Relato enviado por:
Anonymous
el 19/5/2026.
Lecturas:1 Etiquetas: Confesiones
Relato completo
Despues de un año de estar con Eliana, por suerte puede volver a contactarla y nuevamente hacerla miaEL REENCUENTRO CON MI MADURITA
Hola lectores. Como ya les comenté en el relato anterior, cuando estuve destacado en la ciudad de Arequipa el año pasado, tuve la suerte de conocer y hacer mía a Eliana, una madurita que siendo normalita me hizo el hombre más feliz durante casi un mes completo.
Pues resulta que en abril, después de las elecciones, me dicen que debo viajar a Arequipa a cerrar un contrato. Solo por el jueves y viernes. Me cayó de sorpresa la noticia, pero también lo primero que pensé fue en ella.
Apenas llegaba al aeropuerto y calculando que su marido ya debería haber salido para el trabajo, la llamé.
- Hola Elianita, me reconoces?. Soy Rodrigo.
- Rodrigo, Rodrigo, mi amigo del gym?.
- Si mi amor, como estás. Te cuento que estoy en Arequipa pero solo hasta mañana al mediodía, y no podía estar aquí sin verte. Tu crees que podamos vernos en la tarde de hoy jueves, para conversar un ratito, o tu esposito te tiene chequeada?.
- Ro, que gusto. Claro que me encantaría verte, pero estoy trabajando. Me desocupo recién a las 5 pm.
- Mejor, a esa hora ya estoy libre. Te recojo del trabajo y vamos por ahí. Te parece?. Era obvio que le estaba diciendo que quería cogérmela, pero no quería ser tan directo.
- No puedo exhibirme Ro. Me recoges y tomamos un taxi y vamos a algún lugar.
- De donde te recojo mi linda Elianita?.
- Mi trabajo queda en el centro. En la esquina de Mercaderes con Jerusalen. Te ubicas.
- Si mi amor. A las 5 pm paso por ti.
Hice las gestiones de mi empresa, me di un buen baño y minutos antes llegué a su trabajo. Cuando de pronto, vi su silueta. Delgada, pero ahora en ropa formal. Con su uniforme institucional, se veía preciosa, una funcionaria seriecita. Nada más alejado de la realidad para quienes la conocíamos.
- Estás hermosa, como te recordaba Eliana.
- Ayy Ro, no cambias verdad. Adulador como siempre.
Me acerqué para darle un beso en la boca, pero ella, rápidamente me besó en la mejilla, como si fuésemos amigos.
- A donde me vas a llevar Ro?.
- Me tomé la libertad de ver un lugar para poder conversar tranquilos. Vamos, paramos un taxi te parece.
Paré un taxi, y subimos. Le dije al chofer, al Tantra Suite por favor.
- Ro, pero el Tantra es para …
- Si bb es para coger bien rico. Yo estoy alojado aquí en la San Francisco, pero vine con un par de compañeros y debo guardar la imagen.
Me miró. Me has extrañado?. Mucho bb. Y le planté un beso que ella supo corresponder. Seguía siendo la madurita perrita que me había cogido un año atrás.
Llegamos al hotel. Entramos y ella se mostraba algo inquieta. Le tomé de la mano y la rodee por la cintura, mientras pagaba la habitación. Mi dieron la 402. Nos dirigimos hacia el elevador, que abrió por suerte en el acto, saliendo de él una pareja y nos quedamos mirándonos los cuatro, entramos, mientras subía el elevador saqué mi celular para hacernos una foto. Ella me abrazó tímidamente por detrás y sonrió para la selfie. Ya te la paso más tarde mi amor, para que la tengas de recuerdo. Asintió sonriendo.
Se abrió el elevador e instintivamente salí hacia la derecha. No Rodrigo, la habitación está por aquí, casi al final del pasillo. A la pendeja, ya la habían traído antes. No le dije nada. Mientras caminábamos hacia la habitación se sentían los gemidos a pesar de estar cerradas las habitaciones.
