Cuando uno es joven, y no tiene mucha suerte con las mujeres, se llega a pensar si existiría aquella dama especial, la compañera de toda la vida, la que inspire nuestros sueños, la que ilusione con su sonrisa que hay un paraíso y que seremos uno para el otro.
Pero de repente llega una vecina que inspira al pecado, al erotismo y a la lujuria de manera extrema.
Esta es mi experiencia, pasó hace mucho pero hoy sigue la aventura. Espero lograr varios orgasmos si les agrada leer. Ese día, terminó la ceremonia de graduación, era medio día, llegamos a la casa, estaban dos amigos de mi papá y una hermana de mi mamá. Mi amigo Memo no estaba, él tenía su propia fiesta o se iba de viaje, no recuerdo bien, pero no llegó a mi casa esa vez.
Comimos, sacaron unas cervezas, los muchachos vecinos se fueron a jugar al patio, teníamos una canasta de básquet y allí estaban, yo quería jugar pero me dijo mi mamá que debía atender a los invitados, estaban allí por mi.
Pues yo algo cansado del ruido, música fea, cervezas y chistes que ni entendía, se me hicieron largas las horas. Dieron las 18:00 y el esposo de la vecina dijo que era hora de irse a trabajar, era director de mantenimiento del metro. Ellos normalmente trabajan de noche. Se retiró y su esposa se quedó, después mi tía se fue pues vivía lejos, en el Estado de México. Mi papá la llevó en el carro a la parada de camión. Mi mamá se quedó platicando con la vecina, estaban algo tomaditas, los hijos de la vecina decían que ya se iban a su casa, les dió las llaves y se fueron.
Yo me decía que cómo no se va ella también con sus hijos, ya eran las 19:00 y seguía platicando con mi mamá. Regresó mi papá y les sirvió más cerveza a la vecina y a mi mamá. Yo tenía la esperanza de ver coger a mis papás esa noche. Eso me animaba a aguantar tanto festejo. La vecina seguía platicando, contaba chistes algo groseros, nos hacía reír, era chistosa la vecina.
Después de un buen rato ya eran las 21:30, la vecina se despidió, mi mamá la acompañó y mi papá se fue al baño, tardaron como veinte minutos y regresaron, al parecer sus hijos salieron pero se llevaron las llaves de la casa. La vecina se quedó otro rato más, mi papá se quedaba dormido en la mesa, mi mamá le dijo que se fuera a dormir. Mi papá se despidió y se retiró a su cama. La vecina dijo que se iba, esperaba que ya hayan regresado sus hijos, mi mamá la acompañó y nada, la vecina dijo que eran unos vagos, me ofrecí a pasarme por la barda a su casa y abrirle la puerta. Me dijo que le hiciera ese favor, salté a su patio, pero la puerta estaba cerrada con llave, el zaguán estaba con candado. Me dijo la vecina que entre a su casa por la cocina y tenía otras llaves colgadas en la puerta.
Me metí, encontré las llaves y abrí. Me abrazó, me dió tres besos por abrir su casa, mi mamá le dijo que la esperaba al otro día para la curada, se despidieron y mi mamá se metió a mi casa. Me quedé con la vecina para que entre a su casa. Me invitó un pan que hizo ella, eran unos roles de canela caseros, estaban deliciosos, me preguntó que si ya tenía novia, le dije que ya no, se había mudado de casa y no nos habíamos visto en dos años, le dije eso pensando en mi prima Jessy.
Dijo que eso era muy triste, que no debía estar triste en mi día tan especial, me dijo que espere un ratito, se metió a su recámara, regresó a los cinco minutos, la noté menos mareada, se venía secando la cara, me dijo que era buen muchacho, era respetuoso y educado, merecía una novia bonita y que coja rico. Yo me reí un poco, ella me dijo que era verdad, que hay mujeres que se ven muy bonitas pero que ni saben coger. Me preguntó que si ya había cogido, le dije que no, ella admirada dijo que si era señorito, nos reímos, me dijo que ya me había tardado, que hacía un año, uno de sus hijos, se trajo a la casa a una de sus amiguitas para cogérsela en el cuarto. Ella los sorprendió y me dijo que era normal, habló con su hijo pero al parecer andan igual.
