Los bombones me traen recuerdos de mi infancia. Les explico aquí el por qué.Cuando yo tenía cinco años, me desperté por oír esos aplausos, levanté mi cabeza para ver qué ocurría, pues mi papá se estaba cogiendo a mi mamá. Los pude notar por la luz de la ventana. Las siluetas de ellos me dejaban ver lo que sucedia. Ella gemía poquito, mi papá respiraba excitado y le chupaba el cuello y senos, levantaba y bajaba su cadera y le daba sus buenas metidas.
Me sentía excitado, emocionado, tuve ese dolorcito de vientre que es muy rico cuando uno ve ese tipo de cosas. Esas noches cachondas eran muy constantes. Al ver la tele a veces veía cómo mi papá le agarraba las nalgas a mi mamá, ella se dejaba, me comenzaba a dar ganas de sentir eso.
Pasaron unos meses, nos visitó la hermana de mi mamá y sus hijos. Ella es seis años mayor que mi mamá.
Estábamos jugando mis primos y yo con los legos en el patio, pero me metí a la casa porque había un avioncito que quería usar y estaba tirado bajo la mesa. Me metí bajo la mesa y me quedé sentada un momentito allí.
De repente mi tía salió del baño, fue a la mesa donde yo estaba, mi papá fue por agua, mi mamá acababa de irse por unas cosas al mercado. Bajo la mesa pude ver las piernas de mi tía, estaba bien buena, sabía lucir esas piernas y sus nalgas deliciosas.
Se decían cosas, se llevaban algo pesado, ella reía y hacía comentarios que no recuerdo o no los comprendía bien, le dijo en un momento que como su hermana le pega, pues ojalá fuera un semental. Eso recuerdo.
En eso mi papá se le acercó, ví que le agarraba las nalgas a mi tía, ella se quedó quieta, le levantó la falda, ella dijo que sólo jugaba, que se calme, pero no hacía nada por retirarse de él. Al parecer ella disfrutaba eso. Mi papá la abrazó por la espalda mientras ella preparaba algo en la mesa. Le recargó el sexo entre las nalgas a ella, mi tía le dijo: "ay canijo, pero si luego luego se despierta ese amiguito tuyo".
Ví cómo le frotaba las bubis, ella dijo que ya o los iban a ver.
Mi papá le dijo que para qué andaba de provocadora.
Ella le dijo que ya estaba caliente, se fue a la puerta para cerrarla, regresó con mi papá, se besaron en la boca, ella le dijo que quería un hijo suyo.
Él le dijo que primero se lo debía chupar, ella se arrodilló, y se lo mamaba. Lo tenía grande mi papá, ella admirada dijo que no sabía que lo tenía así de grandote. Después la levantó y él se arrodilló frente a ella para bajarle el calzon, se lo quitó y él le comenzó a chupar la vagina. Ella dijo que lo hacía rico. Ay papacito, si así le haces a mi hermana qué afortunada es. Ya dame duro papito.
Mi papá se levantó, se besaban, ella le manoseaba el pene, levantó una pierna para permitirle que se la coja, el la comenzó a penetrar, yo estaba a medio metro de ellos, escuché cómo la lubricación de ambos sonaba en esas metidas, gemían y se la cogía más rápido.
Se resbalaban por el piso de duela y se fueron a la cama, me acerqué a la puerta, ella estaba empinada y mi papá se la cogía de a perrito.
Luego ella se acostó y ví su vagina rojita, llena de pelos, abrió las piernas y mi papá se la cogía encima de ella. Ella separaba las piernas recibiendo cada cogida de mi papá.
Ella gemía y mi papá bufaba, respiraban fuerte, le chupaba las bubis que eran grandes, ella lo jalaba y gemía hasta que dijo que le hiciera un hijo, dámelo papi, ya me vengo, dame tu leche papacito.
Se escuchaba cómo cogían más rápido, gemía fuerte mi tía, y después fueron deteniéndose. Se escuchó que la puerta del zaguán se abrió y cerró, era mi mamá regresando del mercado, se acomodaron la ropa, mi tía se limpiaba con papel, y mi papá se abrochaba el pantalón, mi tía le dijo que coge muy sabroso, él le dijo que ella está bien buena, y que a su hermana no le gusta chuparla. Ella dijo que cuando quiera ella lo mama muy rico.
Mi tía se metió al baño, mi papá fue a la parte de atrás de la casa, yo salí de la casa con mis primos y mi mamá les repartía unos bombones a cada uno.
Creo que por eso me gustan los bombones.