Relato enviado por:
Anonymous
el 17/9/2026.
Lecturas:104 Etiquetas: Gay
Relato completo
Esta es la primera parte de un relato que llegó a mi sobre un despertar sexual de dos amigos.Esta historia le ocurrió a un par de amigos vecinos míos. Todo comenzó justo antes de entrar a la escuela, yo era dos años mayor que ellos, se llamaban Mateo y Diego. Realmente yo era más amigo de Mateo quien había sido mi vecino de toda la vida justo en el edifico en el que vivíamos en la Ciudad de México, él era hijo de mamá soltera así que jamás conoció a su padre, Mateo era bue niño y de buen aspecto, sin malicia alguna y nuestra amistad siempre fue sana, entre cumpleaños y cuando yo iba a su casa o el venía a la mía jugábamos ya fuera con las tablets y con el switch, realmente nada fuera de lo común y eso que yo era dos años mayor. Tal vez era porque tenía a mi papá y mi mamá, que aunque era hijo único, pues no me faltaba nada.
Mateo era muy reservado y hasta tímido con otros niños, no íbamos en la misma escuela pero sabía que no tenía amigos, yo era su único amigo y me confiaba sus inquietudes que comenzaban a crecer dentro de él. Me llegó a confesar que tenía un diario donde anotaba sus vivencias y recuerdos, y yo siempre lo respeté. Todo cambió con la llegada de Diego, quien tenía la misma edad de mi amigo e incluso se parecían físicamente. Sus padres se acababan de divorciar y quedó a cargo de la madre, quien ahora no le hacía mucho caso, pues el niño estaba entrando a la adolescencia y era muy inquieto.
Al principio lo incluimos a él en nuestros juegos de niños y pronto descubrí que yo ya no pertenecía a ese mundo, pues yo ya iba para tercero. Ese fue mi último verano que tuve cercano a Mateo, pues su nuevo amigo era como su alma gemela, eso era lo que yo podía ver desde afuera. Así poco a poco mis visitas a su casa fueron siendo más esporádicas y de plano ellos ya no venían a mi casa. La situación se complicó para ellos pues sus madres eran madres trabajadoras y después de la escuela no tenían tiempo y se la pasaban solos, yo creo que por eso a mis papás no les gustaba que yo fuera a sus casas y como siempre ayudamos a Mateo, pues cargar con dos niños sería mucho para mi mamá.
El caso es que Diego y Mateo por azares del destino quedaron en la misma escuela, y ahí comenzó el cambio en ellos. Mateo era siempre muy buleado por sus compañeros debido a que era de rasgos finos y aunque no era gay, todos lo trataban así y no le gustaba eso. Diego al ser amigo de Mateo fue inmediatamente calificado igual al inicio del año escolar en septiembre. Ya en ese grado, los chicos se desarrollaban más rápido que otros y ellos parecía que se quedaban rezagados pues eran de los más bajitos y eso les hacía sentir un poco mal.
- ¿Siempre te han tratado así? – le preguntó Diego a Mateo.
-Pues sí, odio esta escuela, no sé por qué no puedo estar en una escuela como la de mi vecino Leo -le contestó un poco molesto.
-Pues todas las escuelas son iguales -le respondió Diego y le dijo para consolarle-, igual en mi anterior escuela a mi me trataban mal y creí aquí sería diferente, pero veo que es igual.
-¿Qué podemos hacer? Son mas grandes y fuertes que nosotros, y siempre andan en bola- le hizo notar Mateo a su nuevo amigo.
-Desde hace unos meses tuve unas ideas, pero no he podido ponerlas en práctica, con esto desde que mis padres se separaron, pues no la he pasado nada bien. No es que extrañe a mi papá, nunca estaba y mejor que se haya ido.
-Al menos lo conociste, yo ni sé quién es el mío. Mi mamá no me lo ha dicho, pero ¿cuál idea tienes? -le preguntó intrigado Mateo con ganas de saber mas.
-La otra vez vi un video en youtube sobre los lobos y como se cuidan en manada, pero lo que me llamó la atención es eso del macho alfa, donde el mas grande y fuerte se convierte en alfa y es que domina a todos. Nosotros obviamente no somos así, de echo ocupamos el último lugar de la manda, pero podríamos solucionarlo con ejercicio. Hagamos ejercicio en casa, ya he estado viendo videos de entrenamientos y creo podremos estar fuertes en unos meses.
