para revelar fotografías y si yo estaba de acuerdo me esperaba el viernes a las 5 de la tarde, no tenía nada que pensar, podía pasar un muy buen rato con ella.
El viernes al finalizar las clases Alma me recordó la invitación y se despidió de mi con un beso en la mejilla como preámbulo de lo que pasaría. Por la tarde fui a la escuela a la hora acordada, por ser el primer fin de semana esta estaba vacía y ella me esperaba en la entrada del cuarto oscuro, me recordó a las putas de un burdel esperando al cliente, al verme llegar se puso muy contenta
• ¡Hola, qué bueno que viniste, pasa por favor!
Entré a ese pequeño cuarto, cerró la puerta e inmediatamente rodeó mi cuello con sus brazos, sentí sus grandes y duras tetas en mi pecho, me dio un beso en la boca donde nuestras lenguas se saludaban por primera vez de manera muy intensa, yo le acaricié sus grandes nalgas sin oposición de su parte, ella tomaba aire muy rápido por la emoción que estaba experimentando, se notaba que estaba muy caliente. Subí mis manos hasta llegar a su prominente busto para acariciarlo y estrujarlo, la tensión entre ambos creció muy rápido, desabroché su blusa lo más rápido que pude estaba ansioso por ver su busto y acariciarlo, nuestras respiraciones se hicieron muy agitadas y nuestras miradas eran intensas y muy penetrantes; cuando el último botón se abrió su cuerpo temblaba levemente y los vellos de sus brazos se erizaron; sus tetas cubiertas por el sostén estaban a mi vista y comencé a besarlas, su piel era tersa y cálida. Alma me pidió que no la mordiera, no era mi intención hacerlo, solo quería disfrutar de ellas.
Le quité su sostén para dejar libres sus firmes senos, sus pezones eran pequeño y estaban erguidos por la excitación, mi mirada estaba llena de lujuria ante ese par de bellas y grandes tetas; se las acaricié y pellizqué sus pezones, el único sonido que se escuchaba era el de nuestros resuellos, si hubiera habido un termómetro en ese pequeño espacio habría marcado un aumento en la temperatura.
Besaba y estrujaba sus senos y chupaba sus pezones como niño hambriento, el resuello de ella era muy intenso y gemía de placer incluso daba quejidos, musitaba mi nombre y me acariciaba el cabello apretando mi cabeza contra sus pechos mis labios apretaban y succionaban sus pezones como niño hambriento queriendo extraer leche. Ambos disfrutábamos de este anhelado encuentro; subí su falda hasta su cintura y admiré sus piernas, bellas, firmes y muy bien torneadas, yo se las acariciaba mientras mis manos abrieron un espacio entre su pubis y su calzón para jugar con su áspero vello púbico, esto la catapultó a las alturas, estaba hecha una loca, gemía cada vez más fuerte y sus caderas se movían incitándome a que mi mano llegará a su vulva; toque y acaricié su vagina qué estaba muy húmeda mi dedo hurgaba en su interior, en ese momento me di cuenta que no era virgen, ella me clavo sus uñas en mi espalda y me mordió el cuello provocándome un chupetón era la primera vez que experimenté dolor en una situación de excitación sexual.
Le di vuelta y bajé su calzón hasta sus rodillas mostrándome sus nalgas tersas y firmes, las acaricié cumpliendo mi deseo; saqué mi erecto pene y coloqué un condón, mientras Alma se empinaba y abría sus piernas para recibirme. La penetré entre gemidos de ella, estaba tan húmeda qué mi pene entró sin oposición, le decía a su oído que era una puta y ella me decía que era mi puta; al principio mis embestidas eran lentas, suaves para que sintiera las dimensiones de ese invasor qué la tenía en las nubes, ella las sintió y se sorprendió me dijo que yo era un hombre de verdad; detuve mis embestidas ya que ella quiso tener el control de la cogida, la tomé de sus caderas para dirigir sus movimientos que eran muy rápidos, no podíamos expresar toda la pasión qué sentía por temor a que los conserjes de la escuela nos escucharan.
En esa posición le acaricié su ano, su vello púbico y su clítoris, estas caricias la excitaron más por lo que sus movimientos se hicieron frenéticos y tuvo que taparse la boca para evitar gritar, acaricié sus duras tetas pellizcando sus inflamados pezones.
