Relato enviado por:
Anonymous
el 30/5/2026.
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Relato completo
muchas veces había ido a ese masajista, pero esta vez fue todo diferente. Hacía bastante que me atendía con un masajista profesional de 35 años muy bueno en lo suyo. Siempre fui heterosexual, tengo pareja mujer, asi que no se me había ocurrido ni pensar en algo con un hombre. Pero hace dos meses en una de las sesiones de masajes ocurrió algo inesperado.
Confieso que yo estaba bastante excitado por una de las secretarias de mi trabajo que me buscaba histéricamente hasta que habíamos quedado en encontrarnos a escondidas la misma semana de esta sesión. Imaginarme con ella me ponía bastante caliente.
La cosa es que ese día me desnudé en lo del masajista y me acosté boca abajo en la camilla como siempre. Empezó el masaje por toda la espalda, las piernas y pies previo haberme untado con bastante aceite todas las zonas. Era algo muy relajante y placentero. Sus manos grandes y entrenadas empezaron a subir pasaron por mis nalgas llegando al cuello y la cabeza para masajearlos con detenimiento. Así varias veces, hasta que noté que centró sus manos en mi cola masajeando mucho los glúteos y la raja, incluso llegando con un dedo a recorrer el contorno del ano.
Para mi sorpresa la situación me excitaba más de lo que ya estaba y noté que mi verga se estaba poniendo muy dura debajo de mi cuerpo. No dije una palabra y lo dejé hacer durante varios minutos, hasta que sentí que el dedo medio de su mano se metía despacito en mi ano virgen y lo masajeaba. Escucho que me dice: te molesta? y en lugar de decirle que parara le respondo: "no para nada".
El masajista tenía el torso desnudo y solo un leve pijama, sin ropa interior como vería después. Cuando se inclinaba sobre mi espalda noté algo duro que se apoyaba en mis manos, que estaban a cada lado de mi cuerpo, y adonde él se movía para hacer mejor el masaje. Era evidente que su miembro también estaba erecto, y yo no sabía si correr mi mano o dejarla en el lugar. Para no tensar más la situación opté por no moverlas. Los masajes boca abajo duraron un rato más hasta que pidió que me diera vuelta. Allí se notaba mi verga erecta y me daba bastante apuro.
El masajista como si nada parecía no incomodarse y seguía con los masajes de mi cuello, pecho, muslos, piernas y pies; recorriéndolos con mucho aceite previo. Esto ya parecían caricias así que cerré los ojos y lo dejé hacer porque me gustaba. en ese momento siento que sus manos pasan por el interior de mis muslos y suben hasta tocarme los testículos y luego la verga, muy despacio y suave.
No me atrevía a mirar hasta que sentí algo cálido sobre el glande. Para mi total sorpresa veo que me estaba haciendo una mamada magistral. Se la metía toda en la boca, y chupaba con sus labios desde la base del tronco hasta la cabeza. Al llegar allí le pasaba la lengua al glande y luego recorría toda la extensión del miembro. Yo estaba a mil y temía explotar en cualquier momento en una eyaculación monumental, así que balbuceando dije: pará por favor que no doy mas!
Jorge (es su nombre) se detuvo y me siguió dando masajes por las pìernas, incluso levantandolas de a una y flexionándolas sobre mi pecho.
Mi cabeza me daba vueltas, no sabía bien qué quería pero algo era seguro: no quería que la situación quedara en ese punto.
Fue allí cuando siento que me toma las dos piernas, las corre a un costado de la camilla donde él estaba de pie y las levanta apoyándolas en sus hombros. Expectante y excitado por adivinar qué pasaría yo no dije nada. Entonces siento que baja su cabeza y comienza a lamerme el ano, una y otra vez con su lengua caliente. Fue una sensación de placer tan grande que me esforcé por no gemir.