Mateo puso mucha atención a Diego y se le hizo muy buena esa idea y le dijo:
-Es verdad, ahora en youtube podemos ver lo que queramos, pero en tiktok hay más videos cortos y ahí se ven los entrenamientos y muchos tips. Es donde yo me la paso viendo las tarde y noches mientras llega mamá, pero nunca se me había ocurrido.
Así comenzaron y esa primera semana, empezaron a hacer sus series de lagartijas, sentadillas y abdominales, al principio no podían hacer ni una pero con los días iban mejorando poco a poco.
-¿Y tu amigo Leo, él no sabe de entrenamientos? -le preguntó Diego a Mateo mientras andaban haciendo ejercicio en el departamento de Mateo.
-Pues realmente no, nosotros no hacíamos nada mas que jugar en las tablets, pero pocas veces salíamos al parque, su mamá casi no nos sacaba -le explicó Mateo-. Antes cuando éramos mas chicos sí salíamos más pero desde que creció ya no juega, creo ya está grande.
-No importa, nosotros debemos ponernos bien mamados -dijo Diego ante la sorpresa de Mateo porque él no decía groserías y esa palabra se le hizo muy fuerte.
Juntos vieron todo tipo de ejercicios y la comida que debía comer, que se limitaba a pechugas de pollo y pastas como plato fuerte, desechando dulces y sodas. Realmente no hubo ningún cambio perceptible al finalizar el primer mes, pero ellos realmente se esforzaban, y lo primero que empezó a pasar en ellos es que sudaban mucho y cada vez hacían más repeticiones de sentadillas, lagartijas y pesas, que aunque no tenían, usaban libros o botellas de agua.
Mientras tanto en la escuela no mejoraba la situación y hasta parecía que empeoraba, pues los otros muchachos cada vez eran más abusivos y no ponían un alto en la escuela.
-¿Y si estudiamos Karate? – le sugirió Mateo a su amigo después de una hora de ejercitarse.
-Buena idea- e inmediatamente buscaron entrenamientos de karate y así comenzaron a hacer estiramientos y tirar patadas sin ton ni son.
De las tareas ni se acordaban, pues antes tenían un poco la supervisión de la mamá de Leo y ahora con trabajos les dejaban comida para la tarde, así que ellos se hicieron un tanto autosuficientes y poco a poco la amistad en ellos empezó a florecer. Los dos estaban metidos en el mismo problema y solo juntos podrían salir de esto, o al menos eso pensaban.
Juntos medían su progreso, se medían con cintra métrica su estatura y el tamaño de los músculos, los cuales no crecían nada y eso los desanimaba. Ya al acercarse Halloween consideraron muy infantil el disfrazarse y prefirieron no salir a pedir dulces, pero en esa noche tuvieron una idea un tanto diferente. Diego al ser más extrovertido le dijo a su amigo seriamente:
-Mira Mati -y tomó aire para poder continuar porque estaba muy sudado y exahusto-, no podemos ir así de lentos, la otra vez me salió en el tiktok un ritual mágico para dominar a los que nos molestan, y creo eso es lo que necesitamos.
-¿Aprovechamos el Halloween para hacer un hechizo? -preguntó Mateo muy sorprendido.
-Exacto, pero hay que tener cuidado, porque debe ser secreto. Hay muchas formas de hacerlo -le explicó Diego a su amigo y después le confió-, no es difícil, hagámoslo hoy en mi casa.
-¿Pero y si llega tu mamá? -le preguntó Mateo un poco asustado.
-Siempre llega tarde del trabajo, es más, veamos rituales y a ver cuál nos convence más.
Una rápida búsqueda en Google les devolvió muchos tipos de rituales. Aprendieron que habían todo tipo de rituales, los más comunes eran para atraer el amor, otros el dinero, y fueron descubriendo que había otro tipo de rituales para tener poder.
-Creo que ese es el que necesitamos -le señaló Mateo.
Las instrucciones parecían sencillas y al leerlo se les hizo muy tonto.
-No parece efectivo ese ritual, busquemos unos más avanzados -le dijo Diego-, no quiero esperar a que me partan la madre.
