Relato enviado por:
Anonymous
el 25/9/2026.
Lecturas:78 Etiquetas: Infidelidades
Relato completo
Los vaivenes que da la vida a través del tiempo.
Lo que en un principio era hartazgo por su aportación sexual se ha convertido en liberación sexual y objeto de placer .
Y todo por tratar de conllevar cuernos con relato escuchado de sus experiencias .
Lo que parecía un juego peligroso de seducción fue martilleando nuestras mentes y lentamente entró a participar
de algo que hoy satisface a ambos a través del juego infiel tolerado , hablado y satisfactorio.
Mi amigo de antaño resultó ser primo de ella y le bailaba el agua .
Coqueteando ambos se deslizaron hacia el placer y sus llamadas eróticas por teléfono hallaron justa recompensa.
Empezó a trasladarme las llamadas recibidas y mi mente volaba muy alto imaginando un posible encuentro.
Por la noche en la cama cuando la poseía su cara de placer me congratulaba al pensar que lo hacía con el otro.
Noche tras noche se lo repetía con mis deseos de verle en brazos de su primo y amigo mío .
Una noche de diálogo fecundo nos allanó el camino aprobando encuentros íntimos consentidos por todos .
Y del sueño pasamos a la realidad .
Me sentí libre al propiciar todo ello y ella una reina del placer que satisfacía a ambas partes por igual .
Sus contoneos , vestidos apropiados y salvaje desenfreno hicieron que imperara un estilo impensable antes
y habitual ahora.
Todos contentos por igual . Me creía un ser superior por sostenella y no enmendalla .
Y ella a su vez lo mismo , el otro estaba de paso , formaba parte del juego pero podía ser otro y así fue.
Sin ningún tipo de variación en las formas pero sí en los personajes .
Mi odalisca particular me place y me complace , sigo subyugado por las fantasías propias y ajenas y el entorno
que nos acoge .
La entrega continua de ella al placer es una prueba fehaciente del control que ejerce sobre las circunstancias
especiales pactadas entre nosotros .
Los dos somos libres a nuestra forma , no sé cual es el placer mayor ejercitado .
En las noches de asueto que no recibe continuamos los relatos donde ella luce y yo la luzco mientras nuestros cuerpos segregan fluidos adecuados y nuestras lenguas sacian su sed .