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El máximo placer

Relato enviado por: Anonymous el 6/5/2009. Lecturas: 9254
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Me encanta meterme un palo grueso y largo por el culoA orillas de una quebrada helada que bajaba de la montaña, sentado en una gran piedra y esperando el atardecer le dije a mi novia por qué había estado tan alejado de ella estos últimos días.

Le dije la verdad, que he estado experimentando y he logrado el máximo de placer que jamás me hubiera imaginado.

Esta es mi verdad: He estado tocándome el ano, el recto y la próstata desde hace mucho, tratando de obtener lo más parecido al orgasmo femenino.

Esta vez me conseguí un buen palo como de 5 centímetros de grosor y unos treinta de largo.

Le redondeé una punta, lo sumergí en cera derretida de vela, lo saqué y dejé enfriar, a la vez que le daba cierta textura con las manos.

Me inventé la forma de pegarlo de una biblioteca, erecto, pero también flexible.

Justo a la altura de mi culo, de ese huequito tan cerradito que nadie se imagina cuánto se puede tragar.

La novia me escuchaba serena y atentamente.

Del lado izquierdo, un espejo de cuerpo entero, frente a mí, el closet con sus entrepaños.

Corté con la navaja unos cinco pedacitos de crack bastante grandecitos.

La ceniza a la mano, la pipa preparada con un buen pedazo de piedra.

Todo lo coloqué en uno de los anaqueles del closet.

El paso siguiente es colocarle un preservativo al formidable consolador y bañarlo generosamente en lubricante del que usan las mujeres cuando tienen resequedad vaginal.

Lo más parecido a la miel de las mujeres.

Estoy completamente desnudo y me he rasurado la entrenalga.

Me meto una buena bocanada de la pipa, apunto con el palo, me lo meto entre las nalgas.

Estoy de pie, con las piernas abiertas, las nalgas erguidas.

Mis manos están en la parte superior del closet.

Me veo tremendamente sexy en el espejo con ese tremendo rolo entre las nalgas.

Lo pongo ante el culito…y empujo lentamente.

Poco a poco el ano se va ensanchando a medida que entra la cabeza del palo.

Tengo el humo adentro, haciendo su efecto magnificador del placer.

El palo se abre paso, resbaloso dentro de mi culo, acariciando millones de terminaciones nerviosas.

En ese momento un fuerte cosquilleo con epicentro en mi culo sacude todo mi cuerpo.

Inmediatamente después de haber botado todo el humo, se sube otro escalón en el placer, y es cuando comienzo a menearme y a retorcerme.

El palo entra y sale rapidamente y aprieto el culo para sentir más sus deliciosas caricias.

Rosa la próstata y hace que salga de mi miembro erecto chorritos de ese líquido resbalocito.

En ese momento pongo otra piedra en la pipa, aspiro y me sigo meneando como una gran puta para adelante, para atrás de lado, arriba, abajo.

Mientras tengo el humo dentro y me meneo mi cuerpo se electriza de pies a cabeza.

Acariciarme cualquier parte del cuerpo con las manos me estremece.

Me abro las nalgas para que mi culo también se abra, el palo entra y sale.

Me acaricio entre los muslos, me aprieto las tetillas duras, acaricio mi miembro duro, las bolas, que se ponen duras y muy pegadas al cuerpo.

Tengo espasmos, mi culo se contrae con repetidas palpitaciones.

Me siento completamente poseído por el palo, siento que todo mi cuerpo es mi culo.

El palo me posee, hago movimientos involuntarios, se me escapan gritos de placer que a veces amortiguo con una almohada que abrazo y que rosa mi miembro levemente.

Mientras boto el humo se intensifica todo aún más.

Entonces vienen los orgasmos.

Mi cuerpo tiembla, un cosquilleo delicioso lo invade.

Me veo tremendamente divino en el espejo.

El palo entra y sale.

Entra, aprieto del culo y sale un grueso chorro de leche, semen espeso y caliente.

El palo retrocede, luego una embestida para adentro.

Otro chorro, otro grito, otro orgasmo, y así hasta tres o cuatro.

Estoy frenético y jadeante y con una gran sonrisa.

He recogido el semen en las manos.

Mientras me saco el palo, dejo salir un gritito de placer, al sentirlo recorriendo mis entrañas como un tren en la oscuridad de un túnel.

Está caliente.

Lo unto con el semen y me lo vuelvo a meter, esta vez rápidamente, hasta el fondo.

Otra piedrita, otros chorros de leche, y vuelvo a tocar el cielo.

Suelo pasar toda una tarde, metiéndome ese palo por el culo.

No hubo forma de que la chica creyera mi relato.

Más bien se sorprendió gratamente por mi imaginación.

Menos me va a creer que estoy tramando meterme un miembro de verdad, en un hotel.

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Puntuación del relato

Promedio: 4/5 ★★★★☆  (3 votos)

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Comentarios (4)

coronelwinston 7 de May de 2009 a las 20:48
Pues es lo que debes hacer, o en su defecto, un buen consolador. Y si es rosa, mejor. No te harás daño. No vaya a ser que por querer jugar acabes maltrecho y no puedas......defecar. Saludos.
janio 22 de June de 2009 a las 14:47
claro que te creo y difrutalo es muchi mejor
katebrown 18 de October de 2022 a las 21:45
SEX? GOODGIRLS.CF
katebrown 18 de October de 2022 a las 19:21
SEX? GOODGIRLS.CF
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