Como fui usada por muchos hombres pervertidos y degenerados.Soy Loly, un hombre me bautizó como la gocha y así me quedé. Loly la gocha. Tengo 62 años pero no tengo
mucha experiencia. Desde pequeño siempre he querido estar con hombres viejos y dejarlos que me hicieran
todo lo que quisieran, cuando iba de vacaciones en el verano al pueblo mi tía me bañaba en un barreño de
plástico y con el tiempo me di cuenta de que esos días del baño estaba mi abuelo y dos o tres hombres más,
todos mayores de 80 años, cuando mi tía terminaba me secaba y salía para buscar mi ropa, me quedaba total-
mente desnuda delante de los machos que me miraban babeando y tocándose las braguetas, mi abuelo también,
al año siguiente yo ya sabía lo que tenía que hacer, me daba la vuelta y me agachaba para que vieran bien mis
nalgas gorditas y me tocaba los pezones, antes de que mi tía regresara me acercaba a ellos y dejaba que me
sobaran bien mientras les palpaba las pollas por encima del pantalón, resoplaban como cerdos, siempre hubiera
querido que me montaran pero nunca me lo hicieron.
Hace un tiempo publiqué un anuncio donde me ofrecía a hombres viejos para toda clase de prácticas sexuales
por guarras que fueran, me contestaron muchos pero eran más jóvenes, un día recibí contestación de un macho
de 78 años, aunque no se le levantaba y no podía joderme si sabía como tratarme y tenía forma de entregarme a
otros viejos degenerados y muy guarros. Vivía en mi misma población y quedamos de vernos en el bar donde el
paraba, yo conocía ese bar, tenía muy mala fama, no entraban mujeres y los clientes eran la mayoría muy viejos, gitanos o borrachos. Quedamos en vernos ese mismo día. Lo primero que hice fue depilarme totalmente
por si empezaba a ser usada, metí en una bolsa unas sandalias de tacón, camiseta de tirantes, un tanga y una
goma que me ponía para que mis tetas estuvieran bien levantadas y ofrecidas. A la hora acordada salí hacia el
sitio, muy nerviosa pero bien excitada.
A la puerta del bar había dos hombres mayores y otros dos más jóvenes fumando, pasé por el medio y saludé
.- hola.
- hola .- respondieron. Me hubiera gustado decirles " soy vuestra merienda".
Dentro había otros dos hablando con el camarero y dos más en una mesa, pensé que no había muchos pero
la hora era temprana, me dirigí a la barra.-
- hola busco a Samuel.- el camarero me indicó con la cabeza a uno de los que estaban con el.
- hola, habíamos quedado en vernos.
- hola,. dijo,.¿ eres loly?.- me dio mucha verguenza al decirlo delante de los otros.
-si.
-¿si que?.- me dijo.
-si,soy loly.
-bien, mira estos son Manuel y Jesús el dueño.- Los saludé, Jesús tendría unos 60 años, gordo y muy peludo,
tenía la camisa desabrochada y asomaba una mata de pelos grises, sudaba como un cerdo y tenía el pelo
grasiento, uñas muy sucias y sin afeitar, perfecto para una marrana como yo. Si quisiera estar conmigo lo que
primero le haría sería lamerle los sobacos y los pies roñosos para luego restregarme con el para oler a pocilga.
- ¿ qué es lo que buscas loly?.- me dijo Samuel.
- como decía en mi anuncio quiero hombres a ser posible mayores para que me sometan a todo lo que quieran.
por muy asquerosa que sea.
- ¿ que harías?
- les chuparía los ojetes sucios, los cojones ,las pollas, deseo que me suelten las meadas en la boca, tragar lefa
darme tortazos y arrearme en las nalgonas correazos sin parar y todo los que se les ocurra, lo que sea.
-bueno, como te dije vas a tener eso y mucho más, antes de empezar quiero que hagas algo.
-pero ¿empezamos ahora?.-dije.
-si ¿no quieres?
-si, si claro.
-pues lo primero te vas a morrear con Jesús ¿vale?
-si, si el quiere.
.por supuesto maricona.- dijo Jesús, que salió de detrás de la barra y se acercó a mi, en el bar ya había más
hombres que miraban, Samuel y el otro que estaba con el me sujetaron las manos a la espalda mientras el
dueño me metía la lengua en la boca y me chupaba la mía, la tenía pastosa y gorda y le olía como un water
pero se la chupaba con vicio, luego me arreo dos buenos bofetones entre las risas de los que allí estaban, les
pedí permiso para cambiarme de ropa, Jesús me llevó al almacén y me dijo.-
-mira.- se bajó los pantalones y saltó un vergón gordo y venoso.-
-te voy a reventar el culo.
-si por favor cielo, tienes que joderme duro.
-te la haré esta noche delante de todos.- Me puse mis ropas, cuando me vio me apretó las tetas que estaba que
me saltaban, le pedí que me retorciera los pezones, como vi que no se atrevía le dije.-
-retuerce y estira hasta que me los arranques.- Lo hizo y me hizo ver las estrellas, salimos al bar.
