Relato enviado por:
Anonymous
el 24/9/2026.
Lecturas:63 Etiquetas: Gay
Relato completo
Mateo y Diego siguen descubriendo nuevas cosas y a cada momento su relación se vuelve más cercana y abiertos a cualquier situación.Realmente tenían vidas aburridas cuando no estaban juntos, ellos no tenían primos pues las familias cada vez eran más pequeñas y además era difícil hacer amigos. Mateo mientras estaba de vacaciones de invierno no podía ver tanto porno en su Tablet y aprovechaba para escribir en su diario sus vivencias y pensamientos, mientras Diego en la soledad de su habitación veía cada cosa que él mismo se impactaba y quería practicarlo con su mejor amigo. Los días que no se la jalaban en la noche eran despertados a las 3 de la mañana por sus sueños eróticos donde terminaban almidonando todas las sábanas y eso era muy penoso, y más porque una vez la mamá de Diego se molestó porque estaba muy manchada las sábanas. Diego descubrió que a las 3 de la mañana era cuando el reloj biológico de los hombres generaba picos de testosterona y eso era lo que les interrumpía sus sueños, y claro, por las mañanas sus erecciones matutinas obligaban a sacar toda la leche porque era imposible vestirse así con tremenda tranca de burro.
Finalmente llegó enero con el regreso a clases y después de platicar todo lo que habían hecho y cuanto se habían extrañado, Mateo le confesó a Diego que se había aburrido mucho y que casi no había hecho ejercicios.
-¿Y las manuelas? -le preguntó Diego de camino a casa.
-Esas no faltan, tres veces al día -y le recordó Mateo lo que tenían que hacer-, cuando lleguemos nos medimos, porque esa última vez estuvo complicado.
-Sí, ahora estoy que exploto, solo de pensar en lo que haremos -le dijo Diego.
-Dices que tienes trucos nuevos -le dijo Mateo insinuando que tal vez ya podían dar el siguiente paso.
-Uff, si supieras -y le platicó de sus descubrimientos del pico de testosterona a las 3 de la mañana, de que ahora dormía encuerado como le había sugerido Mateo, que se había comprado un aceite para lubricar la piel y nuevas páginas 3x que había encontrado.
Al llegar al departamento, inmediatamente corrieron a medirse y les sorprendieron las medidas que habían alcanzado.
-1.62 de estatura y 17 cm de largo con 12 cm de circunferencia -dijo Diego sin creerlo.
-No mames wey -replicó Mateo-, eso es mucho, mediste bien?
-Si wey, te mido otra vez -y de nuevo volvió a medir después de darle una mamada mateo y una buena sobada de bolas-, y la cinta métrica indicaba 17.5cm.
Después Mateo midió a Diego y después de una buena estimulación oral, colocó la cinta y marcaba ya 18 cm.
-¿Lo ves? Mediste mal -y soltaron sus carcajadas-, pero lo diferente es que ya tienes pelos en la verga.
-Tu también, ya te empiezan a salir.
-Hagamos un 69 para desfogar, que ya no aguanto – y los dos retozaron en la cama de Diego por media hora mientras se alimentaban de sus jugos espesos.
Como era de esperarse, les salió demasiada leche y no desperdiciaron ni una gota. Después siguieron con sus ejercicios, donde ahora los dos presumían de cuerpos muy esculpidos. A sus rutinas le añadieron el salto de cuerda y además con su alimentación llena de proteínas, podían tener la energía que necesitaban. Ya no veían tanto porno juntos porque siempre era lo mismo y preferían aprovechar el tiempo fornicando juntos. También le enseñó el truco del aceite de lubricación de bebé y eso prendió como nunca a Mateo, quien le untó en todo su cuerpo el aceite a su amigo Diego y ahí fue cuando le pidió:
-Penétrame.
Pero Mateo dudó, pues él se había negado hace unos meses, pero ahora era diferente, pues sus miembros eran completamente diferentes y dignos de merecer placer, así que con cuidado, Diego se volteó boca arriba y levantó sus piernas exponiendo su agujero. Apenas cabían en esa camita individual, pero no les importaba, Mateo tomó su miembro y lo encaminó a la entrada de ese ano rosado y lo presionó levemente. Diego respiraba y su corazón parecía que se saldría de su pecho, así que Mateo empezó a presionar y poco a poco comenzó a entrar la cabezota y Diego empezó a quejarse de dolor y se preocupó su amigo.
-¿Me detengo? ¿Te estoy haciendo daño?
-Creí sería fácil, como en las pornos.