Mateo se sentía incomodo cuando su amigo decía groserías, pero poco a poco se empezó a acostumbrar y al poco tiempo él también empezó a usarlas.
-Busquemos una chingona -le sugirió Mateo y los dos se carcajearon.
Una liga los llevó a otra hasta que se metieron a una página de una bruja y de ahí encontraron libros de grimorios y demás hechizos bastante extraños.
-¿De donde quieren que saquemos un león? -dijo Mateo sorprendido.
-Mira este, solo pide una gallina negra – le respondió Diego.
-De igual forma, no podemos conseguir eso… -le señaló Mateo a su amigo y continuó-, y debe ser hoy, debe haber uno más sencillo.
-Mira, este no necesita muchas cosas -dijo Diego-, solo necesitamos unas velas blancas, sal y hacer un pacto de sangre.
-Eso se ve un poco tétrico -le dijo Mateo a su amigo.
-Como no tenemos ningún animal, pues parece que debemos ser nosotros los que invoquemos -le dijo Diego.
-Mira, ese se ve sencillo -señaló Mateo a la pantalla -, Es solo frente a un espejo ofrecer sal, a la luz de las velas, y listo, pedir la ayuda a Lilit con una gota de sangre en el espejo.
-¿Y quién es ese? -preguntó Diego esta vez-, para que sirve?
-No sé, busca – y así Mateo le pidió a su amigo que buscara y se dieron cuenta que no era precisamente lo que buscaban, pues más bien era para otras cosas que ellos aún o necesitaban, pero les gustaba la idea de atormentar así a sus buleadores.
-No se diga más, hagámoslo ahora que ya está anocheciendo -dijo Diego y fueron a la alacena por unas velas y la sal. Las velas que usarían eran la de unos cumpleaños que habían sobrado y la sal se trajeron el salero.
Ya encerrados en su cuarto, con las luces apagadas, siguieron las instrucciones colocando sal en un plato, coloraron las dos velas pequeñas delgaditas frente al espejo y con un alfiler. Leyeron varias veces las instrucciones y notaron hasta abajo:
-Se recomienda hacer el ritual sin camisa y exponiendo el pecho desnudo -y con pena los dos se quitaron sus playeras pues nunca se habían visto así.
Estaban muy nerviosos y parecía que se les saldría el corazón. Encendieron las velas que eran de colores.
-Dice velas blancas y no tenemos -dijo Mateo.
-Mati, Mati, así no podremos, no creo que el color importe -y como eran de color verde y azul, las prendieron y se iluminó un poco su dormitorio.
Diego tenía un pequeño espejo donde era que se arreglaba, así que arrastraron su pequeño escritorio donde hacían tarea y lo colocaron frente al espejo, después colocaron el plato con sal y al final las velas encendidas. Se estaban consumiendo rápido las velas porque como eran para cumpleaños, pronto se consumirían. Tomaron el alfiler y cada uno se pinchó el índice derecho y pronunciaron las palabras donde en se le pedía ayuda a la entidad y ésta podría acceder a tu petición. Al final debían terminar poniendo su huella dactilar en el espejo.
-Ayúdanos a ser mas fuertes y que nuestros enemigos no nos molesten mas -dijeron al mismo tiempo pronunciando ese nombre de la entidad y al terminar de decirlo, las velas finalmente se consumieron.
No pasó absolutamente nada y ellos sabían que todo esto debía de tardar unos días, así que se chuparon sus heridas, prendieron la luz y abrieron las ventanas para que se saliera el humo. Tiraron la cera y la sal la regresaron al salero y el escritorio lo regresaron a su lugar. En eso va llegando la mamá de Diego y traía comida para la cena. Mateo se quedó a cenar esos espaguetis desabridos, pero con un poco de sal sabían mejor y después de dar las gracias ya se fue a su departamento a dormir.
Esa noche Mateo tuvo un sueño muy extraño, donde sintió que no podía moverse y algo lo levantaban de su cama para llevárselo lejos, como si se lo levara volando muy alto a las nubes. Sentía miedo pero la sensación de hormigueo en el cuerpo era extraña hasta que se despertó a la mañana siguiente y ya en la escuela, le preguntó a su amigo cómo estaba.
