Comenzaba a besar sus senos, acariciaba los pezones de ella, no reclamaba ni decía nada estaba completamente dispuesta a disfrutar conmigo un gozador coito…Me enfermé de gripe y me cuido esta hembra de 36 años llamada Natalia era la dueña de casa de esta y me arrendaba un cuarto para que estudiara en la Universidad, me cuidó tan bien que me daba unos fabulosos, fogosos y ardientes caricias para mejorarme y lo logro con tantas penetraciones y zarandeos de ella.
Es una hembra deseosa de ser poseída, me mira sorprendida, comienzo a acariciar su vagina ingresando mis dedos en ella y casi sin darse cuenta comienza abrirse de piernas, succiono sus labios púdicos en medio de la maraña de vellos en su vulva con mi boca, beso su cuerpo succiono sus pechos sus pezones crecen al ser mamados, los dos últimos besos no los respondió porque estaba abierta de piernas entre las sabanas con mi pene entrando y saliendo de su caverna erótica y gimiendo, llorando, vibrando de emoción ante las penetraciones de mi miembro en su vagina que le llegaban hasta el útero, solo clamaba mas… mas, hasta la llegada de un fabuloso orgasmo la hace estremecerse, se excita con tanta fogosidad que mis testículos no pueden soportar la pasión y la inundo con mi semen sus órganos sexuales.
Ella era joven y su marido, de 55 años, demasiada edad para ella además que su marido llegaba cansado se acostaba y se dormía sin atenderla y ella era fogosa y ardiente. Me dice, menos mal que llegaste a mi casa así me liberaras de estas tensiones pasionales, pero por favor con cuidado no quiero perder mi reputación de dama formal y digna.
Mantenemos su dignidad a salvo, pero de formal nada aprovechaba cualquier ausencia de su marido y a los niños los mandaba a jugar al patio o los mandaba ella de compras al negocio de la esquina para acariciarnos, aparearnos y sacar esas tensiones carnales que padecíamos.
En las noches cuando su marido se iba a ir dormir y los niños dormían en su dormitorio, ella le entregaba un te para que durmiera mejor este se lo bebía y era una droga que el marido apenas llegaba a la cama y dormía como un bebé hasta el otro día, mientras ella se trasladaba a mi dormitorio en donde la metía en mi cama , comenzaba a besar sus senos, acariciaba los pezones de ella, no reclamaba ni decía nada estaba completamente dispuesta a disfrutar conmigo un gozador coito, tomaba la iniciativa y se abría de piernas, me cogía mi pene que estaba en crecimiento suavemente y lo llevaba a su sexo colocándolo en su vulva, este lentamente se iba introduciendo y ella no podía mas de excitada y gimiendo sollozando me reclamaba ya por favor métemelo…, soy tuya…, y se meneaba desesperada con mi miembro clavado a fondo en su matriz y me agitaba buscando que ambos llegáramos al maravilloso placer de gozar de sus orgasmos y mi clímax al mismo tiempo, el resultado un terrible y excitado placer que ambos que nos acariciáramos y besáramos con promiscuidad y descargáramos nuestros fluidos carnales en su vagina. Mientras sus hijos y marido dormían placidamente ella recibía mis espermios infieles en su matriz.
Tres años estuve en esa casa y ella sacó premio quedando embarazada de mis fluidos de una beba.