Cuando entramos en la habitación, cerré la puerta y puse todos los seguros que había, y verifiqué tratando de descubrir algún dispositivo que pudiera grabarnos, mientras ella tranquilamente se retocaba el cabello en el espejo. La cama era grande, casi como la de su casa, había un espejo lateral enorme y en el tocador había dos cajas de preservativos y un par de toallas blancas, un sillón tántrico (que al final ni usamos) y unas lámparas junto a la cama, las cortinas eran bastante gruesas y una vez que las cerré todo quedó muy oscuro. Prendí la tela y obvio una escena porno. Me reí. Apágala me dijo. Pon algo de música.
Me quedé viéndola. Ella caminó hacia mi y se sentó a mi lado. Comencé a besarla mientras le acariciaba las piernas. Estaba durita la perrita. Le pasaba la mano por la conchita. Se sentía caliente la zona. Le metí mano a las tetas, acariciándolas y apretándolas mientras mi respiración era cada vez más agitada.
- Sabes que me quedé triste cuando te fuiste a Lima. Ya me había acostumbrado a tenerte casi a diario.
- Eliana, mi amor. Ahora vamos a recordar esos momentos.
Se levantó y se quitó sus tacones color negro, desabotonó su blusa celeste y me pidió que la ayudara con el brasier. Me acerqué, y le desabroche el sujetador, dejando sueltas esas tetitas pequeñas pero deliciosas. La volteé y comencé a besar sus lindos pezones marroncitos.
Seguíamos besándonos mientras dábamos unos pasos a ciegas. Se recostó sobre la cama levantando un poco los pies, en clara señal para que le quitara el pantalón gris de su uniforme. Así lo hice, quedándose en una tanga preciosa de color fucsia. Se incorporó y se sentó al borde de la cama. Me atrajo hacia ella y me bajó el pantalón
Quedándome en bóxer. Tomó mi pene y lo empezó a frotar en su rostro, lo olía como tratando de recordar el olor de un año atrás y con sus labios rodeó la cabeza de mi verga y empezó a chupármela. Se puso de rodillas sobre la cama mientras seguía mamándomela usando solo su amplia boca. Se lo tragaba literalmente. Ensalibaba tanto que algo de saliva se le caia por los labios. En una que se retiró para respirar con tranquilidad, me recosté a su lado. Le quité la tanga.
- Por favor, haz lo que tanto me gusta. Chúpame la concha Rodrigo.
La acomodé en cuatro patas mientras me ubicada detrás de ella y la sopeaba desde atrás lamiéndole la concha y el ano. Mi madurita soltó un gemidito. Estaba disfrutando nuevamente. Como le encantaba coger.
Me paré detrás de ella y se la fue introduciendo lentamente por la conchita, mientras la nalgueaba. Trataba de retorcerse por el dolor de las nalgadas, pero yo la tenía bien sujeta de su cintura, no permitiéndole reaccionar. Solo dejaba salir gemidos de placer y dolor. Seguí bombeándola.
- Eliana, solo estas cogiendo con tu esposo?.
- Obviamente Rodrigo, acaso crees que soy una promiscua?.
- Dime la verdad amor, Desde el año pasado no has cogido con otros?.
- Me vas a controlar?. Ni mi esposo me pide cuentas y tú lo vas a hacer… Te pasas…
Me sonreí y ella también soltó una carcajada. Me encantaba como jugaba con esas cosas. Era claro que de seguro estaría cogiendo con algún otro afortunado.
- Eres maravillosa Eli.
- Tú haces que sea así. Sacas lo mejor de mí.
