Relato enviado por:
Anonymous
el 24/10/2017.
Lecturas:4202 Etiquetas: Vecinas
Relato completo
Mi vecina frente a mi puerta está sola debido al traslado de su marido militar a una misión.
Nuestro encuentro fue casual por una ayuda que necesitabaLos antecedentes son que ellos se mudaron hace más de un año por su traslado de destino.
Viven solos porque sus hijos ya son mayores y viven en otro lugar.
Mi vivienda colinda por el descansillo y por el patio interior podemos ver la vivienda contigua.
Os diré que yo tengo treinta y dos años y ella supongo que entre 50 y 55.No se lo he preguntado .
El motivo de su visita a mi casa fue solicitar mi presencia para solucionar una avería eléctrica.
Tenía un corto en un electrodoméstico y saltaba el fusible .
Conseguí que funcionara sin saltar y me dió las gracias sinceras y me ofreció un café.
Me pareció que debía apreciar la invitación y los dos tomamos el café.
En el transcurso de la conversación noté que ella se iba abriendo la bata y enseñaba su flamante escote y pareciera que aquello podía ser provocado.
Hablando hablando , me habló de su soledad y que agradecía mi compañía y buena prueba de ello es que me invitó a cenar el fin de semana si no tenía ningún compromiso.
Faltaban dos días para el sábado y me dediqué a espiarla pr el patio.
Su ropa extendida en el tendedero era buena señal de lo limpia que era y a pesar de tapar en última fila sus bragas , se apreciaba su gusto por el color negro.
Aquella noche en mi cuarto a oscuras esperé que entrara a su dormitorio.
Se duchó y salió con la toalla cruzada hasta el pecho.
Al depositarla sobre la cama la ví desnuda unos instantes y estaba estupenda.
Me toqué mi paquete y estaba duro.
Aquella señora me ponía e iba a cenar con ella.
Llegó el sábado y no sabía cómo pero le compré una rosa roja y una botella de champán.
Al abrir la puerta y ver el regalo de la rosa me estampó un beso amable que me supo a poco.
Se había vestido atrevida y enseñaba el canalillo y sus caderas con aquel vestido prieto realzaban su figura.
Yo llevé un polo y vaqueros .
Tomó la botella y pregunto si la metía al congelador y le pedí que sí por favor .
Nos encaminamos a la cocina y al querer cogerle la botella nuestras manos se juntaron y nos miramos a los ojos.
Fue un abrir y cerrar de ojos y nos entregamos a la pasión.
Un fuerte beso húmedo selló nuestros labios y prendió la llama de la pasión.
Fuimos al sofá y nos entregamos mutuamente .
La señora merecía la pena y yo apenas lo creía , con una cincuentona y cachondo perdido.
Me despojó la ropa y ella hizo lo mismo dejando a la vista su hermoso cuerpo.
Nos esperaba la cama y allí acudimos prestos.
Como una buena leona acarició mi pene y lo engulló.
Era el éxtasis y así estuvo un beun rato .
Correspondí con la misma moneda y su perfume me embriagaba.
Tras una larga sesión de intercambio de fluidos adoptamos la postura del misionero y vista desde arriba y empleándose a fondo conmigo , pensaba que estaba con una prostituta madura pero buenorra.
Una y otra vez le introduje mi polla en aquella vulva húmeda y ella se relamía y emitía gemidos de pasión.
No tomamos precauciones porque ella no dijo nada y me corrí en su vagina.
Nos abrazamos y después de un buen rato fuimos a cenar con el champán .
Al terminar volvimos al placer y pasé la noche en su cama.
Hoy es el día que a su marido le flatan pocos días para llegar y no podremos hacerlo , pero lo que g¡ha durado ha sido satisfactorio .
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