Seguidamente siento que me frota la entrada de la cola con su miembro duro, que es de mediano a grande según pude ver después. No sabía que hacer: una parte de mí gritaba "detenelo, no sigas" y la otra clamaba: "hmm que rico, dale seguí, dale mas que me gusta". Finalmente no dije nada y mi respiración empezó a agitarse. En ese momento escucho que Jorge dice: "queres que me ponga un forro?" . No respondí pero asentí con la cabeza ; él abrió un preservativo y se lo calzó en un instante.
No había dudas de lo que vendría y no hice nada para evitarlo. Lo apoyó en mi hoyito y empezó a empujar despacio, muy suave. Una mezcla de dolor, ardor y placer me invadió cuando lo iba metiendo, así que no pude impedirlo y exclamé: ahhh ahhh ahhh... despacio que duele..." Jorge siguió entrando y sin detenerse, con sus pulgares abrió mas mis nalgas para que recibieran al duro intruso.
En un momento me dice: ya la tenes casi toda adentro... si duele te la saco...yo negué con la cabeza y él se empezó a mover adentro y afuera, lento y profundo. No podía creer que lo estaba gozando, y cómo! Despues de unos momentos siento que lo saca y me dice: acostate boca abajo. Giré en la camilla y quedé con la cola para arriba expectante. Se subió detrás mío y con sus piernas separó las mías. Doy vuelta la cabeza y lo vi untandome mucho aceite y poniéndose también en su mano derecha donde sostenía su verga parada. Yo me agarré de los laterales de la camilla y sentí que la apoyaba en la entrada. No sé porqué pero sin querer levanté unos centímetros la cola. Era justo lo que Jorge quería, porque empujó firme y sostenido hasta que su glande venció mi esfínter y la sentí entrar más facilmente resbalando con el aceite. Hmmm qué placer! Sentía como se deslizaba poco a poco adentro mío hasta que él se tendió sobre mi espalda y con un último empellón me la enterró entera! Ayyyy exclamé, despacio por favor! Pero ahora él estaba muy caliente y empezó a darme bomba con todo. Entraba y salía... y volvía a entrar de un golpe... me dolía cada vez menos y gozaba cada vez mas. Me decía cosas como: " hmm que linda colita nene!... cuánto hace qué te quería cojer! que rica que es! como me gusta desvirgarte! En un momento respira cerca de mi cara, me besa el cuello con su lengua y susurra: hmm nene te gusta??? Yo sentía mi cola perforada por esa verga y gozaba tanto que le dije: siiii me gusta...dame mas mas mas mas! cojeme asi asi asi asi!!! ah ah ah.
Todo se aceleró. Jorge apoyaba sus brazos a los costados, levantaba la cadera y serruchaba mi cola sin parar, cada vez más rápido. Hasta que en un momento lo oigo jadear fuerte y dice: voy a acabarrrr...ah ah ah ah.... ya vieneeeee....ahhhhhhhhhhhh....estoy acabando en tu colitaaaa.....ahhhhh tomá leche neneeee... ahhhh. Lo sentí vaciarse en mi cola y resoplar al terminar. Yo estaba a mil, con la cola abierta por una verga como nunca había pasado y mi verga dura como roca. Entonces me doy vuelta, quedo boca arriba y no tuve que decirle nada. Jorge la devoró entera y empezó una chupada increíble desde abajo hacia arriba mientras me acariciaba los huevos con su mano. Duré apenas un minuto y me acabé en su boca como un potro, no paraba de salir semen y Jorge lo dejaba chorrear por la verga hasta mi estómago. Al final lamió los restos, me dejó la verga limpita y me dijo: Estuvo muy bueno nene, esto quedará siempre entre nosotros y sólo se repetirá cuando vos lo pidas.
Obviamente hubo otras pocas veces, pero ese fue el día en que entendí que naturalmente todos somos bisexuales, porque cuando se trata de disfrutar con el cuerpo, todas las opciones que nos den placer están permitidas.