Poco a poco se la iba metiendo muy lentamente y la iba sacando cuando ya no soportaba, así estuvieron unos cinco minutos intentando que entrara, hasta que finalmente después de 10 minutos logró hundirla completa en ese agujero virgen y apretado. Asi se quedaron unos segundos hasta que empezó a bombear Mateo, justo como hacían en las pornos, la sacaba de a poquito y la metía otra vez, poco a poco las embestidas eran mas y mas fuertes, si no fuera por las lagartijas y las abdominales que hacían no podrían sostener esa posición por mucho tiempo, pero todo ese esfuerzo estaba rindiendo frutos, los dos estaban sudando por el esfuerzo y el placer de tenerse el uno para el otro, justo como en sus sueños recurrentes. Esto era la gloria para los dos y se fundían en un beso intenso donde sus lenguas se entrelazaban y sentían que se hacían uno solo, hasta que Mateo eyaculó finalmente en las entrañas de su amigo, a quien estaba desvirgando como todo un semental. Mateo se esforzaba en que su novio disfrutara y su mano derecha fue directo al falo de Diego y lo empezó a estimular hasta que empezó a venirse de una forma impresionante, la leche que salía cubrió su cara, pecho y se derramó en toda la cama, mientras Mateo descargaba sus líquidos dentro del esfínter de Diego en un mete saca a gran velocidad y las embestidas mecían la cama y los líquidos se derramaron por todos lados con gemidos de placer.
La cama quedó hecha un asco y los dos amantes cayeron exhaustos uno junto al otro sin importarles lo que habían hecho. Los olores eran muy excitantes y así descansaron hasta que sus pollas se desinflaron y la calentura bajó un poco. Los dos tuvieron que meterse a bañar, pero se metieron juntos porque ya era tarde y su mamá podría llegar en cualquier momento. Rápido se bañaron enjabonándose uno a otro y en 10 minutos ya andaban ambos con otra erección y ahí en el baño otra vez Mateo se cogió a Diego aprovechando que su agujero seguía dilatado. Diego estaba de pie y solo abrió sus piernas y así por atrás Mateo lo ensartó y en un solo movimiento llegó hasta adentro, Estuvieron media hora en el baño cogiendo hasta que eyacularon nuevamente y lo bueno es que rápidamente se limpiaron y pudieron vestirse y salir a limpiar la cama que estaba embarrada y oliendo a sexo.
Afortunadamente la mama de Diego llegó muy tarde y antes Mateo ya se había ido a su casa. Mateo no evitó sentirse culpable por haber sido el primero en desvirgar a su amigo, siendo que él se lo había pedido primero.
Los muchachos no perdían oportunidad en tener sus encuentros y para el 14 de febrero querían hacer algo especial. Sus amigas andaban impacientes porque ahora Diego y Mateo eran los muchachos más cotizados de la escuela, pues ya se veían muy desarrollados, y medían 1.68, superando a muchos de sus compañeros. El buleador finalmente regresó a la escuela después de una larga convalecencia, pero no volvió a ser el mismo. Su lugar lo había perdido y ahora ese par era la sensación. Ellos no se vengaron pues creyeron que esa larga enfermedad había sido suficiente castigo.
Ellos intentaban cortejar a sus amigas pero eran rechazados cuando intentaban llegar al siguiente paso, que era tan solo ir al cine.
-Tal vez es porque somos pobres -dijo Diego.
-Sí, no tenemos dinero. Pero qué hacemos
-Y si hacemos otro ritual -sugirió Diego-, igual y nos ayudan otra vez.
-Tengo miedo de más ayudas.
-Nos fue bien la primera vez.
-Pero he escuchado que la magia no es gratis, siempre te vienen a cobrar -y esas palabras dejaron pensando a Diego.
-Pero tal vez no pidamos dinero, sino amor, un amarre con la chica que elijamos -volvió a insistir Diego.
-Es que tengo miedo, desde que hicimos el ritual, todo el tiempo pienso en sexo y no puedo dormir bien, por más que me la jalo siempre me levanto en la madrugada a jalármela más -finalmente le confesó Mateo.
-No creí que te afectara, yo igual me la paso pensando en sexo, pero es por la edad, así es con todos. He leído que se pondrá peor nuestra calentura.
-¿En serio? -pregunto Mateo.
-Pues es lo que he investigado, así nos pasa a los adolescentes, y más a los precoces como nosotros.
Llegaron otra vez a casa de Diego y ahí Mateo le dijo a su amigo:
-Estuve pensando y creo que te debo una cogida, quiero que me penetres.
-¿Estás seguro? Es decir, no quiero lastimarte.
-La verdad es que todos los días te cojo y ya se me antojó. A veces sueño que me cojes y quiero experimentarlo.
-Ok, pero primero nos medimos, ¿ok?
Sacaron su cuaderno de anotaciones y mientras se desnudaban veían que sus miembros cada vez eran más grandes. Diego se la mamó a su amigo y con la cinta métrica midió 19 cm y 14 cm de grosor.
-Mateo, es mucho, creo es una nueva marca -y mientras veía que ya estaba envuelto en un pelambre suave, negro y abundante en todo el pubis.
Diego hizo lo propio con Mateo y las medidas fueron las mismas. Era extraño, pero les excitaba mucho eso. Midieron su estatura y se dieron cuenta que ya estaban en 1.69.
Comenzaron con sus juegos sexuales y con esa estimulación sentían que crecían aún más, así que sin más, Diego midió otra vez a Mateo y descubrió que llegaba a los 20 cm.
-Es que ya no me cabe en la boca y por eso sospeché.