Cuando me presenté delante de todos se me quedaron mirando, me pasee entre ellos y dejé que me sobaran
de arriba abajo, les tocaba las pollas por encima de los pantalones, algunos estaban bien empalmado, otros, los
más viejos me apretaban con saña, yo me iba besando con todos, luego pedí permiso a Samuel y Jesús para
hablar, me dijeron que adelante.-
- hola, soy loly la gocha y me entrego a todos para que me usen como un depósito de meos y lefa y quizás de
otros fluidos, deseo que hagáis conmigo todas vuestras asquerosidades, absolutamente todas sin límite, quiero
que me folléis a pelo, nada de condones, le lefa me la podéis echar dentro del culo o la boca y también la puedo recoger en una fuente de cristal para comerlo todo al final a cucharadas, las meadas igual, en la boca
directamente o en un cubo para ir bebiendo cada poco, así que darme muy duro, soy vuestra marrana y solo
sirvo para obedeceros en todo, estoy lista.
Lo primero que hizo Samuel fue llamar a los que no se les levantara la verga y me dijo que haber que les hacía. Los coloque delante de la barra de espaldas al todos, les bajé los pantalones y calzoncillos y empecé con
el primero, le separé las nalgas y le pasé la lengua por la raja del culo parándome en el ojete, olía a mierda y
meos, luego bajé a sus cojones que me metí en la boca, después le di la vuelta y metí su polla entera en la boca, no empalmaba pero le gustaba, luego lo hice con todos los demás, uno de ellos soltaba un hilillo verde y
marrón por el ojete, se lo chupé y trague sin rechistar luego enseñé la lengua a Samuel, su respuesta fue darme un buen tortazo, le di las gracias. Desde que había llegado al bar habían pasado ya tres horas por lo que
dijeron de hacer un descanso para hablar conmigo Samuel y Jesús.
Me llevaron al almacén, yo seguía con mi camiseta de tirantes y las sandalias pero hacía tiempo que me habían quitado el tanga, Jesús dijo que me quedara sólo en sandalias, lo hice y les pedí permiso para ponerme el cinturón, la apreté al máximo de forma que mi culón parecía mucho mayor, Samuel me retorció duro los pezones mientras el otro me apretaba las nalgas, luego dijo.-
-bueno, vamos a volver y voy a montarte ya, espero que te portes como una buena cerda.
-lo haré y quiero que me jodas sin contemplaciones y sin miramientos, sólo clavármela hasta que me rompas el
ojete y nada más que sueltes la cuajada que otro macho esté listo para ocupar tu lugar, así hasta que todos
hayan pasado por mi agujero..- Antes de salir me puse la goma alrededor del cuello y la pasé por debajo de mis tetas, se elevaron y parecían mucho mayores. Cuando entré al bar estaba tremenda, iba caminando con las
manos en las caderas y meneando las nalgas de lado a lado, Jesús y Samuel llegaron con un colchón que estaba en el almacén, muy sucio, Jesús dijo que estaba lleno de restos de lefa y otros fluidos porque era donde
follaba a las putas que llevaba al bar, yo me tiré encima y miré como mi hombre se desnudaba, se quedó sólo
con sus calzoncillos, esta empapado de sudor que le bajaba por la espalda y se le metía por la raja del culo, su
peludo pecho también rezumaba, me levanté y le dije que me dejara chuparlo de arriba abajo, empecé por la
espalda, pasaba mi lengua por todos lados lamiéndole bien los pelos, bajé y metí mi cara en su raja besándolo todo, muy en especial el ojete, tenía los pelos pegados con mierda reseca, chupé y chupé hasta que desapareció el chocolate, bajé por las piernas y me metí sus pies en la boca, los tenía con mucha roña, después
de un rato me la había comido toda, subí a sus cojones gordísimos y los metí uno por uno en mi boca y al final
me puse con su verga, la tenía a punto de reventar, sus venas muy hinchadas y soltando líquido por el capullo,
el macho no aguantaba más, me tiró en el colchón, me separó las piernas y acercó su polla a mi agujerito, en cuanto noté aquello sabía que iba a ser duro, muy duro, Jesús empujaba y yo chillaba como una cochina en el
matadero, aunque estaba muy quieta no podía dejar de mover mi culo por lo que dijo a algunos que me sujetaran, me cogieron por los brazos y piernas y quedé totalmente inmovilizada, ahí el macho trabajó sin
problemas, yo seguía gritando pero era inútil, después de mucho darme la polla entró entera y empezó una
monta salvaje, fue una violación perfecta, cuando iba a correrse me la metió en la boca y chupé con vicio, había
mierda y la comí, pero ya tenía a otro dándome, así estuve mucho tiempo y todo el que quiso me trabajó duro.
Descansamos un instante y les pedí a Samuel y Jesús hacer algunas marranadas que deseaba realizar en el
cagadero, aceptaron. Fuimos al váter y vi que la taza estaba atascada, era perfecto, así no tardarían en llenarla
de meadas. Los que quisieron participar fueron pasando, los ponía frente a la pared y les meneaba las pollas hasta que soltaban su cuajada sobre los azulejos, lo hice con varios, luego lamí toda le lefa que resbalaba hasta
el suelo que también me tragué, Jesús trajo una paja de plástico con la que bebí meadas de la taza también lamí restos de cagadas pegados y secos. todo ello a la vista de los hombres. Un poco más tarde Jesús dijo que
se cerraba el bar y la gente se fue marchando no sin protestar por no poder seguir dándome, aquella noche me
quedé a dormir con el dueño y otro más que me jodieron otra vez.
Al día siguiente Samuel me avisó que estan preparándome algo especial.