Relato enviado por:
Anonymous
el 6/7/2026.
Lecturas:54 Etiquetas: relatos cortos
Relato completo
Keidy, con una sonrisa coqueta, se llevó las manos a las caderas y deslizó lentamente su panty hacia abajo, revelando su sexo depilado. Su vulva era suculenta, invitadora, y el mozo no pudo evitar imaginarse explorándola con sus manos y su boca. Las nalgas de Keidy eran firmes y redondas, y sus caderas, anchas y curvilíneas, completaban una figura que parecía esculpida por un artista.Genaro, un hombre de 46 años, había trabajado durante 15 años en Estados Unidos, donde había conocido el duro trabajo y la lucha diaria por un mejor futuro. Sin embargo, su sueño americano se desvaneció cuando fue deportado y se encontró de vuelta en su país natal, trabajando en la hacienda de don Agustín. La vida en la hacienda era tranquila, pero también monótona, hasta que un día, la sobrina del patrón, una joven de 33 años llamada keidy, llegó para visitar durante el verano.
Keidy era una mujer impresionante, no solo por su belleza, sino también por su inteligencia y logros. Era dermatóloga y estaba a punto de casarse con Iván, su prometido. Su presencia en la hacienda trajo una energía vibrante y una belleza que Juan no había visto en mucho tiempo. Desde el momento en que la vio, algo en su interior se encendió.
Genaro se encontró atrapado en una red de deseo y anhelo. Cada mañana, se levantaba con una mezcla de anticipación y nerviosismo, esperando ver a keidy. Su presencia en la hacienda había traído una energía nueva, y Genaro se sentía más vivo que nunca. Sin embargo, sabía que su amor por ella era un sueño imposible; él era solo un mozo, y ella, la sobrina del patrón, estaba fuera de su alcance.
Un día Keidy sola caminó lentamente hacia el riachuelo, y Genaro la siguio en sigilo, se ocultó detrás de los arbustos. El lugar estaba en completo silencio, excepto por el suave murmullo del agua corriendo. Ignorando de la presencia del mozo, que se encontraba oculto entre los arbustos, Keidy se detuvo y miró a su alrededor, asegurándose de que nadie la observara. Con una sonrisa traviesa, decidió disfrutar de la soledad y la naturaleza.
Con movimientos lentos y sensuales, Keidy se llevó las manos a los hombros y deslizó los tirantes de su vestido rosa, dejando que la prenda cayera suavemente al suelo. Su cuerpo esbelto quedó al descubierto, revelando curvas y una piel clara y suave. El mozo, escondido, contuvo la respiración, incapaz de apartar la vista de aquella visión.
Keidy, ajena a su observador, continuó desnudándose. Con un gesto elegante, se desabrochó el sostén y lo dejó caer, liberando sus pechos prominentes. Sus senos eran firmes y redondos, coronados por aureolas claras que resaltaban su perfección. El mozo sintió su miembro endurecerse al ver aquella imagen tan tentadora.
Keidy, con una sonrisa coqueta, se llevó las manos a las caderas y deslizó lentamente su panty hacia abajo, revelando su sexo depilado. Su vulva era suculenta, invitadora, y el mozo no pudo evitar imaginarse explorándola con sus manos y su boca. Las nalgas de Keidy eran firmes y redondas, y sus caderas, anchas y curvilíneas, completaban una figura que parecía esculpida por un artista.
Finalmente, Keidy se quitó las sandalias y, con un salto gracioso, se sumergió en el agua del riachuelo. Emergió unos segundos después, sacudiendo su cabello mojado y riendo con alegría. Su cabello, pegado a su cuerpo, realzaba aún más sus curvas, y el mozo quedó extasiado, incapaz de moverse.
Keidy nadaba con gracia, su cuerpo deslizándose por el agua como si fuera una sirena. El mozo, incapaz de contenerse más, liberó su miembro y comenzó a estimularse, sus ojos fijos en la visión de Keidy. "Qué delicia de mujer," susurró casi inaudiblemente, "qué tetas y qué culo." Su respiración se aceleró mientras continuaba tocándose, cada movimiento de Keidy en el agua aumentando su excitación.