Me preguntó que si me gustaría estrenar mi asunto, le dije que no era urgencia pero que si me gustaría mucho, dijo que ella andaba con ganas de que alguien le diera un buen rato de verga, bueno, de sexo, no quiero que te asustes, pero si quieres, pues yo quiero, ¿cómo ves? Yo nervioso, no supe qué decirle, solo le mencioné que iría a ver si mi mamá estaba dormida o me estaba esperando, me dijo que fuera rápido a ver pero que de verdad regrese para que me enseñe lo rico que es cogerse a una doña.
Yo por dentro me sentía excitado, fui rápido a mi casa y mi mamá estaba en la ducha. Le hablé y dijo que cierre bien la puerta pues ya iba a dormirse. Fui a ver a mi papá y dormía perdidamente. Volví al baño, abrí un poco y Vi a mi mamá cómo se bañaba. La contemplé unos minutos, qué cuerpazo el de mi mamá, nalgas paraditas, senos generosos y con pezones oscuritos, cadera que invitaba a poseerla y chocarle las nalgas una y otra vez. Me retiré y escuché que salió hacia su recámara. Yo me salí, fui a la casa de la vecina, me dijo que pensaba que no volvería. Me dijo que si tenía ganas de cogérmela, le respondí que si tenía muchas ganas.
De inmediato abrió su blusa y vi sus senos, grandes, deliciosos, sus pezones rosaditos, de puntita larga y me dijo que eran sólo para mí. Me abrazó y me agarró el sexo sobre la ropa. Me dijo que era una putita con muchas ganas de coger. Le chupé los senos, me abrazó y dijo que también quería chupar algo, se agachó y me chupó el pene, se recorrió el vestido y me dejó ver sus piernas mientras le acariciaba los senos. Dijo que deseaba verga, se levantó, se recargó en su sillón y la acaricié, levanté su falda y le bajé los calzones, movía sus nalgas hacia los lados, le acerqué mi pene y la penetré allí de pie.
Su vagina estaba caliente, mojada, mi pene resbaló hasta su interior estrecho, ella de inmediato gimió y dijo que cogía rico, aceleré mis cogidas y ella decía que más lento, le dolía un poco. Luego se levantó, nos pusimos frente a frente y levantó su pierna, la penetré de pie pero dijo que se cansaba así. Después dijo que deseaba camita, entramos a su cuarto, se acostó boca arriba y levantó las piernas para recibirme enmedio de ellas. La penetré, gemía y decía cosas ricas, allí me comenzó a besar, le chupé los senos, decía que se venía y logró su orgasmo. Su vagina apretaba mi pene, dijo que aguantaba mucho mi palo, se puso en cuatro, me pidió que lo hiciera lento y después rápido. Así le hice y ya gemía nuevamente.
Me retiré el pantalón mientras me la cogía, le apretaba las nalgas y decía que era muy rico, se acostó otra vez y le di de piernitas al hombro, ví mi pene entrar y salir de su vagina, me jalaba y gemía, sentí su otro orgasmo y dijo que le llene con mi lechita adentro. Sentí apretada su vagina, decía que fue muy rico, ya no aguantaba más, me dijo que si le aventé mi leche, le dije que no.
Ella dijo que me la saque y se la eche en su vientre, le dije que ya casi salía, quería de perrito, se acomodó, la penetré y sentí estrecha su cuevita, dijo que ya pronto la llene, le acariciaba el anito con mis dedos, me dijo que no fuera cabrón, que si deseaba me sacaba la leche con la boca pero en el culo no. La seguí cogiendo, ese olor a alcohol y sudor me desconcentraba, su cuarto olía a sexo, me dijo que aguantaba mucho, yo seguí con los movimientos y ella comenzaba a gemir rico otra vez.
