Relato enviado por:
Anonymous
el 29/7/2016.
Lecturas:1969 Etiquetas: Confesiones
Relato completo
Nunca conocí una mujer capaz de abrirse tanto para recibir una verga. Fue un espectáculo impresionante, casi increíble, nunca supe como lo hacía, me calentó y me tuvo acabando largo rato hasta que me fui cortado.Me dijo que hacía gimnasia en aparatos, que había sido atleta cuando niña, era hermosa, bajita metro cuarenta pero musculosa de muslos y piernas, vientre plano y angosto, tetas crecidas que hacían pensar en maternidad alguna vez, siempre en tanga, peto sin sostén y hawaianas en los pies. Le conté la verdad, que era viudo hacía 10 años, que había buscado pareja estable sin éxito porque era mañoso.me dijo que se había divorciado y tenía una hija pequeña que ahora cuidaba la abuela. Conversamos ese día de balneario hasta la tarde. Nos acogió la misma casa de playa, ella amiga de la dueña de casa, yo amigo del dueño de casa desde la infancia; había muchos invitados ese fin de semana ...me gustó, yo no paso el metro setenta y no soy tan mal parecido, un tanto macizo por el largo invierno pero aun en mediana forma. Conversamos largo esa noche, en un balcón que daba a la avenida de la playa, le serví un par de tragos, nos reímos, ya teníamos pasados los cuarenta y no estábamos para aventurar. A las tres de la mañana le dije: es suficiente, me voy a la cama...me contestó que le encantaría caminar por la playa y tal vez nadar, me pareció una provocación irresistible, pensé: veamos que pasa, se me fue el sueño, nadamos, volvimos mojados a la casa, ya nadie estaba en pié, me ofreció preparar algo de comer, le acepté y después de engullir algo así como un omelette exótico me tomó de la mano y me miró con esos ojos profundos de color ámbar: nos damos una oportunidad?...no pude decir que no, me había gustado desde el día anterior cuando llegué al lugar, le dije que yo soy fiera en la cama para asustarla, sonrió y me dijo que le gustaría comprobarlo y nos fuimos a su cama con ganas, pero algo de desconfianza. No pude tomar la iniciativa, me lamió hasta el alma, me estrujó con sus manos y sus caderas, se encajó sola envolviéndome con su cuerpo como si fuese una medusa; que increíble la flexibilidad de la hembra, al cogerla se extendió abriendo piernas y pecho como si fuese de goma, me succionó varias veces, me pidió por el culo y se abrió mas todavía en suave crujido, gemía suave y su vagina era enorme, caliente, mojada al extremo, no dejé que me derrotara, la hice acabar varias veces hasta que su cuello se dobló graciosamente hacia un costado, suspiró y se desvaneció. Me sentí morir de cansancio pero estaba feliz, la había acabado y me dormí a su lado hasta media mañana.Eran las once y seguimos bombeando, era insaciable, decía que hacía meses que no tenía sexo y eso la tenía hambrienta. después de mediodía salimos a almorzar por el sector en traje de baño y nadamos de nuevo en la playa. A las siete de la tarde ya estábamos encajados de nuevo y ahora fue con fiereza, le hice de todo, la hice gritar, le trituré los pezones mordiendo como bestia, le hice crujir las caderas varias veces cuando la abría con fuerza bruta; a la mañana siguiente caminó con las piernas mas separadas y me dijo- mira como me has dejado...no las puedo cerrar completamente; le contesté que era porque le faltaba mas de mi amor y así seguimos por una semana.
Aquello sucedió hace veinte años. Hoy somos una pareja sólida y asentada, ambos trabajamos bien y aunque no hemos tenido hijos juntos, los que venían de antes nos han dado tres preciosos nietos. Aun es flexible como una palmera, sus caderas son mucho mas anchas y sus pechos se mantienen en su lugar gracias al ejercicio. Le sigo haciendo el amor cuando ella quiere y hasta que se cansa, no puedo decirle que no porque he llegado a amarla de una forma total, absoluta, tan sensible y a la vez tan brutal que me llena la vida y me hace el macho mas feliz del planeta.