Dejé de metérsela. La puse boca arriba, buscando su piernas para ponerlas en mis hombros. Al tenerlas cerca de mi cara, no pude sino empezar a lamerle los dedos de los pies. Sus uñitas pintaditas de color morado. Un olorcito a patita sudada, no desagradable, era obvio que había estado todo el día caminando en su trabajo. Succionaba sus deditos y olía sus pies. Estaba disfrutando del sexo sin estar penetrándola. Mientras disfrutada de sus olores, ella me mamaba la verga. Mi madurita era una delicia. Si bien hace un año noté la presencia de un lunar en la parte posterior de su pierna, nunca lo comenté. Ahora sin embargo, mientras me deleitaba con sus pies, no pude sino decirle:
- Eliana, que lindo este lunarcito que tienes en la pierna.
- Es mi marca de nacimiento. Mi hija también lo tiene en el mismo sitio.
Le acomodé las piernas sobre mis hombros y la empecé a penetrar, me acerqué a besarla, haciendo que flexionara sus rodillas hasta tocar sus hombros. Me sonreí. Se nota que sigues yendo al gym, estás bastante flexible amor. No me contestó, teniéndola así doblada y con la verga adentro, ella estaba disfrutando su ración de verga. Como adivinando que ya estaba por correrme, ligeramente bajo sus pies y me rodeó con ellos como aprisionándome para que no me escape de ese mete y saca que tanto placer le daba. Sentí como su vagina apretaba mi verga y me clavaba sin querer sus uñas en mis brazos. Un par de movidas más y solté un chorro de caliente y gomosa lechesita dentro de su conchita, haciendo un sonido gutural y dejando caer mi cuerpo sobre ella sin lastimarla.
Giré hacia un costado, mientras de su vagina asomaba un poquito de la lechesita, escurriéndose por el muslo.
- Realmente coges divino Eliana.
- Son virtudes, dones, que no todas lo tenemos.
- Tu esposo te cacha como yo amor?.
- Mi esposo es mi esposo, y tú eres .. que eres ahhh… bueno so sé, pero no lo hago para comparar.
- Soy tu cachero Eliana, soy el que te hace vibrar así como ahora. Soy el que llega de viaje y con una sola llamada ya te tengo calatita en un telo.
- Estoy aquí por que yo quiero estar. No por que me lo hayas pedido tú. Pudo haber sido cualquier otro.e igual hubiera aceptado,,,pero justo fuiste tú como caído del cielo… una necesita ser atendida pues…
- Es que no entiendo como tu esposo no te puede dar y tenerte tranquila y contenta..
- No lo metas a mi esposo, déjalo tranquilo, el no tiene por que ser mencionado. Esto es entre nosotros nada más.
No entendía por que lo defendía, si estaba claro que el huevón ese no le hacía ni cosquillas y que mi madurita cachaba con otros para sentirme atendida, sentirse mujer.
En eso que estábamos conversando sonó su celular.
- Rodrigo, por favor, pásame el celular que está en mi cartera por favor.
- Me levanté, metí la mano en la cartera y saqué el celular. Se lo di. Mientras ella contestaba me quedé revisando sus cosas. Su DNI, confirmando que a sus 56 años Eliana cachaba divinamente rico, y su fotocheck con su foto toda seriecita como corresponde a una funcionaria pública como ella..
- Aló, Andreíta dime …..
- Hablaba con su hija al parecer. Es tu enana, le pregunté en voz baja. Me asintió con la cabeza.
- Pero amor, estoy tomando un café con un amigo que ha llegado de Lima, te podría recoger en una hora más o menos. Espérame pues y de allí vamos donde tu papá para que nos lleve a casa.
Una vez que terminó de hablar, le dije, que cuenta mi hijita?. Jajaja, se carcajeó. Si, es que mi esposo quiere llevarla al cine, pero imagino que me meterás otro polvo más, por eso le he dicho que dentro de una hora.
Por supuesto, aun me falta detonar ese culito delicioso que tienes.
