Relato enviado por:
learcu el 26/12/2012.
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Relato completo
Sí, sígueme penetrando duro nene. No pares por favor. Eso.... así, ruégame, suplícame perra mía. Si se mi macho, rómpeme, soy tuya, me decíaEstoy a cargo de la tenencia rural y me ayuda un sargento que estaba a cargo mientras llegara un oficial, por ello ocupaba la casa del oficial a cargo. Como es grande ocupamos su familia y yo las dependencias, eso hace que me entere de su vida familiar y observe a su mujer no siendo bonita es agradable y tiene un bonito cuerpo a pesar de ser un poco baja.
Por la noche este tuvo guardia saliendo a un proceso fuera de la comarca, fue a decírselo a su mujer, ella le dice entre sonrisa que lastima dormiré sola esta noche. Este moviendo la cabeza sale.
Al salir este me acerque a ella y le dije: esta noche seré yo quien te acompañe en tu cama y te haga gritar de placer.
Empujándola la llevé a su cama, mientras afuera se escuchaba la partida de los vehículos y metiéndonos entre las sabanas clavé mi lengua en su vagina y con movimientos circulares, masajeaba su clítoris. Lo chupaba, lo mordía, le pasaba la lengua suavecito. Mmm... Mami, que rico es chuparte tu sexo. No sabes cuantas veces me he pasado pensando que te lo como.
Sus caderas se movían rápidamente en mi boca. Me restregaba toda su húmeda vagina en mi cara mientras me la comía estaba mas que rica. Abrió los labios de su vagina y permitió la entrada de mis dedos. Me dijo: Estoy bien caliente, si respondí serás perrita mía. Que rico que esta noche seas mi perra. Te voy a hacer gozar.
Se enloquecía cuando le hablaba así. Sentí que toda su sangre bajaba a su clítoris y estalló de placer. Todos sus líquidos vaginales fluyeron y yo me los bebía gota a gota. Ella me decía soy tu perra, soy tuya, cómeme.
Su cuerpo se estremecía entre mis manos. La acariciaba despacio y se sonreía. Me decía que no parara. No pares Teniente, no pares nene. ahhhhhhh!!!!. Dios como necesitaba un macho joven que me remeciera clavándome su erecta verga en mis entrañas y me la comía con una deliciosa aprobación y consentimiento de su parte. Mi pene grande iba haciéndose paso en su estrecha concha. Tienes una concha deliciosa, le dije, casi puedo sentir que me estoy comiendo a una virgen. Si mi vida mi marido lo tiene mas chico el tuyo me esta rompiendo mi vagina de lo grueso que lo tienes. Aceleré el movimiento y la clavaba duro. Quiero que grites de placer perra. Grita! Dime que te gusta lo que te hago. Dime que no quieres que te la saque... Dímelo perra! Quiero oírte.
Sí, sígueme penetrando duro nene. No pares por favor. Eso.... así, ruégame, suplícame perra mía. Si se mi macho, rómpeme, soy tuya, me decía.
Que deliciosos eran sus movimientos. Se movía con un vaivén impresionante. El mete y saca de mi pene la volvía loca. Jadeaba, gemía. Eres un súper hombre, oh eres perverso, ah, eres exquisito, me musitaba al oído entre gemidos y quejas.
La miraba con la sonrisita picara, como acababa de entregar sus orgasmos quedo abatida lánguida, mientras la inundaba con mi semen. Nos quedamos tumbados un rato. Yo recostado en la cama y ella abrazada de mi cintura.
Se tumbó en la cama y no supe más de ella. Quedo profundamente dormida. Me retiré a mi cama.
A la mañana siguiente, cuando desayunábamos en la mesa, me pregunto: Ahora que… El rubor subió a sus mejillas, sonrío y digo: ya eres mía, eres mi amante desde entonces cada vez que quiero ella consiente ser mía complaciéndonos en su cama y la agito llenando su matriz con mi leche espesa de espermios mientras ella gimiendo y deseando la llegada de sus orgasmos, cuando estos llegan grita de felicidad y placer al ser tan dichosamente saciada…
Llevamos tres meses de amantes y creo que cumpliremos muchos más. El único problema como no se cuidó quedó embarazada y no sabe cual de sus dos machos la preñó.