Se estremecía y me dijo que ya le aviente la lechita, se acariciaba el anito, me preguntó que si se veía bonito su asterisco, le dije que si. Me dijo, ándale pues, dale en el hoyito un ratito. La penetré por el culito y gimió diciendo que era un chingón en la cama, era la segunda vez que le cogían el culo. Olía a agrio un poquito pero seguí aumentando las metidas. La acariciaba toda, piernas, espalda, pies, nalgas, senos, todo donde podía alcanzar. Me agaché a besarle la nuca, volteó y me besó en la boca, dijo que cogía rico. Ya casi se venía, le saqué la verga del culo, se la metí a la panochita y seguimos, sudamos y cogíamos más y más. Dijo que ya le llene de leche su Cuquita. Por fin eyaculé dentro de ella, nos dejamos caer en su cama, le acaricié las piernas y nalgas, chupe sus senos, nos besamos, me dijo que hasta lo borracha se le quitó. No sabía que cogías muy rico mijito.
Descansamos y platicamos un rato. Me dijo que para la próxima quería estar desnuda completamente, con su ropa como que se incomodaba y se acaloraba más. Nos besamos, me exprimía el pene y salía lechita todavía. Lo limpió con unas toallitas húmedas, y luego me lo chupó unos minutos. Dijo que no se dormía, que esa madre como que quería más culo. Le dije que si. Pero me dijo que sería después, estaba satisfecha por esa noche.
Me despedí, le dije que debía volver a casa, me dijo que regrese después para coger otra vez, nos besamos y me fui. Llegué a la casa en silencio, entré a la casa y subí las escaleras. Escuché que mis papás dormían y no apagaron la luz, mi mamá estaba en bata, ví sus piernas descubiertas, me acerqué y ví sus pelitos sexuales, sus piernas eran deliciosas, jalé un poco su batita, descubrí sus senos, los contemplé unos momentos, deseaba sentirlos, acerqué mi mano, le pude tocar el seno derecho, se sentía como bombón, su pezon estaba durito, le toqué el izquierdo y era la gloria sentirlos.
Me retiré y cerré la puerta. Fui a mi cama, no podía dejar de pensar en la vecina, las cogidas que nos dimos, el besarla, pensar cómo sería la próxima vez, no pasó mucho tiempo, en solo cuatro días más, nos trajo un pan que había hecho. Escuché su voz y bajé para saludarla, me senté junto a ellas, mi papá no estaba porque se había ido a firmar nómina. Tardaría al menos medio día.
La vecina platicaba y en un descuido de mi mamá, se me acercó y me dijo que me esperaba en su casa pues estaba solita. Rápidamente bajo la mesa me agarró el pene, puso mi mano entre sus piernas y sentí que no traía calzon, mi mamá regresaba y nos dejamos de acariciar.
Se despidió la vecina, mi mamá la acompañó a la puerta, volvió y me dijo mi mamá que era buena onda la vecina, me dijo que si quería ayudarle a la vecina a pintar su pared en la cocina pues solo faltaba la parte alta y no alcanzaba. Todavía le dije que no, tenía flojera, y luego pintar, me dijo que era buena onda y nos trajo un pan horneado por ella misma. Le dije que estaba bien, que iría a ayudarle. Me levanté y salí a la casa de la vecina.
Desde que cerró la puerta, nos besamos como estudiantes en celo, me dijo que andaba urgida de verga, pasamos a su cama, me dijo que teníamos cuatro horas para nosotros, nos quitamos la ropa totalmente, nos veíamos y noté que estaba bien sabrosa la vecina, me besaba el cuello, bajó y me chupaba el sexo, le dije que también quería chuparle algo, hicimos un 69, allí logró su primer orgasmo.
Ví cómo su vagina tenía unos repuntes o temblores muy bonitos.
Ella gemía y se detuvo para disfrutar su orgasmo y reponerse un poco. Yo seguí acariciándole las nalgas, sus piernas eran deliciosas, me dijo que si tenía buen panorama pues ella estaba sobre mí y yo podía verle la vagina abierta y su culito apretadito.