No importaba y comenzaron a untarse el aceite de bebé y poco a poco su calentura iba subiendo de tono hasta que Diego comenzó a meterle un dedo en el orificio de su amigo, previamente lubricado con mucho aceite, y después le metió dos dedos y después tres a lo que Mateo respondía con jadeos mientras abría las piernas y le ofrecía todo su ser. Se sentía vulnerable pero sabía que su novio jamás lo dañaría, así que Diego acercó su tremendo tronco de 20cm y poco a poco lo empezó a meter. Sabía que la primera vez que lo había desvirgado su pene era mas chico, pero ahora eran unos monumentos a la bestialidad, por eso con la experiencia que tenían, optó por primero estimular y trabajar el agujero para que pudiera recibir tremenda verga.
Mateo cerraba los ojos y Diego lo masturbaba mientras poco a poco se la metía y cuando le dolía de más, se la sacaba y volvía a empezar. Ese culito rozado se estaba abriendo cada vez más hasta que finalmente entró toda la cabeza de ese pedazo de carne caliente y venosa. Realmente lo hacía con mucho cuidado para no dañar a su amigo, pero era imposible no sentir dolor, pero como macho aguantaba para que su amigo disfrutara tanto como él lo disfrutaba.
Diego iba muy despacio y vio como su pene se empezó a teñir de un poco de sangre, pues lo estaba desgarrando.
-No te detengas- le dijo Mateo suplicándole, pues ya faltaba poco.
Con un beso largo, se la fue metiendo poco a poco hasta que la ensartó completa y así quedaron estáticos mientras se acostumbraba al tamaño de tremendo animal. Poco a poco comenzó a bombear en movimientos rítmicos hasta que Mateo comenzó a sentir el orgasmo inminente. Diego lo dejó de masturbar y mejor se dedicó a taladrar a su amigo cada vez más rápido, en un mete y saca más y más rápido. De pronto se le salió todo el aparato y le dijo:
-Va otra vez adentro -y empujó lentamente y sin esfuerzo para estar otra vez hasta adentro, y así continuó otra vez con más fuerza y velocidad, mientras los dos gemían como niñas y la cama se mecía como una hamaca y se estrellaba en la pared. No les importaba lo que pensaran los vecinos, el sexo se había vuelto salvaje y los dos estaban entregados el uno al otro hasta que Diego comenzó a descargar toda su leche dentro de los intestinos de Mateo y Mateo eyaculaba el vientre de su amigo y hasta la cara de su amigo llegó la leche para después arrojarla en todas direcciones, sobre su pecho, su propia cara y la cama.
El orgasmo fue muy intenso, una sensación de dolor con morbo y el saber que la fantasía se hacía realidad, hizo que le eyaculación fuera la más intensa que había tenido hasta ahora. Fue mágico el momento y lástima que no duraba más de 30 segundos. Los líquidos fluían por toda la cama y así quedaron casi inmóviles después de entregarse mutuamente hasta el alma.
Tuvieron que ir otra vez al baño a enjuagarse porque siempre las primeras veces hacían un desastre y debían limpiarse bien para continuar con el juego. Ahí con cuidado Mateo se limpió porque le dolía bastante el ano y sentía algo extraño, como si su amigo siguiera adentro de él.
-¿Te gustó? -le preguntó Diego.
-No mames, no creí que fuera así, para repetirlo siempre, pero hoy no, me duele mi agujero mucho.
-Así es la primera vez, no te dije pero por una semana te sentí adentro. Ya después te acostumbras y no hay problema.
-Tu tremenda verga creo me lastimó, porque siento que me desgarraste.
En efecto, cuando se estaban bañando juntos, el jabón que se pasaba por la cola salía con hilitos de sangre, pero no era nada peligroso, simplemente no estaba listo para otro round. Ese día terminaron temprano, solo comieron e hicieron tareas, para después irse a dormir temprano.
Ya los dos tenían celulares y se mensajeaban en las noches para platicar tonterías y así estar más pendientes el uno del otro y también Mateo siguió con su diario detallando sus encuentros y el escribirlos le generaba mas morbo y satisfacción.
Así finalmente llegó la semana santa y otra vez Mateo fue de vacaciones con sus tíos a Puebla en camión, pues no tenían carro. Realmente no sabía por qué iban para allá, incluso sospechaba que un día se irían lejos, así que le preguntó a su mamá:
-¿Por qué vamos tanto para Puebla?
-Lo que pasa es que no tenemos dinero para vacaciones y creo allá nos la pasamos bien, no todo es tu amigo Diego.
-Mamá, ¿y quién es mi padre? -se animó finalmente a hacer la pregunta incómoda.
Su madre empezó a llorar y no pudo responderle en ese momento, y Mateo se sintió mal por ello.
-Disculpa mamá, no creí que fuera tan difícil.
-No te preocupes, lo que pasa es que no creí llegara el momento de que preguntaras.
-¿Es alguien malo acaso?
-Hijo, lo triste de esto es que no sé quién es tu padre. Creí preguntarías cuando fueras más grande, cuando lo pudieras entender mejor, pero de joven cometí muchos errores.
-Si no me quieres decir, no me digas ahora.
