Relato enviado por:
Anonymous
el 14/3/2010.
Lecturas:10203 Etiquetas: Masturbación
Relato completo
Seré virgen pero como me gusta venirmeUltimamente en lo único que puedo pensar es en cuanto me gustaría que alguien llegara y sin mas ni más me acariciara mi clítoris.
Cuando apenas estaba entrando a la adolescencia exploré un poco de mi misma con mis manos, me tocaba de una manera muy inocente, al principio solo me tocaba por encima de la ropa y ni siquiera tocaba como tal mi punto mas tierno y sensible; lo único que hacía era tocar mi vaginita a lo largo y, aunque eran solo los labios, la panocha se me calentaba de manera deliciosa. En esos tiempos era tan inocente que hasta se me hacía gracioso sentir húmeda mi pantaleta en el centro. Conforme pasaban los meses descubrí al bello y rosado clítoris, se sintió tan rico cuando me lo toque: como si todo en mi se estremeciera, la vida se me iba entre mas lo frotara.
Desde poco después de que me converti en una señorita comencé a conocerme un poquito más, no sólo de carácter, si no también de mi gusto por tanto hombres como mujeres. Pasaban los días y veía como mis tetas crecían, mi culo iba agarrando una forma respingadita, pero no los veía como algo tendador o sexual...
Un día, y gracias a tener televisión con cable en mi cuarto y al insomnio que me aqueja desde niña, tuve la oportunidad de ver mi primer película XXX; fue simplemente maravillosa, porque era francesa o algo así de Europa y de verdad que no se compara con la mierda de películas porno de los gringos, en está película recibí la mejor clase de sexualidad de la vida al poder observar las exquisitas panochas de las mujeres de la película, y qué decir de las vergas de los actores, de verdad que te provocan un antojo, sientes ganas de ser la puta que los monta. Al momento en que se las maman me dan muchas ganas de ser yo.
Ya hacia tiempo que me había decidido dejar mis niñerías y tocarme como lo haría una hembra caliente, como si no fuera mas que una pura en celo ansiosa porque le acariciaran sus tesoros. Finalmenteme había decidido a tocar los exquisitos jugos de mi rosada panocha. Una noche lo hice y tuve mi primer orgasmo al tocar mi clítoris a mas no poder. Lo curioso es que no dejaba de pensar en esas películas europeas donde hay un montón de clubes de culos y todos cojen con todos. De suerte, en el mueble que estaba al lado de mi cama había una de esas flautas que te enseñan a tocar en la primaria. La tomé y empecé a lubricarla con mis juguitos, con solo frotarmela me sentí en el cielo; después de eso quería más y mas, así que lo siguiente que hice fue ponerla en mi entrada. Estaba muy excitada con todo eso, así que antes de hacerme algo más quería ver mi panocha mojada antes de desvirginarla por mi misma. Tome mi espejo y la vi: estaba más rosa de lo normal, hinchada y muy mojada; me reí al ver mi vagina empezar a contraerse, era una boca que quería ser alimentada y yo le daría una de sus primeras comidas. Decidida agarré fuerte la flauta y la metí despacio en mi entrada, nunca me había pasado algo tan doloroso (pero la flauta está muy delgada) y aunque me dolía mi panocha la seguía devorando hasta cubrirla casi por completo. Más tarde, mi dolor cambio a una cosa rica y mientras con una mano me empujaba duro la flauta con la otra estaba destrozando mi clítoris.
Fue simplemente delicioso.
Tiempo después en una de esas sesiones personales me acorde de una historia en la que a un chavo su novio le metía la verga por el culo, así que a la mitad de mi placer y con la flauta ya bien llena de la crema que me salía de entre las piernas, me metí la flauta por el culo. Me dolió más que cuando había entrado a mi rajita cerradita, incluso me ardía, pero al llegar al fondo fue increíble.
He procurado meterme cosas no muy gruesas ni rugosas ya que espero que una verga me destroce el coño y me haga sentir que voy a reventar al sentir como llena de leche mi conchita ardiente.
Mientras eso pasa me meteré el cepillo del cabello y seguiré metiendo mi panti después de los dedos y de haber saboreado mis jugos (lo de las pantis es cierto y la verdad se siente delicioso cuando están solas o las ayudas a meterlas empujandolas con una botella de vidrio)