Le dije que si ya estaba satisfecha, pero me respondió que venía lo bueno, se recorrió sobre mi hasta colocar su vagina sobre mi pene, se levantó acomodándose mi pene en su culito, se dejó caer despacio y le metí el pene totalmente en su anito.
Gemía muy excitada y adolorida, poco a poco fue moviéndose y cómo mi pene entraba y salía de su culito. Gemía más y más cada vez, volteaba a verme y me decía que mi verga era muy dura y sabrosa.
Le acaricié las nalguitas y espalda, disfruté de la vista, era muy rico verla así. Me dijo que se cansaba, se levantó y se acostó para recibirme de misionero, nos besamos mientras la penetré por la vagina, estaba muy caliente su cuevita, le chupé los senos, el cuello, bajé a su vientre y luego chupé un poquito su clítoris, ella se estremecía, me jaló para seguir cogiendo de misionero mientras nos besábamos.
En eso me dijo que se venía, quería mi lechita, era otro orgasmo y me jalaba con sus piernas y brazos. Eyaculé dentro de su vagina, gemía y me besaba, su lengua jugaba con la mía, deseaba sentirme lo más posible dentro de ella.
Poco a poco fue deteniéndose y se mantuvo con los ojos cerrados. Me dijo que le hacía falta eso, su marido por la diabetes ya no le cumple así. Platicamos un rato, me acosté junto a ella, me abrazó y jugaba con mi verga, no le importaba que sus sábanas se mancharan de nuestros jugos.
Me dijo que siempre le había gustado, que les decía a sus hijos que me inviten a comer cuando nos veíamos jugar en la calle. Pero ellos nunca me llevaron a su casa, dijo que de haberlo hecho me habría enseñado antes los secretos del amor.
Allí me dijo que cuando le dije que era señorito, estaba a punto de decirme que no era cierto.
Me confesó que hacía unos años me vió cuando me cogía a mi prima en el patio. Me levantó y en su ventana se ve directamente mi patio, y exactamente ese lugar escondido se ve claro desde su casa.
Dijo que sabía que era mi prima, desde entonces me echó el ojo para coger conmigo pero no se animaba. Yo impresionado me avergonzé. Me dijo que le había gustado cómo le hice el amor a mi prima. De repente, escuchamos el carro de su marido llegando al frente de su casa. Se asomó por la otra ventana, me dijo que me esconda y me coloqué atrás de las cortinas. Ella se metió a bañar y simuló que iba saliendo de la ducha, sólo se remojó y salió.
Ella le preguntó que si necesitaba algo, él le dijo que si, había regresado por un folder y por su licencia de conducir, los olvidó y regresaría con sus hijos a realizar el trámite que querían.
Encontró sus papeles, se besaron mientras ella secaba el cabello y luego se retiró su marido. Vió que el carro se fue y me dijo que ya podía salir. Nos abrazamos, me besó y dijo que no me preocupe, ni siquiera vió mi ropa tirada en el piso y hasta pateó mi zapato.
Me invitó a bañarnos juntos, le dije que mejor me iba por si volvían, dijo que ya tendrían más tiempo, entramos a su ducha, enjabonados nos abrazamos, me acariciaba y el pene respondió rapidito. Se agachó para chupármelo, luego de un rato bajé para chuparle el clítoris, ella lo gozaba mucho, dijo que sentia muy rico y que su marido nunca la consentía así.
Me levantó y me ofreció las nalguitas, me dijo que donde se meta mi palo, se recargó y dió un gemido y dijo: ¡ay que puntería cabroncito!
Gimió fuerte y comenzó a moverse, me fijé y la tenía dentro de su anito. Se acariciaba el clítoris, me la cogí un rato, luego se retiró y dijo que fuéramos a la cama.
