Relato enviado por:
Anonymous
el 18/4/2022.
Lecturas:7040 Etiquetas: eroticos
Relato completo
Una chica, mamá soltera, es fastidiada por la música a todo volumen de su joven vecino.Micaela, la cual a sus veintisiete años era mamá soltera, fue a vivir con su hija a una zona departamental. El lugar era en si, tranquilo y se podía caminar sin problema alguno a altas horas de la noche; mas sólo había un "pequeño" inconveniente, Micaela tenía que soportar la música de su vecino, el cual gustaba ponerla a todo volumen.
Cada que lo veía pasar por los pasillos de la unidad, Micaela fulminaba a su joven vecino, un chico de apenas veinte años. Pero ya se le haría ver su suerte.
Una vez, siendo ya de noche y encontrándose tranquila leyendo una novela, Micaela se vio interrumpida con aquella música a volumen alto. No pudiendo soportar más, salió de su vivienda con rumbo a la de aquel vecino molesto. Tocó a su puerta varias veces hasta que aquel la chico abrió y, apenas hacerlo, Micaela comenzó a gritarle, lo insultó y casi lo golpea. Aquel joven de veinte años tembló ante la furia de aquella mamá soltera de veintisiete, pero, pese a todo, consiguió calmarla, aunque no le fue fácil, ya que Micaela estaba bastante molesta, pero tras prometerle ser más consciente, los ánimos ser tranquilizaron.
Y lo cumplió.
A partir de esa vez, el chico no sólo dejó de poner la música a ese volumen, sino que cada que veía a Micaela, la saludaba; eran simples buenos días o tardes, pero poco a poco a la chica mamá soltera se le fue yendo el odio que tenía para con su vecino y, sin darse cuenta, se fueron dando charlas entre ellos, naciendo así una amistad.
Pasado un corto tiempo y ya siendo amigos, estando a solas y con confianza, el chico le preguntó a Micaela el por qué no estaba con el papá de su hija, a lo cual ella respondió, pero, fuese cual fuese el motivo, el joven vecino meditó un poco, preguntándole a Micaela:
- No sé, pero tal vez faltó algo en el ámbito sexual.
- ¿A qué te refieres? - preguntó Micaela.
- ¿Le hacías oral? - soltó el chico, lo cual sorprendió a Micaela.
- ¿No me digas que no le hacías? - dijo el joven, a lo que Micaela reconoció que no, que eso no iba con ella.
- ¿En serio no se lo hacías? ¿Te daba miedo?
Ante el comentario de si le daba miedo, la chica mamá soltera se rio, burlona, pero el chico insistió que le daba miedo; lo dijo una y otra vez, cosa que presionó a Micaela, la cual acabó por decir, con un grito:
- ¿Quieres que te demuestre que no me da miedo?
Apenas decir eso, hizo que el chico se acostara boca arriba y, sacándole el pene, comenzó a chuparlo y lamerlo, mientras pensaba:
- ¿Pero qué se cree este tonto? ¿Miedo de chupar un pene?
Micaela, la hermosa mamá soltera de veintisiete, años chupó y lamió el pene de aquel chico de veinte años de tal manera que este comenzó a eyacular y, apenas salir el esperma, Micaela, con los ojos bien abiertos lo miró y, sorprendida le dijo:
- ¿Pero qué pasó aquí?
El chico, con aquella excitación que aquel preciosa mamá soltera le había provocado, le preguntó:
¿A qué te refieres con que qué pasó aquí?
Micaela, a pocos centímetros del pene del chico y con semen en su boca, dijo:
Pero si yo te odiaba por inconsciente, te fui a gritar por poner la música a todo volumen e incluso quise golpearte y mirame ahora, te acabo de chupar el pene.
Y sin más y regalándole una tierna sonrisa, Micaela, la preciosa mamá soltera de veintisiete años, comenzó a lamer la punta de aquel pene, del chico al que tiempo antes odiaba y al cual fue a gritarle, eso sin dejar de sonreír, mientras pensaba una y otra vez.