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Fui iniciado por un médico (3)

Relato enviado por: señoreduardo el 6/6/2017. Lecturas: 3623
Etiquetas:   Gay
Relato completo
-¡Vamos, nene, abrí la boca y a chuparla! –me apuró el doctor Ridolfi, impaciente.
-Sí… sí, doctor, ya lo… ya lo hago… -murmuré mirando fijo esa verga y dándome cuenta de lo mucho que me excitaba que él me dominara y yo tener que obedecerle.
Me la metí en la boca y empecé a trabajar con mis labios y mi lengua mientras sentía que la verga se iba poniendo dura, cada vez más dura. Tenía buen sabor y sentí que me encantaba chuparla en tanto él me tenía sujeto por el pelo y gemía de goce.
El tiempo parecía no existir mientras yo chupaba y chupaba hasta que por fin él descargó su semen en mi boca ansiosa por probar esa sustancia que resultó ser deliciosamente caliente y espesa.
Gemía mientras estaba acabando y en cuanto soltó el último chorro me ordenó entre jadeos: -Tragá nene… ¡Tragá todo!...
Y yo, con la boca llena de esa leche, contesté: -Sí… sí, doctor… -y tragué, tragué hasta la última gota ese delicioso licor a cuyo sabor algo agrio me acostumbré muy rápidamente.
Él seguía sujetándome por el pelo y no me soltó hasta que le dije: -Ya… ya está, doctor… ya… ya tragué todo…
-A ver, abrí grande la boca. –y me torció la cabeza hacia atrás.
-Bien, Jorgito, muy bien… -me aprobó después de la inspección que le permitió comprobar que en mi boca no quedaba nada de semen.
Me ordenó ponerme de pie y cuando estuve así, avergonzado, con la cabeza gacha, me dijo: -No me canso de mirarte, nene… ¡Qué lindo chico sos!
-Ay, gracias, doctor…
-Bueno, ahora contame… Supongo que vas a la escuela de mañana, ¿cierto?
-Sí, doctor…
-¿Y qué hay de tus papis?
-Ellos trabajan, doctor…
-Ah, qué bien… ¿Y qué horarios hacen?
-Se van al mediodía y vuelven a eso de las ocho de la noche, doctor…
-Perfecto, es decir que vos estás mucho tiempo solito en tu casa…
-Sí, doctor, desde que llego del colegio, a las doce y media más o menos…
-Perfecto, Jorgito, ¡perfecto! Ter voy a decir cómo serán las cosas. Te habrás dado cuenta de que me gusta mandar, ¿cierto?
-Sí, doctor…
-Y a vos te gusta obedecer… ¿Me equivoco, Jorgito?
-No… No se equivoca… -confirmé avergonzado…
-¡Muy bien!... Sos la putita perfecta, linda y obediente…
-Pero… pero soy varón, doctor… -me atreví a protestar y entonces me cruzó la cara de una bofetada que me llenó los ojos de lágrimas…
-¡A mí no se me contradice, nene! ¡Vos sos lo que a mí se me antoje que seas! ¡¿Está claro?!
-Sí… Sí, doctor, sí… -admití después de tragar saliva…
-Eso está mejor y ahora escuchame, ¿tenés celular?
-Sí, doctor…
Fue hasta el escritorio, tomó su agenda y una lapicera y me ordenó que le dijera el número, lo hice y él, después de anotarlo y dejar las dos cosas en su lugar siguió explicándome: -Vas a tener el celular prendido todo el día, porque puedo llamarte en cualquier momento para ordenarte que te presentes en mi casa…
-Sí, doctor, está bien… Pero en el colegio tenemos que apagarlo…
-No hay problema, lo encendés en cuanto estés volviendo a tu casa…
-Sí, doctor, lo que usted diga…
-Bien, putito, ahora vestite y andate…
-Sí, doctor… -y me fui sin imaginar todo lo que me esperaba en manos de ese hombre, un auténtico pervertido…
(continuará)



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Comentarios (1)

katebrown 18 de October de 2022 a las 19:53
SEX? GOODGIRLS.CF
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