Se acostó y me la cogí de a perrito pero ahora por la vagina, gemía rico, gozaba en verdad, me sentía afortunado de cogerme a una dama así. Luego se acostó y me recibió entre sus piernas, yo me quedé de pie a la orilla de su cama, ella me abrazaba con sus piernas, sus senos rebotaban a cada metida que le daba. Era una imagen deliciosa, digna de un video porno.
Logró su orgasmo y eyaculé en su vagina. Ella se dejó llevar y creí que se habría dormido después de su orgasmo. Me dijo que era bueno en el sexo, le gustaba que duraba mucho, su marido termina a los cinco minutos y se apaga el negocio.
Me besó, me acariciaba el pecho, el sexo, las nalgas, me besaba más y más, dijo que tenía frío, nos levantamos, se terminó de secar y se comenzó a vestir. Me dijo que aprovechando mis vacaciones, si quería acompañarla a visitar a su mamá. Iría por tres o cinco días, le dije que si, me gustaría ir con ella.
Al día siguiente entre plática de amigas, les pidió permiso a mis papás, salió la charla como de casualidad, que irían a su pueblo, querían aprovechar las vacaciones para visitar a su mamá, yo de metiche le preguntaba que dónde era, de paso como espontáneamente dijo que si queríamos ir con ellos también, mi papá dijo que debía trabajar, mi mamá dijo que le gustaría pero debía hacer trámites importantes ya que tendría unos días disponibles.
Mis papás me sugirieron ir con ellos si deseaba, yo les dije que si de verdad me dejarían ir de paseo, dijeron que me lo merecía y mientras no estaba, mi papá quería pintar mi recámara. Quedamos de irnos dos días después, preparé mi mochila con algo de ropa y zapatos.
Llegó el día de viajar, para sorpresa mía, el esposo no viajaría y sus hijos tampoco, solo iban con nosotros hasta el pueblo de él, está una hora antes de llegar a Querétaro, llegamos al pueblo de su esposo, bajaron las cosas, comimos en su casa, salimos a caminar y al día siguiente continuaríamos la vecina y yo a su pueblo para visitar a su mamá.
Me dí cuenta que su marido y su mamá no se llevan bien. Sus hijos tampoco son tan afectos a la abuela y preferían quedarse con los hermanos de su papá. En dos horas más llegamos al pueblo de ella, saludamos, la mamá ya grande me abrazó pensando que era su nieto, le explicó que no era su hijo pero no escuchaba bien.
Llegaron los sobrinos, otros familiares, me presentó con ellos como primo de sus hijos de parte de su marido. Les dijo que mis papás estaban en pleno proceso de separación y decidieron darme unos días de paseo. Noté que me veían con empatía, me ofrecían pan, refresco, cerveza pero no tomaba, me sentí en casa, la única que me decía mijito era la abuela, siempre pensó que yo era su nieto.
Nos instalamos en dos cuartitos para visitas, estaban pegaditos, en esa casa solo vivían la abuela mamá de la vecina, dos nietos de ella de parte de una hermana de la vecina y un hermano de la vecina que casi ni estaba.
Comimos y luego me llevó a conocer el lugar, era un rancho muy bonito, siembran maíz, frijol y otras cosas, recolectamos flores de calabaza, girasoles para sacarles las semillas, aguacates, limas y duraznos, le llamó a su marido para avisarle que llegamos bien.
Llegó la hora de cenar, comimos quesadillas con las flores de calabaza recolectadas, atolito de trigo y pan con mermelada, se fueron a dormir todos, me metí a bañar y nos fuimos a dormir.
Mi vecina me dijo que me quede con ella, estaba lloviendo y quería dormir calientita, me avisó cuando ya podía entrar a su cuarto, revisó que todos ya durmieran, entré a su recámara y nos acostamos, se retiró la ropa, apagó la luz, me besó y me abrazó, dijo que si quería coger, sería en la mañana.