-La realidad es que cuando estaba iniciando en la universidad, asistí a una fiesta donde había muchos muchachos y al calor de las bebidas, no recuerdo bien como pasó, simplemente amanecí en una cama con muchos hombres y mujeres. No sé, bien con quién me acosté, pero a esos muchachos jamás los volví a ver. Unos eran extranjeros, de Francia y de Canadá, pero no supe más de ellos. Al mes me enteré que estaba embarazada y jamás pensé en interrumpir mi embarazo, así que con todas las dificultades decidí criarte. Tus tíos son los que apoyan un poco tu educación, así que por eso vamos a Puebla, como agradecimiento. Creo que ya estás grande para saber de estas cosas. Perdóname hijo.
Esa confesión fue muy fuerte y Mateo se deprimió un poco por esta confesión y solo abrazó a su mamá. Ahora no sabía que hacer, pues sentía que estaba repitiendo el mismo patrón que su mamá y no podía decir nada y tampoco podía detenerse.
Al regresar a la escuela después de semana santa, Mateo y Diego hablaron sobre su situación y a ahí Diego le confesó a su amigo que su padre tenía regados hijos por todo México, así que los dos estaban en las mismas condiciones. Los dos querían detenerse pero era imposible, tanta calentura que sentían era imposible de controlar y mejor se dedicaron a disfrutar su adolescencia.
Ya su voz no era más de niño sino de adolescentes y cuando se midieron, vieron que ya estaban en 1.75. Parecía que el calor de semana santa los había estirado más y el tamaño de sus vergotas estaba en 22 cm y 15 cm de grosor.
Sus músculos estaban super definidos y ahora seguramente sus amigas debían caer rendidas ante ellos. Ya les estaba cansando andar dándose amor entre ellos, y no es que no les gustara, tal vez era la rutina o que buscaban algo nuevo, así que Mateo le dijo a Diego:
-Hagamos ese amarre del que me hablaste hace unos meses.
-He estado investigando y es sencillo, solo necesitamos unas fotos de ellas y así serán nuestras.
-¿Y a qué entidad se lo pedimos?
-A Lilit otra vez, nos ayudó hace un año, así que esta vez yo creo nos ayudará. No es que le pidamos todo el tiempo.
Así que procedieron a hacer el amarre, buscaron fotos del Facebook y de ahí las imprimieron y procedieron a poner fotos suyas, cada quién con la que había elegido, Carla para Mateo y Valeria para Diego. Después ataron las fotos con un listón rojo y así repitieron las palabras mágicas frente al espejo y las velas, pero esta vez requería una ofrenda de semen en lugar de la sal. Era viernes en la noche y cada uno viendo la foto de sus amigas regaron en unos vasos sus chorros de semen. Claro, esta vez estaban desnudos, ya que si la primera vez fue con el torso desnudo, esta vez creían que así sería más poderoso el hechizo.
Como la otra vez no ocurrió nada especial y abrieron ventanas para que el humo saliera, el cual era muy abundante porque había usado 7 veladoras.
Ya después se fueron a dormir a sus respectivas casas y esa noche soñaron con sus respectivas novias, en la que ellas accedían a sus deseos y tenían mucho sexo salvaje con ellas. Nuevamente a las tres de la mañana se levantaron por la intensidad del sueño húmedo y tuvieron que masturbarse para bajar la calentura.
Tuvieron un típico fin de semana donde no hacían nada y era imposible hacer travesuras porque sus mamás estaban ahí, así que se contenían esos días, hasta que el lunes, sin hacer nada, sus amigas estaban muy cercanas a ellos y entonces Mateo se le ocurrió invitarlas a su casa.
-No nos dejarán ir -dijeron ellas cuando Diego y Mateo les propusieron hacer el trabajo en equipo.
-Es el proyecto de ciencias -es tarea de la escuela siguieron insistiendo-, nos van a reprobar.
-Mejor en mi casa -dijo Carla-, no nos dejarán ir a la tuya Mati.
Diego y Mateo querían que fuera en su casa, así que de eso a nada, pues al menos habían pasado a la siguiente base.
Tendrían que esperar para el viernes y los dos se preguntaban por qué jamás se les había ocurrido eso, de estudiar juntos. Carla vivía más hacia el toreo, es las unidades habitacionales que hay cerca de esa zona.
-¿Pero, cómo podremos hacerlas nuestras en su propia casa? -seguramente estará su hermana, o su mamá, y quien sabe si la abuela -dijo Mateo preocupado.
-Mira, no pasa nada, al menos ya comenzamos rompiendo el hielo, ya basta de andar de amigos tomados de la mano. Notaste que hoy estuvieron más cercanas y bromistas, no paraba Valeria de agarrar mis brazos.
-Mejor no nos hagamos ilusiones y si pasa algo más, será ganancia -finalizó Mateo con sus fantasías.
Llegaron a su casa y como siempre llegaron al departamento de Diego y ahí comenzaron a hacer ejercicio, pues querían mostrar su gran forma. Esta vez compitieron por ver quién hacía más series hasta que sus brazos, piernas y abdomen les ardía como el fuego.
Comieron, hicieron tarea y después fueron a la habitación y ahí vieron algo extraño. Se dieron cuenta que la ofrenda la habían dejado frente al espejo, y todo estaba ahí, pero los vasos estaban limpios. Diego se asustó y Mateo no sabía que había pasado.