Se montó encima de mí, mientras con la destreza de las que saben su oficio, fue acomodando con la mano mi verga, dirigiéndola hacia su anito. No hubo mayor dificultad para que con lo arrecho que estaba se me pusiera dura y entrara abriéndose paso entre sus pliegues anales, para satisfacción mía y para el retumbar de las paredes por los gemidos que soltaba. Ella era obvio quería que le diera anal. Se movía en círculos sin parar de hacer ruidos. Yo sólo levantaba lo más que podía la pelvis para metérsela lo más posible, y ella jugueteaba montándome, haciendo salir y entrar mi verga en su culito. Se detuvo dejando entrar toda la verga. Se venció hacia mi besándome con esa pasión con mezcla de agradecimiento por cachármela. Poco a poco fue girándose hasta terminar dándome la espalda, como invitándome a cogerla de perrito. Me encanta cogerla así. No la tomada de la cintura sino de unos gorditos que le salían de las caderas. Me arrechaba tomarla así. Elianita era anchita de caderas. Ver como rebotaba mi pelvis en su culo, era demasiado placentero.
Ya estaba por venirme nuevamente y una voz entrecortada resonaba diciendo: dime que me quieres, aunque sea miénteme, pero dime que me quieres… No le contesté, seguí dándole hasta volver a escupir un poco de semen más líquido y acuoso que la vez anterior. Dos polvitos bien dados. Me dejé caer sobre la cama…Ella se recostó a mi lado, colocando tiernamente su cabeza en mi pecho. No sé cuánto tiempo estuvimos así.
De pronto, ella se levantó y fue al baño a limpiarse. Vi como se escurría el semen por su entrepierna. Mojó una toalla y empezó a limpiarse.
- Rodrigo, vamos, apúrate. Tengo que ir a recoger a Andrea.
- Eliana, un favor, me gustaría conocer a nuestra hija. Nuestra?. Me sentí un imbécil diciéndole eso.
- En serio?. Es que no sé…
- Vamos, si le has dicho que soy un amigo, normal que lleguemos, me la presentas y te vas con ella. Además que debiste decirle que estás con tu amigo que te cacha mejor que su papá.
- Las tonterías que dices, pero si eso te hace feliz.
- Sabes que yo soy mucho mejor que tu esposo. Me gustaría estar con mi mujer y con su hija. Sentir por un momento que somos una familia.
- Ayy Ro, estás loco. Pero por favor compórtate. Nada de cosas, mira que mi Andreita no sabe como es su mamá en realidad.
- Y como es su mamá en realidad?.
- Una ilusa que se hace cachar con su amigo de Lima que coge mejor que su esposo, y soltó tremenda carcajada, jajajajajaj. Yo también me sonreí de la ocurrencia.
Ya al salir, me detuvo un momento al bajar del ascensor. Te quedas en la recepción unos segundos, mientras yo salgo sola para que nadie vaya a sospechar que estoy aquí de dama de compañía y te espero en la siguiente cuadra. Obedecí.
Le di alcance. Tomamos un taxi y llegamos donde estaba su hija.
Para sus veintiún años, Andrea estaba preciosa. Una versión mejorada de Eliana. Ligeramente más alta, un cuerpazo formado, unos senos generosos y un culito bien durito.
Al acercarnos, Eliana me presentó como su amigo de trabajo que había llegado de Lima. Un gusto señor me dijo. Un gusto conocerte Andrea, tu mami me ha contado muchas cosas de ti.
Me dirigí a Eliana. Y con un formal, cuídate, ya nos comunicamos. Le di un beso en la mejilla. Me aproxime a Andrea y le dije, me saludas a tu papá, debe estar orgulloso de tener a un par de mujeres tan hermosas. Gracias señor, me contestó. Señor?, entre mi, me decía, nada de señor, dime papá, por que a la putita de tu mamá le gusta cachar más conmigo que con tu verdadero papá.
Y así se fueron caminando, y yo viendo como mi madurita Eliana se iba contenta con su hija a encontrase con su esposo, después de haberme deslechado un par de veces.
Si logras leerme, pues desde aquí te envío mis saludos mi madurita preciosa.