Y sí, efectivamente, en la madrugada, me despertó chupándome el pene, me desperté ya con su boca en mi pene y erecto, le jalé las piernas y entendió que haríamos un 69, lo hicimos un buen rato, luego se levantó y me montó dándose sentones en mi verga. Gemía un poco más bajo que en su casa. Nos besábamos, me decía que era su semental, su macho, quería un bebé mío, me decía que le diera mi lechita, claro que no podía embarazarse, logramos nuestro éxtasis juntos, sentí cómo su vagina se contrajo y eyaculé dentro de ella.
Me besaba y dijo que sintió mi eyaculación deliciosa. se quedó acostada sobre mi mientras yo le acariciaba la espalda, piernas y nalgas. Dijo que era buen amante, se fue bajando y me dió unas chupadas de pene. Me dijo que un día quería tragarse mi semen, que no lo había hecho pero que deseaba probar el mío.
Se acostó junto a mi y nos dormimos. Amaneció y se levantó, me dijo que iba a bañarse otra vez, al salir me dijo que podía pasarme a mi cuarto, así lo hice y me metí a bañar también.
Parecía que ese viaje lo hizo para usarme porque a cada rato que íbamos a un lugar, por ejemplo el cuarto donde guardan herramientas o al almacén de maíz, me besaba y me daba a mamarle sus senos, me daba chupadas en el pene, me acercaba las nalgas para que la acaricie, nos besábamos a cualquier oportunidad y cada noche cogíamos en su cuarto o el mío.
Un momento muy rico, fue cuando fuimos al río, fue toda la familia de ella, andamos, comimos allí carne asada, pico de gallo (es una ensalada con chile verde picadito, cebolla, aguacate, jitomate y cilantro), al retirarnos cada quien se fue en su carro, con nosotros se fueron dos sobrinas de ella, iban sentadas atrás, me preguntaban cosas, les respondía, todo era cuidado porque se supone que era primo de parte del esposo, una de ellas, me dijo que si deseaba ir al baile de esa noche, se ponía bueno, la verdad no me gustan los bailes, pero le dije que no sabía, me dijeron que de la casa irían todos, hasta la tía (mi vecina), ella respondió que si.
Quedamos de vernos en el baile, las dejamos en su casa, se despidieron y hasta me dieron beso cada una, se metieron a su casa, mi vecina hizo cara de asombro. Dijo que tenía pegue con sus sobrinas, condujo unos minutos, me dijo que sintió extraño, como algo de celos, pero me explicó que no debíamos confundir sentimientos, emociones, solo era una aventura lo nuestro porque era claro que solo era eso.
Le respondí que si, que me sentía agradecido por lo que he vivido con ella, me dijo que era buen chico, me dijo que si le gustaba su sobrina aventada o la otra, le dije que eran guapas, pero no me merecía una relación con ninguna de ellas porque lo que sabían de mi era mentira.
Ella me dijo que sea lo que sea que pudieran hacer sus sobrinas, ella era capaz de superarlo, me dijo que estaba pendiente esa eyaculación en su boca para saborear mi semen. Llegamos a la casa, era tarde, todos se arreglaban para irse al baile, mi vecina me dijo que si deseaba ir, podía ir, a ella no le agradaban mucho los bailes de allí.
Me dijo que si deseaba podríamos arreglarnos y llevar a quienes quisieran ir, pero que nos podríamos escapar y vernos en otro lugar, podríamos ir al mirador o volver a la casa si no había nadie allí.
Así lo hicimos, dejamos a todos en el baile, los únicos que no fueron, eran los abuelos y un hermano de ella que dijo no sentirse bien. Al bajarlos de la camioneta, les dijo que iríamos a estacionarnos, pues estaba todo lleno, salimos de allí, me dijo que si quería ir a una cabañita, hay un lugar donde es un balneario, hay aguas termales y dentro hay agua caliente todo el día.
Llegamos, nos asignaron una cabaña, estaban algo separadas, como a cincuenta metros una de otra, las que tenían la poza fuera de la habitación, estaban metidos y nosotros elegimos una con la poza adentro, desde que entramos ella se me abalanzó, nos besamos y me dijo que debíamos aprovechar para darnos placer.
