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Frotado por el pie de Susana

Relato enviado por: Anonymous el 27/6/2022. Lecturas: 1397
Etiquetas:   General
Relato completo
Una experiencia desconcertanteEste es otro relato verídico. Los relatos basados en hechos reales son los mejores de todos.
Yo salía desde hacía un tiempo con Susana, una amiga pueblerina que había encontrado en la ciudad. Sus amigas la llamaban "piernotas" porque realmente era fuerte de piernas. Una vez me mostró una revista con las fotos de unas fisicoculturistas norteamericanas y me decía que quería tener los muslos como los de ellas. Creo que no lo logró, pero tan lejos no estuvo.
Teníamos relaciones sexuales normales, nada en especial pero un día ella demoró un poco en ducharse y cuando volvió al dormitorio yo ya estaba cómodamente instalado en la cama . Era una cama de dos plazas pero grandes, bastante grande. Susana hizo algo sorprendente. Con la toalla en la mano se subió a la cama y se paró al lado mío.
Francamente tenía buen aspecto. Comenzó a secarse y yo comencé a excitarme. El ambiente era húmedo, y por tanto secarse no era tan rápido como otras veces.
En mi ansiedad, me incorporé para acercarme más a ella y ahí vino la sorpresa. Su pie izquierdo en mi pecho me dejó clavado en la cama. No me apretó, no me hizo daño, pero me resultaba imposible incorporarme. Me pidió que la dejara secarse bien. Yo acepté, total, otra cosa no podía hacer bajo esa pierna musculosa.
Al cabo de pocos minutos terminó su operación secado. Y entonces me preguntó si quería que sacara el pie de encima mío. Yo le dije que sí. Pero con cara de pícara me dijo que si lo sacaba yo me iba a perder algo bueno. Francamente yo no la entendí. Estaba ya muy excitado y con una fuerte erección. Pero no podía sacar el pie de Susana de encima mío. Sin decirme nada, fue ella quien suavemente lo sacó, pero hizo algo que yo no esperaba. Ella sabía cuánto me gustaba a mí que me acariciaran las tetillas, y entonces con ese mismo pie con que me había sostenido contra el colchón, me frotó ambas tetillas. Era un pie fuerte, con alto empeine, pero frotó muy suavemente. La excitación me llegó al máximo. Tenía el miembro más que rígido. Pero faltaba algo que yo no esperaba. Su pie, ancho y pesado, comenzó a frotarme la cabeza del miembro, el glande. Como su pie era bastante ancho agarraba toda la cabeza del glande con facilidad. Puedo decir que jamás, jamás, había sentido tal sensación. En mi pene su pie frotándolo casi me dolía de placer. No pude aguantar más y le rogué que lo sacara porque me enloquecía, literalmente me enloquecía, jamás había sentido nada igual. Pero Susana me dijo que esta vez, con ella ya bañadita, me iba a hacer acabar así, con su pie frotándome el miembro.
Y así fue. Acabé violentísimamente. Le mojé todo el pie-cosa que pareció no importarle- y gran parte de la sábana. Pero casi acabé gritando.
Jamás, jamás, me habían hecho sentir algo así. Lo practiqué dos o tres veces más con ella, fue placentero, pero no tuvo el factor sorpresa de la primera vez.