-Bien, pero tuve un sueño muy extraño -le dijo Diego-, soñé que me iba volando lejos y no podía despertar del sueño.
Mateo supo entonces que algo había pasado pues le contestó a su amigo:
-Yo también soñé lo mismo.
-Veremos si hoy no nos molestan en la escuela.
Ese día transcurrió muy normal y tranquilo, el líder de la banda de molestones no había ido y los otros se veía que no traían ganas de buscar pleito. Es más, el salón de clase estaba muy tranquilo y no hubo sobresaltos.
Diego y Mateo se lanzaban sonrisas cómplices y se dieron cuenta que algo había ocurrido, tal vez sí habían sido escuchados. Regresaron a sus casas y esta vez en casa de Mateo comieron lo que les había dejado su mamá, que como habían pedido pollo y pasta, pues eso era lo que comían. Después jugaron con sus tablets y al aburrirse comenzaron a hacer sus ejercicios. Su vida realmente era muy aburrida pero no tenían opción, pues al estar solos casi todo el tiempo, pues sus cabezas se llenaban de tonterías y así comenzaron a probar cosas nuevas.
Comenzaron a hacer ejercicio sin sus playeras y rápido comenzaron a sudar. Algo había cambiado en ellos pues esa mirada infantil que tenían había cambiado y Mateo ya no veía a Diego como solo un amigo y Diego ya no veía a Mateo como un simple amigo. Los dos comenzaron a competir a ver quién hacia más lagartijas, más sentadillas y levantaban mucho más peso de lo que habían hecho antes. Estaban empapados en sudor y pronto entre risa y risa empezaron a pelar en la sala, era solo un juego de niños donde se intentaban abrazar y tirarse, pero estaban tan empapados que se no podían sujetarse hasta que sin querer, Diego tira de los pantalones de su amigo y a este se le caen hasta abajo con todo y calzón.
Mateo cayó al suelo intentándose incorporar y subírselos, pero no pudo ocultar su pene erecto, el cual aún no se desarrollaba en lo absoluto y Diego simplemente sonreía mientras lo veía.
-No me veas -le pidió Mateo pero Diego no lo quitaba la vista-, no me veas.
-No te preocupes Mati, no pasó nada, no eres el único que tiene pito -le dijo Diego al tiempo que también se bajaba los pantalones y le mostraba su miembro igual de parado, pero exactamente en el mismo estado de desarrollo que tenía Mateo-. Los dos tenemos pito pequeño.
Mateo no dijo nada más, se subió el pantalón y se sentó para sobarse las rodillas. Diego por el contrario, se quitó los pantalones y se quedó completamente desnudo mientras veía su Tablet. Mientras uno se sentía cómodo mostrando todos sus atributos al aire, Mateo estaba nervioso de tener así a su amigo en su propia casa, y aunque sabía que su mamá no llegaría hasta el anochecer, esa mezcla de nervios con erotismo era completamente nuevos para él. Mateo veía como movía su amigo el pene, como si lo invitara, hasta que le preguntó:
-¿Que ves en la tablet?
-Algo que descubrí en la mañana -dijo Diego-, ayer que me desperté mi pito estaba así de parado, y como no me pude volver a dormir, me puse a ver la Tablet y encontré videos de mujeres desnudas.
Mateo inmediatamente se turbó, pues no había visto nunca nada de eso, ni por la cabeza le pasaba que algo así existiera, así que se acercó a su amigo y vio la pantalla. Era una escena de un video 3x y le sorprendió ver ese tamaño de pene que estaba preñando a su novia, o al menos eso creía Mateo. La erección de Mateo no disminuyó y por el contrario, le lastimaba el calzón, así que Diego dejó a un lado la Tablet y le bajó los pantalones a su amigo. Con una dominación total, Diego se metió ese pequeño miembro en su boca y su amigo dejó escapar un suspiro. No sabía que hacer, si ver el video o su amigo que torpemente le daba lengüetazos y chupaba como paleta.
-¿Quieres intentar Mati? -le dijo y sin replicar, cambiaron lugares y después de olfatear, comenzó a hacerle lo mismo.
-Que rico es esto -dijo Diego y Mateo solo continuaba hasta que los dos se subieron al sillón y sin saberlo aún, ya estaban haciendo el 69.