Nos metimos a la poza, el agua era caliente, nos seguimos besando, nos tocamos todo el cuerpo y me dijo que deseaba cumplirme tragándose mi lechita. Me agaché para darle sexo oral, gemía delicioso, se contorsionaba mucho, me decía que lo hacía rico, más rico que antes, esos gemidos delicados de gozo, cachondez y excitación me prendían más.
Yo sentía cansada mi lengua, mis mejillas se sentían adoloridas de tanto estimular su clítoris, ella me decía que se lo hacía muy rico, dijo que llegaba su orgasmo, se contorsionaba de excitación y su vulva se estremecía al tiempo que gemía de caliente. Me dijo que seguía yo, me senté en la orilla de la poza, ella dentro del agua me chupaba el pene, dijo que no me contuviera y le aviente mi lechita en su boca, me masturbaba delicioso, al cabo de unos minutos eyaculé y sin dejar de chuparme el pene me dejó limpio el palo.
Le dije que debíamos descansar, nos acostamos y fue una noche deliciosa. Al amanecer llegamos a la casa, nos preguntaron que dónde andábamos, ella les dijo que se descompuso la camioneta y nos tuvimos que esperar a que la reparen de una bobina, almorzamos y la que se daba cuenta de algo, era una sobrina de ella. La aventada, la que quería iniciar algo, pero me mantuve a buena distancia para no ser interrogado y descubierto. Ella me llegó a decir que era una pena que me gusten las mujeres maduras y no las de mi edad.
Le pregunté el por qué pensaba eso, me dijo que me llevaba muy bien con su tía, hasta dejar que ella ponga su pie sobre los míos estando en la mesa.
Le dije que ella me había a yudadi mucho en este proceso con mis papás, si no fuera por ella, no sé qué pudiera estar viviendo yo. Solo eso intercambiamos de palabras, al despedirnos me regaló una bufanda y me dió el número de teléfono de su casa, en esa época no existían celulares como ahora.
Volvimos a casa, su esposo e hijos volvieron unos días después, ella sólo tenía cinco días libres en su trabajo, nos la pasamos cogiendo unos días más, su familia regresó después y para no ser sorprendidos tuvimos que dejar de vernos muy seguido.
Hoy en día ella es de la tercera edad, sigue viéndose hermosa, es esbelta, se cuida mucho y ahora de viuda y que sus hijos viven en otros estados y países, nos visitamos cada dos o tres semanas.
Mi esposa la tiene como una buena amiga de la familia, quiere a mis hijos como si fueran sus nietos, hace un mes mi hija recibió su título profesional, le dió de regalo un viaje a Colombia, será en unas semanas más, de verdad no me dió mucho gusto que fuera tan lejos, pero ellas al parecer ya habían platicado sobre eso.
Es verdad, uno de hijo, tiene sueños y gustos, que los padres no han descubierto, recuerdo la relación con mis padres, no tenían idea de mi vida y gusto sexual, pero la viví de manera rica y deliciosa, aún a mis 24 años y no haberles presentado una novia, ni idea tenían de mi actividad sexual y menos se imaginaban de la excelente maestra que me enseñó.
Me habrían prohibido verla tal vez, me habrían internado en un colegio de varones, o simplemente como ellos, me habrían dejado disfrutar de la sexualidad como lo hacían ellos. La verdad no sé lo que hubieran hecho conmigo.
Mi amigo Memo quien disfrutaba con mis papás, se fue a estudiar al extranjero, llegó una comisión de Suiza para ofrecer matrícula, casa, sueldo en su país y Memo aprovechó, vendrá en este verano, mis papás están felices, mi vecina tiene la inquietud de conocerlo, para eso hemos alquilado unas cabañas en Hidalgo, otros días en Morelos y un viaje a playas del pacífico. Con esos ingredientes, no se qué pueda ocurrir, pero seguramente será rico y excitante. ya les escribiré en diciembre lo que llegue a ocurrir.