De repente, el sonido de un teléfono interrumpió la escena. Keidy, aún en el agua, miró hacia la orilla y vio su celular vibrando. Con una mueca de fastidio, nadó rápidamente hacia la orilla, saliendo del agua con gracia , El mozo, aún con su miembro en la mano, observó cómo Keidy se acercaba al teléfono, su cuerpo goteando agua, y contestaba la llamada, poniendo fin a aquel momento de pura sensualidad pues ella se cambio rápido y se fue con dirección a la casa principal.
En ese instante, el mozo alcanzó el clímax, eyaculando con fuerza, su mente inundada por las imágenes de Keidy. La escena quedó grabada a fuego en su memoria, cada detalle de su cuerpo, cada movimiento, cada expresión. Desde ese día, el deseo por Keidy se convirtió en una obsesión, una necesidad constante que lo consumía.
Esa noche, el mozo yacía en su cama, incapaz de conciliar el sueño. La excitación y la curiosidad por Keidy lo mantenían despierto, su mente llena de imágenes de su cuerpo de diosa. Decidió que no podía esperar más; necesitaba verla de nuevo. Con sigilo, se levantó de la cama y se dirigió hacia la casa principal, sabiendo que la habitación de Keidy estaba en el segundo piso. Un árbol cercano le ofrecía la oportunidad perfecta para espiar.
Se movió con cuidado, asegurándose de no hacer ruido, y trepó por el árbol hasta alcanzar la ventana del cuarto de Keidy. Sabía que estaba con su prometido, Iván, y que sería arriesgado, pero la tentación era demasiado grande. Era casi medianoche, y la casa estaba en silencio.
A través de una pequeña hendidura en la cortina, el mozo vio una escena que lo dejó anonadado. Keidy estaba desnuda sobre Iván, cabalgándolo con intensidad, sus cuerpos moviéndose en sincronía. Iván le agarraba firmemente las caderas, guiándola mientras ella se movía arriba y abajo, sus pechos rebotando con cada embestida. Los jadeos y gemidos de deseo y lujuria llenaban la habitación, creando una sinfonía de pasión.
"Más fuerte, Iván," susurraba Keidy, su voz llena de lujuria. Iván obedeció, aumentando la intensidad de sus movimientos, penetrándola profundamente. El mozo observaba, hipnotizado, cómo Keidy gemía y sus pechos firmes y redondos moviéndose con el ritmo de sus movimientos.
En el clímax del momento, Iván cambió de posición a Keidy y la puso en cuatro, Ella se arqueó, ofreciéndose completamente, y él comenzó a penetrarla con intensidad, sus manos agarraban sus caderas con fuerza. "Sí, así, que rico" gemía Keidy, su voz llena de deseo. Iván deslizaba las manos estrujando sus pechos sin dejar de bombear. "Aaahh, aaahhh, aaahh," gemía Keidy ante cada embestida, y los jadeos de Iván resonaban en la habitación "me fascina cogerte en esta posición" balbuceaba si dejar de bombear...
Por un momento, Genaro sintió que Keidy lo miraba, pues dirigió la vista hacia la ventana. Pero solo fue su imaginación; el rostro de Keidy denotaba puro placer, y con cada penetración, su expresión se tornaba más intensa. Iván continuó bombeando, aumentando el ritmo, Finalmente, Keidy lanzó un gemido placentero, "Aaaaaahhhhhh," indicando que había alcanzado el clímax. Iván bombeó un par de veces más, jadeando, y eyaculó dentro de ella, llenándola completamente.
Genaro, con el corazón latiendo con fuerza, se retiró en silencio, sabiendo que aquella noche había presenciado algo que nunca olvidaría. Las imágenes de Keidy y Iván juntos, el sonido de sus gemidos, y la intensidad de su pasión quedaron grabadas en su mente, alimentando aún más su obsesión por aquella mujer.