-¿No me digas que se te olvidó limpiar la ofrenda? ¡Qué wey eres! ¿Y si tu mamá la descubrió?
-No creo, todo está intacto, solo que los vasos están limpios, como recién lavados y todavía en la mañana estaban con la leche reseca. Mira, las velas siguen consumidas y todo está bien…
-Entonces tu mamá los limpió -dijo Mateo asustado.
-Mira, si los limpió o no, no sabemos, ella nunca arregla mi cuarto y le dije que no se metiera, así que no sabe de esto, y además, es muy difícil que supiera qué era eso.
Los dos limpiaron y arreglaron un poco la habitación y era verdad, la colcha de Diego estaba muy tiesa, de tanta leche que derramaban ahí.
-¿Sabes Diego? -por ahora no creo sea bueno que cojamos, quiero guardar todas mis energías para ella.
-Pero no podrás contener tanta leche. De todas formas, tienes que ordeñarte para poder dormir.
-Lo intentaré, ya mañana te diré cómo dormí.
Por primera vez en muchos meses, Mateo regresó temprano a su casa para hacer algo diferente. Quería pensar en cómo podría seducir a Carla, pues realmente le gustaba. Le envió mensajes y estuvieron largo tiempo texteando, y ahí ella le confesó que últimamente tenía sueños con él, y así Mateo le confesó que también tenía sueños con ella. Anotaba en su libreta de diario estas vivencias y parece que se había enamorado. Su madre llegó al anochecer y se sorprendió de verlo ahí solo.
-Hola Mati, ¿Cómo estás? Cómo te fue hoy? -le preguntó como cualquier madre preguntaría a sus hijos.
-Bien, lo que pasa es que tenemos que hacer un trabajo en equipo y ya nos pusimos de acuerdo, será en casa de Carla, mi amiga de la clase.
-Que bien hijo, tomen un uber para no andar en transporte público -le dijo su mamá notoriamente feliz-, A veces es bueno conocer nuevas personas, nuevos amigos y amigas.
-De hecho, Diego es parte del equipo, así que seremos varios ahí en su casa. Propusimos que fuera acá, pero ellas prefieren en sus casas.
-Pues sí hijo, los papás buscan proteger, y ellas al ser niñas no está bien que anden en casas solas. ¿Cuándo será?
-Para este viernes.
Con esos buenos pensamientos Mateo se fue a dormir y por extraño que fuera, esa semana pudo dormir bien sin sueños eróticos, parecía que estaba controlando muy bien sus erecciones y su amigo Diego también estaba intentando guardar energías, o al menos eso le decía. Solo se dedicaron a hacer ejercicio y tareas, pero sin sus juegos sexuales.
Finalmente llegó el viernes y ese día la mamá de Carla fue por los muchachos a la escuela en su carro. Eran los 4 solamente y Carla iba al frente junto a su mamá. Inmediatamente hicieron buena conversación y a la mamá le dio la impresión de que eran muchachos educados, pero veía de reojo a su hija y la notaba que se sonrojaba al tener a los muchachos más apuestos de la clase con ellos.
Llegaron al conjunto habitacional y estacionaron el carro y caminaron a los departamentos, los cuales eran unos edificios viejos pero eran amplios. Afortunadamente no vivían los abuelos en esa casa o algún otro familiar, así que primero comieron y se dispusieron a hacer la tarea, en eso suena el celular y era su papá, quien andaba de viaje de trabajo en Monterrey y su vuelo de regreso se había cancelado, así que la conversación giró en torno a quién recogería a la hermana menor de Carla.
Su mamá no quería dejarlos solos, pero no tenía opción.
-Anda mamá -dijo Carla-, ya estamos grandes, no creo te tardes mucho. Aún es temprano.
-Si, -dijo Valeria que se notaba era de mucha confianza-, está laborioso esto y no creo terminemos hoy.
La mamá no quería dejarlas solas con estos muchachos, que aunque eran educados, ella sabía que la juventud es la juventud y no fueran a hacer tonterías. Pero no podría pasar nada, pues en 1 hora estaría de vuelta, o al menos eso creía ella. Tomó las llaves del carro y salió en esa tarde nublada, eran poco después de las 4 de la tarde, así que de pronto ya estaban solos y los chicos intentaron portarse serios porque no querían ser insistentes, así que poco a poco terminaron la investigación que hacían en la computadora sobre las eras geológicas. Éstas chicas eran muy dedicadas y rápidamente terminaron el trabajo, lo cual les sorprendió, pues pensaban que se la pasarían todo el tiempo trabajando.
Carla y Valeria se lanzaban miradas de complicidad, como si ellas también hubieran planeado algo. Parecía que ellos no eran los únicos confabulados, y en eso comenzó a llover, y los rayos con truenos empezaron a iluminar las ventanas y hacer retumbar la casa.
-Parece que mamá tardará mucho tiempo, vamos, terminemos esto que se va a ir la luz y al menos hay que imprimir -dijo Carla y rápido quedó la tarea hecha justo a tiempo porque al minuto se fue la luz y quedaron en penumbras.