Parecía que podían seguir horas haciendo eso porque no se cansaban y pronto inició otro video, donde la vieja jalaba dos vergotas que le estaban presentando.
Cambiaron de posición y los dos sentados uno a uno se la andaban jalando hasta que los dos llegaron al climax y no ocurrió nada, no les salió nada aún pues aún no habían crecido lo suficiente. Vieron los dos juntos como a los hombres les salía el esperma y eso los bebían sus novias y demás posiciones y formas de tener sexo.
-Imagínate tener a una de esas viejas Mati -le dijo Diego-, lo que no le haríamos.
-Pero ahora sí somos gays -le contestó Mateo.
-No, solo estamos aprendiendo -le respondió Diego.
Ya al atardecer se vistieron y esperaron a la mamá de Mateo, quien les trajo la cena. No dijeron nada de lo ocurrido, pues sabían que todo esto era su secreto.
En esa noche Mateo tuvo un sueño erótico, donde él tenía sexo salvaje con una de las modelos que había visto en el video, y lo despertó esa sensación de calambres de un orgasmo seco. No pudo contenerse y en esa noche siguió el mismo dándose placer como su amigo le había enseñado.
A la mañana siguiente Mateo estaba muy somnoliento y Diego también, tan es así que ni se acordaban de que el buleador seguía sin ir a la escuela y los otros chicos ya hasta los ignoraban. Por el contrario, un grupo de chicas se comenzaron a acercar a ellos y así pudieron pasar el descanso. Ya de regreso a su casa, Mateo le preguntó a su amigo:
-Déjame adivinar, tuviste un sueño donde tenias sexo con una modelo -y Diego con unos ojos ojerosos lo aceptó.
-Si, estuvo increíble, se sentía real. ¿A ti también te pasó?
-Si, mejor que el video que vimos, porque era yo con la modelo.
-¿Y viste que ya no nos molestan y las chicas ya se nos acercan? -dijo emocionado Diego
-Si, grandioso, no creí que fuera tan rápido, hasta dijeron que éramos apuestos.
-Y fuertes -terminó Diego.
Al llegar a su edificio, fueron esta vez a casa de Diego y ahí hicieron su rutina de comer, jugar tablet, ejercicio y al terminar, ver pornografía para divertirse poniendo en práctica lo que aprendían y sin consecuencias. Sacaron su libreta de anotaciones y comenzaron a registrar el tamaño de sus penes, tanto el largo como el grosor, con fecha y todo. Su tabla tenía la fecha, su estatura, tamaño de bíceps, y el tamaño del miembro. Comenzaron en 1.50 y no se había movido nada aún su estatura.
-10cm, nada mal -dijo Diego al medirse y Mateo anotaba. Después midió a su amigo y dijo-11 cm, estás más grande que yo.
-¿Y de grosor? -preguntó Mati.
-¿Cómo lo mido? -preguntó Diego.
-Pues como nuestros bíceps, envuélvelo.
Fue un poco complicado porque eran muy pequeños aún y solo dio como 7cm, casi como un dedo pulgar. Ambos medían igual.
Ese día hicieron cosas nuevas, pues se besaron y estimularon mutuamente hasta que alcanzaron el orgasmo, y dejaban pasar unos minutos para descansar y de nuevo estimularse, pues al no sacar ningún líquido, podían seguir y seguir con erecciones continuas y el placer que sentían era totalmente nuevo para ellos y así de rápido se habían hecho adictos a ese torrente de hormonas juveniles. Fueron de ahí a la recámara de Diego y al verse en el espejo se vieron con sus erecciones y se comparaban y mostraban sus atributos.
-¿En el reflejo del espejo nos vemos más grandes, no crees Diego?
-Si Mati, incluso noto que ya se te empiezan a ver los abdominales más definidos.
Y los dos mostraban sus músculos y demás partes del cuerpo. Los dos cayeron en la cama y de nuevo comenzaron a hacer un 69 y así siguieron hasta alcanzar el orgasmo, retozando como dos amantes en primavera. Ya cuando se ponía el sol se vistieron y prepararon para la cena. Parecía que habían alcanzado un acuerdo de cenar cada día en una casa diferente y eso les gustaba, así nadie sospecharía de su secreto, donde ellos no mencionaban nada, pues estaba de más decir algo al respecto.