Nuestros cuerpos transpiraban y nuestras respiraciones eran muy violentas, nuestra excitación estaba en el punto más alto ella no aguanto más y terminó dando un fuerte grito que silenció tapándose la boca con sus manos, yo seguí embistiéndola ya que ella estaba todavía muy húmeda, y yo no terminaba aun, quería seguir cogiéndomela y disfrutar de su voluptuoso cuerpo así que se la saqué, le di vuelta, y haciendo gala de mis fuerzas la cargué, la tomé de sus duras nalgas, y ella rodeo mi cintura con sus piernas y con sus brazos rodeo mi cuello y así de pie me la estaba cogiendo nuevamente, su cintura se movía llevando el control de la penetración, yo le mordía sus pezones y poco a poco sus movimientos se hicieron muy frenéticos, el rostro de Alma estaba muy rojo y al mismo tiempo se deformaba con muecas qué mostraban el tremendo placer que experimentaba. Poco a poco íbamos alcanzando el clímax, e hicimos un enorme esfuerzo por no gritar cuando llegamos al orgasmo al mismo tiempo.
En esa posición nuestros sudorosos cuerpos quedaron unidos en un abrazo compartiendo un enorme placer, en ese momento nos identificamos sexualmente. Cuando ella tuvo fuerzas para ponerse de pie lo primero que buscó su mirada fue mi pene cubierto con el condón lleno de semen, se quedó con la boca abierta al ver el tamaño de mi miembro y por la cantidad de esperma que había lanzado; me quité el preservativo y vacié su contenido en los senos de ella
• Pinche loco – me dijo en voz baja –
Ella acarició mis 22 centímetros pegajosos por el condón y el semen sin asco alguno.
Tardamos en recuperar el aliento y que nuestros cuerpos dejaran de transpirar, para dar paso a besos, caricias y a una conversación muy íntima donde ella me platicó con quien perdió la virginidad y porque el sexo se hizo muy importante en su vida. Tenía un novio con el que no se le antojaba coger se le hacía un tipo sin atractivo y sin personalidad, pero andaba con él por qué su familia tenía mucho dinero; no me sorprendieron sus palabras, pero lo que me sorprendió mucho fue cuando me dijo que Cecilia quería coger conmigo que se notaba mucho, su mirada y sus actitudes indicaban que se sentía fuertemente atraída hacía mí, eso provocó un incremento en mi libido, ya que me la imagine abierta de piernas recibiéndome y con esa imagen volví a tener una erección, Alma se sorprendió y se hincó para hacerme una felación, esta muchacha tenía camino recorrido, sus labios y su lengua tenían mucha experiencia en el arte de mamar. Me tenía en las nubes y con la imagen de Cecilia en mi mente, no tardé en eyacular en su boca, cuando salió el primer chisguete dio una arcada por la potencia con que salió, los demás chisguetes los tomó sin asco, expulsando de su boca parte del esperma para no ahogarse cayendo en su voluptuoso busto, ella me miraba a los ojos buscando mi aprobación, yo la miraba sorprendido ya que ninguna mujer de nuestra edad hacía lo que ella.
Nos calmamos y cuando recuperamos el aliento arreglamos nuestra ropa y nuestra apariencia, también para que el cuarto oscuro no oliera a sexo, a sudor y a esperma; después de dejar nuestra apariencia y el cuarto oscuro como lo encontramos me dijo que su novio pasaría por ella a las 7 de la tarde así que salimos sigilosamente de ese pequeño espacio testigo mudo de una fornicada desenfrenada.
Estuvimos en la entrada de la escuela sentados en una banca esperando al novio de ella que llegó puntualmente, ella nos presentó, y efectivamente, era un hombre sin personalidad, sin carácter, era de manos muy delicadas y suaves, no eran manos de hombre. Lo que Alma hizo me sorprendió mucho, le dio un beso en la boca después de haber tenido mi esperma en ella, él correspondió al beso como si la boca de su novia estuviera inmaculada; él nos invitó a tomar un café, por un momento dudé de aceptar, me sentía incómodo por la situación, pero Alma se dio cuenta e inmediatamente decidió por mí, en ese momento el morbo por esa relación se hizo muy grande, quería ver hasta donde Alma podía llegar.
En la cafetería ella disfrutaba mucho de la situación, coqueteaba conmigo y le hacía sentir a su novio que estaba enamorada de él, sentí pesar por él y también me sentí orgulloso de haberme cogido a su novia que no era nada decente, sino todo lo contrario. Salimos del café y me llevaron a mi casa en el coche de él; yo estaba sentado detrás de ella y acariciaba mi pierna provocándome, y yo le manoseaba su nalga y subía mi mano para acariciar su cintura. Ese chavo era muy confiado y un cornudo.
Llegamos a mi casa, Alma se bajó del carro para despedirse de mí, me besó en la mejilla y me dijo al oído que quería volver a coger conmigo, yo le dije que estaba a su total disposición, me despedí de su novio y él me dijo, “tú y yo vamos a ser buenos amigos y vamos a compartir mucho “, cuando escuché sus palabras me dije a mi mismo, pues ya empezamos a compartir a tu novia.