La lluvia era fuerte y los cuatro sabían que tendrían al menos dos horas, así que Valeria invitó a los chicos a la sala para platicar y jugar.
-¿Entonces, por qué hasta ahora chicos?
Ellos se quedaron fríos, pues no sabían por qué habían tardado tanto tiempo en interactuar con las chicas de la escuela.
-Pues, el pasado, pasado -dijo Mateo intentando decir algo coherente-, y ahora, pues, no sé, ¿tiene algo de malo que seamos amigos?
-¿Pero por qué hasta ahora? -volvió a insistir Carla-, siempre nos evitaron hasta unos meses atrás.
-¿Pues crecimos, no? -dijo Diego-, ya no somos unos niños.
-¿Qué hicieron para crecer tanto? -dijo su amiga Valeria-, a principio de año eran unos niños muy pequeños y ahora…
-Es normal crecer ¿no? -dijo Mateo-, y no iba a ser un niño para siempre, ¿recuerdan? Siempre fui el mas pequeño.
-Pero hicieron algo diferente, -dijo Valeria-, los dos hicieron algo.
-Pues, sí hicimos algo -dijo Mateo poniendo nervioso a su amigo-, empezamos a hacer ejercicio y comer sanamente, y parece que tenemos buenos resultados. Además ustedes también.
-También han crecido y… -no dijo nada más Diego mientras veía el escote de Valeria, lo cual la hizo sonrojarse.
-Creímos que eran gays -dijo sin más preámbulos Carla.
-Qué?? -dijeron los dos amigos al mismo tiempo.
-Es envidia -dijo Mateo para defenderse.
-Pues que digan lo que quieran, yo se lo que soy -terminó Diego notoriamente nervioso.
-Ya ya, no hay problema, mejor hagamos un juego, el juego de verdad o mentira -propuso Valeria, quien parecía la más arrojada y dominante-, ¿ya lo han jugado?
-N… no -dijeron ellos.
-¿Pues donde estaban metidos? -dijeron ellas un poco en tono de burla.
-Pues en la escuela, ¿no nos vieron? Estos últimos meses han sido grandiosos, ¿no creen? -dijo Mateo intentando ser agradable pero sin ser sumiso.
-Empecemos el juego -dijo Valeria-, yo digo algo sobre mi, y Carla dirá si lo que dije es verdad o es mentira. Y si Carla se equivoca, tendrá que hacer un castigo, y lo decidirán los chicos.
-De la misma forma-, dijo Carla-, si ustedes se equivocan en lo que dice y piensa su amigo, perderán.
-Pues eso es muy subjetivo -dijo Mateo-, pues yo no sé si es o no es real lo que dice Carla.
-Ya verán como todo se sabe -dijo Valeria y empezaron ellas.
-Verdad -dijo Carla a su amiga.
-Me gusta el maquillaje y maquillarme -dijo Valeria.
Los dos muchachos rieron de una sola vez porque no se veía maquillada.
-Es verdad -dijo Carla-, a eso siempre jugamos de niñas, pero ahora ya no es juego de niñas. No está maquillada porque no permiten maquillaje en la escuela.
-Su turno -y los muchachos se voltearon a ver.
-Mentira -dijo Diego.
-Soy gay.
Las chicas esta vez se rieron y Diego defendió a su amigo.
-No lo somos, si lo fuéramos no estaríamos aquí.
-¡Bien! ¡Vamos muy bien! -dijeron ellas.
-Mentira -dijo Valeria.
-Me gusta ir a la escuela -dijo Carla.
Los muchachos rieron un poco y negaron con la cabeza.
-Esto está muy ensayado -dijo Diego-, ustedes saben todo de ustedes porque seguramente lo juegan entre ustedes.
-¿A quién le gusta ir a la escuela? -dijo Carla-, obvio es mentira.
-No - dijo Mateo-, es verdadero, ya te gusta ir a la escuela y no lo puedes negar.
Eso hizo sonrojar a Carla porque Diego la vio con sus hermosos ojos llenos de seguridad.
Carla y Valeria se vieron y aceptaron que perdieron.
-Escojan el castigo chicos.
-Pues que sea algo sencillo -y los dos chicos hablaron entre ellos y decidieron-, queremos que cante una canción de un meme bastante ridículo.
Las chicas respiraron de alivio y Carla simplemente entonó el famoso tralalero tralala.
-Mentira -dijo Mateo.
-Me gusta la comida chatarra -dijo Diego.
-Es verdad -dijo Mateo-, no comemos comida chatarra.
-¡Es falso! -dijeron las chicas-, a todos nos gusta la comida chatarra, otra cosa es que la evitemos, pero de que es deliciosa, es deliciosa.
-Lo siento Diego -dijo Mateo-, es verdad, una vez al año no hace daño.
Diego aceptó a regañadientes su desliz y esperó el castigo.
-Quiero que Diego me de un beso -dijo Valeria.
Ella no especificó donde, así que con pena, Diego se acercó y cuando le intentó besar en la mejilla, rápido cambió la posición y le dio un besito en los labios.
Carla y Mateo se rieron porque esa pérdida se convirtió en ganancia y la pobre Valeria se sonrojó mucho.