Así llegó el fin de semana y para esa ocasión, su mamá se llevó a Mateo a visitar unos familiares a Puebla, por lo que no estarían disponibles para más juegos. Así pasaron esos días, aburridos y extrañando sus juegos, pero se tranquilizaba a sí mismo pensando en que al regresar tendrían toda la semana.
-Me da gusto que te hayas hecho amigo de Diego, es buen niño -le dijo su mamá y le comentó-, ya Leo está muy grande y es mejor que esté con chicos de tu edad.
-Pero ya no soy tan chico -le dijo Mateo a su mamá.
-Tú serás siempre mi hijo.
El domingo regresaron muy tarde y ya no pudo verse con Diego, pero al lunes siguiente regresaron a las andadas. El buleador seguía sin ir a la escuela y fue que habían avisado que recién lo habían operado del apéndice y se había complicado su estancia en el hospital. Mateo y Diego se sintieron mal por él, pero al final se lo merecía por haber sido tan malo con ellos, especialmente en los últimos meses. Ya de regreso a sus casas, Mateo le dijo:
-Pobre Manolo, no creí que le fuera a pasar eso. Pero al menos que sufra un poco por lo que nos hizo.
-Ya no importa, ya nadie nos molesta y las chicas ya se nos acercan, creo que ya nadie dirá que somos putos.
-Pero lo que hacemos son puterias -le reclamó Mateo con un poco de remordimiento.
-Solo practicamos, para cuando cojamos con nuestras novias -y viendo a Mateo le preguntó-. ¿Cuál te gusta más?
-Creo que Carla, está bonita de cara.
-Yo me quedo con Valeria, está chichona.
Al llegar a su edificio fueron esta vez al de Mateo y ahí rápidamente comieron, jugaron Tablet y después siguieron con sus ejercicios, pues notaban que les daba más vigor y mejoraba su apariencia. Después de una hora, comenzaron nuevamente con el porno pero esta vez vieron un trío gay, lo cual los dejó impactados.
-¿Cómo es posible que les entre tremenda vergota? -dijo Diego mientras me la jalaba.
-No sé, ni siquiera sé si esos tamaños son reales. ¿Crees que nos crezca así de ese tamaño?
-No lo sé, pero creo que si seguimos así, pronto nos crecerá más -y después de detenerse le hizo una propuesta-. Mati, y si dejas que te coja?
-¿Estás loco? -le replicó quitándole la mano de encima-, eso no.
-Pero míralos, tremendos troncos y se ve que lo disfrutan.
-La tienes muy pequeña y no se si entre, y no podré chupártela después.
-Podemos intentar…
-No quiero, tal vez después -y esa fue la última palabra de Mateo.
Mateo se vistió y dejó a su amigo ahí en el sillón y mejor se puso a hacer tarea, que ya llevaban varias tareas sin entregar desde que iniciaron con sus juegos. Estaba enojado y ya después Diego se disculpó.
-Perdón, no pensé que te molestara tanto.
-Es que los últimos años no me bajaban de puto y ahora que finalmente ya no me dicen así, ahora tú quieres tratarme como un puto.
-Perdón, ya no te volveré a insistir -y Diego se vistió y se puso a hacer tarea con su amigo.
Así llegó la tarde y llegó su mamá del trabajo, cenaron y se despidieron. Durante la noche Mateo volvió a tener sus sueños eróticos, pero esta vez con su amigo Diego, donde los dos hacían el amor como en el video que recién habían visto, hasta que el orgasmo seco lo despertó. Esa tarde no habían logrado llegar al orgasmo pero la intensidad con la que sintió ese orgasmo de las 3 de la mañana lo dejaron muy caliente, y a continuación tuvo que masturbarse hasta terminar exhausto, solo así pudo volver a dormir, y esta vez notó que si dormía sin ropa era más cómodo.
Al día siguiente nuevamente fue un día normal, y ya de regreso Diego se volvió a disculpar con su amigo.
-Perdóname Mati, no quiero que dejemos de ser amigos, eres mi primer amigo de verdad.
-Sí, te perdono Diego, pero creo que no debemos estar todo el tiempo en estos juegos, un día nos van a cachar.