-Verdad -dijo Carla.
-Me gusta Diego -dijo Carla sin pensarlo mucho.
Se hizo el silencio y los tres concordaron en que era verdad.
-¿Y te gusta mi cabello? -preguntó Diego mostrando sus cabellos un poco largos y color miel.
-Mentira -dijo Diego.
-Me gustaba ser pequeño -dijo rápidamente Mateo, algo que no lo comprometiera mucho.
-Bien pensado Mateo -dijo Diego-, ¿quién querría ser pequeño?
Este juego los estaba poniendo muy nerviosos al grupo de amigos, pues era una forma de forzarse a conocerse e interactuar, además de que los castigos cada vez eran más sugerentes. Las sucesiones de verdades y mentiras eran más rápidas y no se permitía que alguien tardara porque significaba perder, debían tener mente ágil.
-Perdieron chicos, dense un beso -y Diego inteligentemente besó la mano de su amigo mientras reía.
-Perdieron chicas, queremos que se abran el escote.
Y la lluvia cada vez era mas fuerte y sin luz, así que pusieron unas velas para poder iluminar la sala.
-Perdieron chicos, quítense la playera.
Y poco a poco se les ocurrían nuevas ideas.
-Perdieron chicas, tómense un trago de ese tequila.
-Pero no podemos -dijo Carla.
-No se dará cuenta tu papá -dijo Valeria guiñándole el ojo.
Diego sirvió en un vaso un chorrito y le dijo:
-Acábate esto.
Y ahora perdieron los chicos y el castigo elegido fue el mismo, pero esta vez ellas pidieron que tomaran cada uno medio vaso.
-Si llega su mamá, imagínate que nos vean así, nos van a sacar con todo y policías.
-Obedezcan.
Los dos se voltearon a ver riendo y así lo hicieron, no sin antes hacer gestos de desagrado.
Las chicas reían mucho y cuando llegó el turno de Carla, los chicos se vengaron y al perder, las obligaron a tomar igual medio vaso de tequila.
Eso fue intenso ya que nadie de los cuatro había bebido alguna vez, así que continuaron en medio de la tormenta. Su madre les envió un mensaje que la ciudad estaba inundada y que estaba en casa de la amiga de su hermanita.
Se dieron cuenta que tenían mucho tiempo más y siguieron con los retos:
-Perdieron, muestren sus pechos.
-Eso no -dijo Carla.
-Y nosotros si debemos estar en calzones y sin playera -dijo Mateo ya después de muchos castigos.
-Es diferente -dijo Carla-, ustedes son hombres.
-¿Pero no que hay igualdad? -les preguntó Diego.
Los pobres chicos tenían sus piernas cerradas y se concentraban para no tener una erección, pero el simple hecho de sugerir eso, fue suficiente como para que un bulto en sus entrepiernas se empezara a notar. El tequila sin duda estaba haciendo efecto y ya llevaban dos vasitos cada uno.
-Ok, dijeron “muestren” y eso haremos.
Rápido mostraron y se taparon ante la mirada atónita de Diego y Mateo. Los dos se arrepintieron de no elegir las palabras correctas.
Siguió el juego pero cada vez era más difícil pensar y terminaban diciendo tonterías y todos cada vez perdían más, hasta que perdieron los chicos.
-Quítense los chones.
Sin quejarse lo hicieron y se taparon con las manos tremendas erecciones. Ellas no se esperaban ver tremendos aparatos, pues no creían que unos muchachos como ellos la tuvieran tan grande, era imposible de resistir, así que dijo Diego a sus amigas:
-Vamos, vengan a disfrutar antes que llegue mamá.
Ellas no sabían qué hacer, pues no creyeron que este juego llegaría a tanto, así que Valeria se acercó a Diego y Carla a Mateo, y quitaron sus manos de las entrepiernas. No podían creer lo que veían pues esos grandes pedazos de carne que parecía tenían vida propia se les antojaran tanto.
Diego tocó los pechos enormes de Valeria y Mateo besó a Carla y le dijo al oído:
-Soñé tantas veces contigo -le dijo y la empezó a besar en la boca y le metió la lengua.
Sin duda la práctica de Diego y Mateo estaba rindiendo frutos, solo que ellos tuvieron que ser cuidadosos porque no querían lastimarlas, ni parecer agresivos o que tuvieran demasiada experiencia.
-¿En serio nunca habías estado con una chica? -preguntó Valeria a Diego, quien no mentía y le dijo la verdad.
-Jamás, eres la primera y eres mi primer amor. No te dejaré jamás.
Se estaban besando y sus lenguas se entrelazaban y Mateo le dijo Carla.
-Eres mi ángel, te prometo ser solo tuyo -y le dirigió su mano al pene para que lo masturbara-. Tampoco voy a dejarte.
Sin duda ellas ya habían visto también porno porque sabían qué hacer y los chicos empezaron a estimular los clítoris de sus chicas. Se sentían muy húmedas y ese jugueteo las prendió más, así que Valeria se subió a la vergota de Diego y tuvo una visión perfecta de esa vagina, con poquitos pelitos y muy cuidada, como si estuviera esperando este momento.