-Ok, solo sí se da y nos prendemos y los dos aceptamos, jugamos otra vez, ¿va? -le propuso Diego.
-Vale, pero nada de andar pidiendo metidas de verga.
-Te lo prometo -y enseguida le dijo Diego a su amigo-, por cierto, todas las noches tengo sueños eróticos y ayer soñé contigo.
-¿En serio? -le preguntó Mateo-, a ver ¿de qué fue el sueño?
-En realidad no sé si te moleste, pero siempre estoy teniendo sexo con chicas, pero ayer fue diferente porque fue contigo con quien yo lo estaba haciendo.
Mateo no dijo nada, pues él había soñado que se estaba cogiendo a Diego y él lo había gozado mucho, tanto que el orgasmo que sintió fue descomunal, pero no le dijo nada.
-Eras tú el que me metía su pito -le recalcó Diego a Mateo-, pero bueno, por ahora no sabremos que se siente.
Mateo no dijo mucho y ya al llegar sus departamentos, Diego le dijo:
-Entenderé si no quieres pasar conmigo la tarde.
-Claro que quiero divertirme contigo, pero ya sabes, sin puterías.
Y así nuevamente se entregaron a los placeres carnales justo cuando llegaron, se desvistieron y fornicaron enérgicamente hasta alcanzar el orgasmo en la sala y después de ahí se fueron a la alcoba y otra vez tenían energía para mas. El 69 era lo que más les gustaba y después de cansarse, ahora si fueron a comer lo que había en el refrigerador, y después hicieron tarea, jugaron tablet e hicieron ejercicio.
Pasó una semana y recordaron el cuaderno de notas, así que se midieron y cual fue su sorpresa que ya medían 1.52 y sus penes ya medían 12 centímetros ambos, además de que sus músculos se veían muy definidos. Estaban extasiados y buscaron nuevas formas para crecer más músculos, y por videos vieron que si desayunaban huevos y más proteínas como leche entera se pondrían más fuertes aún, así que así le hicieron y dejaron de comer tantas harinas, y ya para fin de mes, justo antes de diciembre ya median 1.55 y sus miembros estaban en 14 cm. Su grosor ya había aumentado a 9 cm, pero al verse en el espejo realmente parecían actores porno.
Estaban descubriendo que si elevaban su testosterona podían aumentar más sus músculos, era un ciclo, donde entre más se la jalaban, más testosterona, más músculo, más placer y eso generaba más testosterona hasta que pronto empezaron a salpicar líquido preseminal y ahí fue cuando el placer se empezó a detener porque cada eyaculación los obligaba a parar por media hora hasta que recargaban municiones y otra vez a sentir orgasmos más intensos. Realmente no supieron cuando empezó a espesarse su leche porque cada ve les duraba mas el orgasmo y tragaban sus leches como becerros.
-No mames Mati -dijo Diego interrumpiendo el glorioso 69 que se estaban aventando-, ya sacas mucha leche.
-Tus bolas están llenas de leche, así que no me digas que saco mucha porque yo me trago también toda la tuya.
-Tremendas bolas que ya te cargas, no sé como te ha crecido tanto -y después de eso, descansaron un poco porque esa era la tercera ve en la tarde que se venían.
Ya estaban por salir de vacaciones de diciembre así que aprovecharon para medirse.
-1.58 de estatura y 15 cm de largo por 10 cm de grosor – es increíble que estemos igual, le dijo Mateo mientras intentaba medirle con más precisión.
-Acabamos de eyacular, hay que esperar un poco porque no estamos tan duros. Mejor mañana continuamos -le respondió Diego y entonces fueron por sus ropas para vestirse.
Ambos muchachos aprendieron a cocinarse pechugas de pollo y huevos, y además cada uno se tomaba un litro de leche. Tenían un hambre insaciable y sus mamás lo notaban pues parecía que las llevarían a la quiebra con tanta comida. Durante esas vacaciones, Mateo otra vez se iría a vacaciones con sus tios a Puebla así que no se verían por dos semanas. Sería difícil la separación y más sabiendo que no podrían seguir jugando, así que se resignaron y confiaron en su fiel mano que los podría sacar de apuros cuando lo necesitaran.