Poco a poco se dejó caer encima y esos labios abrazaban tremendo pedazo palpitante y lleno de venas.
Diego gimió de placer y Mateo vio de reojo lo que pasaba con su amigo, pues no pensaba que tremendo tronco le cupiera a Valeria tan fácil. Sin duda ya se debía haber metido dildos o algo parecido, así que se animó a guiar a Carla a la punta de su verga y ella con un placer infinito, se subió y poco a poco se la fue ensartando, pero ella no tenía ningún vello púbico, lo tenía depilado perfectamente y eso excitó más a Mateo, quien dejó escapar sus gemidos.
Las dos chicas comenzaron a gozar y a meter y sacar tremendos salchichones, estaban completamente bañadas en sus jugos y chorreaba por sus pubis y por sus nalgas, sin duda estaban llegando al orgasmo las chicas y los chicos sentían algo diferente, no era un simple agujero como lo que experimentaban, era un contacto total y hasta se sentía como electricidad en sus glandes. Así siguieron hasta que sin control eyacularon dentro de esas vaginas semi vírgenes, porque era imposible que de primera vez entraran esos aparatos. Ellos no cuestionaron, solo disfrutaron y procuraron dar lo mejor de si, y como tenían varios días sin eyacular, lo que les salió fueron ríos de placer que se mezclaban adentro produciendo jugos que salían y salían de esas panochas juveniles.
Diego y Mateo entonces les aplicaron la posición del misionero, sus erecciones no bajaban y aprovechando su calentura juvenil, comenzaron a bombear nuevamente. Los músculos de ellos se notaban enormemente y eso excitaba más a las chicas, al ser penetradas por esos sementales dignos de competencia, de gran pedigree.
Es sillón ya estaba manchado y seguían saliendo más y más líquido de los orgasmos de las chicas y la leche de los muchachos caía al suelo cada vez que sacaban sus vergas. Estaban teniendo orgasmos múltiples, pues para una chica es fácil lograrlo, pero para un chico no, pero sin duda, la abstinencia de 5 días les había ayudado. A continuación, comenzaron ellas a mamar esas vergas y ya en el suelo los cuatro estaban haciendo su respectivo 69 hasta que otra vez, las comenzaron a penetrar dulcemente y después de cuatro orgasmos en esa tarde tormentosa, finalmente decidieron descansar, pues aún les faltaba limpiar todo el cochinero que habían hecho.
Tuvieron que ir al baño, afortunadamente había dos, y así los chicos se limpiaron en uno y las chicas en el otro. Fue mucho papel lo que usaron y agua, para limpiarse bien, pero sin duda había sido lo más loco y excitante que habían hecho, en una casa ajena con sus amigas. Ya en la sala se vistieron y no dijeron mucho, solo limpiaron el suelo con papel, y después pasaron el trapeador, y con trapos húmedos sacaron toda la leche embarrada en el sillón de la sala. No fue tanto trabajo, pero los cuatro estaban muy cansados, ya eran las 8 de la noche y la mamá les decía que todo estaba muy inundado, que ya llegaría en poco tiempo.
Diego y Mateo por su parte se despidieron asegurándoles que serían novios. No podían quedarse más tiempo y se regresaron en uber, sin importar que hubiera tráfico, afortunadamente a la zona que iban no estaba tan inundada y llegaron rápido.
Esa noche se la pasaron pegados a sus celulares mensajeándose y diciendo lo mágica que fue la velada y que nadie diría nada.
-¿Y si las embarazamos? -preguntó asustado Mateo ese sábado siguiente.
-No creo, ellas se ve que lo tenían planeado, debieron tomar pastillas -le aclaró Diego
-Me da miedo preguntarles -dijo Mateo-, no estoy preparado para ser papá, yo creo que esto le pasó a mi mamá.
-No te preocupes, todo saldrá bien. Pero dime, que prefieres, ¿una vagina o un ano?
-Pues son diferentes, -explicó Mateo-, la vagina la sentí muy húmeda y suave, preparada para recibir un pene, y el ano es solo un agujero.
-Pero bien que lo disfrutamos.
-Diego, nosotros ya no necesitamos practicar más, prefiero seguir con Carla. Ya finalmente no somos etiquetados como gays.
-¿Pero que tal si somos bi? -y le aclaró Diego-, si, Valeria me encanta, pero tú también me gustas y disfruto mucho contigo. También te amo, pero es mas un amor de amigo. No quiero perderte.
-No me perderás, yo también te amo como mi hermano -le dijo Mateo y lo besó en la mejilla.
La comunicación con sus novias era muy fluida, siempre por whats y en la escuela no perdían la oportunidad de coquetear. El verano estaba a la puerta y el fin de cursos era la siguiente semana. Diego y Mateo se midieron y comprobaron que ya medían 1.80 y sus penes ya medían 23 cm con 16 cm de grosor. Eran descomunales sus miembros y de no ser porque entre ellos se daban placer, no podrían sobrevivir a la sequedad de la abstinencia.
Mateo estaba descubriendo que escribir sus memorias en ese diario también lo calentaba mucho porque revivía esos episodios y los detallaba aún más, haciendo que al terminar tuviera que jalársela para poder dormir bien.