Relato enviado por:
Anonymous
el 28/5/2026.
Lecturas:827 Etiquetas: Infidelidades
Relato completo
Donde nació mi afición por ver a mi mujer coger con otro Ya algunos años, mi mujer que le llamaremos Imelda, madurita algo gordita, piernas muy bonitas, piernotas, cabello chino o ondulado, de estatura como 1.60, una panocha gordita y a veces con el bello recortado otras más largo y unas grandes tetas rosadas ya un poco caídas.
Resulta que en una ocasión hace tiempo ya, le salió un grano o barrito cerca del monte de Venus, a ella le llamo la atención y se preocupó, me dijo, vamos al médico a que me revise, mira lo que tengo y me enseño, la verdad parecía más un barrito rojo, así que fuimos al médico, normalmente en esas clínicas del IMSS solo entra el paciente, pero ese día el doctor nos pasó a los dos,
Nos sentamos esperando indicaciones del doctor y ya pregunto cuál era el motivo de visita, mi mujer Imelda le conto lo que le sucedía y el doctor le dijo, pase a la camilla para revisarla, yo estaba sentado frente a la camilla, pero a mí no me dijo nada, ni que me saliera, así que me quede sentado esperando alguna orden,
Le dijo a mi mujer, pase a la camilla y se sentí, luego le dijo levante la falda hasta el ombligo, yo sentí algo de morbo, ahora el doctor tomo su calzón y le dijo, te lo voy a quitar y él se lo saco con sus manos, quedando al descubierto su panocha, en ese tiempo la llevaba con algo de vello crecido, yo me iba a salir pues sentí que era oportuno hacerlo y el doctor me dijo, no se salga acérquese para que usted también vea, así que me levante y me quede de frente viendo la acción.
El doctor comenzó a tocar su abultado monte de venus y exclamo unmmm como si le diera placer, después toco el barrito y sus labios, aunque yo sabía que eso tal vez no era necesario, pero pues el era el doctor, no tendría que desconfiar, de pronto el doctor abrió sus labios y me volteo a ver mi reacción, creo vio mi cara de lujuria y sonrió, luego abrió un poco más y vi que le comenzaba a salir sus jugos de mi esposa, se excito ella con lo que estaba pasando.
Salimos del lugar y solo comentamos que era bueno saber que no era más que un granito de grasa, nos fuimos a la casa de mi suegra y justo cuando llegamos ella iba de salida, le dijo mi mujer que a donde iba, ella respondió voy a ver a un curandero que regularmente visitaba, a lo cual mi mujer le dijo te llevamos y dijo si, en el camino Imelda le dijo que habíamos ido al doctor y que no era nada delicado.
llegando al lugar del curandero, un lugar apartado de la ciudad de México, nos abrió una persona joven como de 18 años quien nos dejó entrar y dijo avisaría nuestra llegada al curandero, después de 30 minutos salió un hombre como de 70 años muy delgado paso mi suegra y fue muy rápido como 15 minutos, al salir le dijo a Imelda, ándale hija el señor te va a revisar a lo cual mi mujer dijo no, estoy bien, en eso se escucha la voz de aquel hombre diciendo, ya tu mamá aparto el lugar así que no me hagas perder el tiempo.
Mi mujer me miró y yo dije que sí, paso con él y en 5 minutos salió el señor y me dijo voy a revisarla, no haga ruido ni diga nada y no cruce los pies por ningún motivo, así que obedecí, le dijo a mi mujer párate aquí al centro, tomo un ramo como de pirul y otras hierbas, roció alcohol al piso encerrándola en un círculo prendió fuego y pasaba el ramo por el fuego y luego sobre ella, mi mujer le dio miedo pero no paso nada, luego dijo aquel hombre tienes un daño fuerte, luego nos llamó a que fuéramos a otro cuarto muy cerca de ahí, llegamos abrió la puerta y había como 20 personas, hombres y mujeres sentados en circulo y Enmedio una fogata pequeña, el brujo me dijo siéntate con los demás y a mi mujer le dijo ven aquí cerca del fuego, luego el brujo lo apago y solo salía humo, le dijo a mi mujer no te muevas, el comenzó a cantar y a decir cosas, mi mujer estaba como dormida aunque con los ojos abiertos, de pronto el brujo saco una tijeras y rápidamente corto las tiras del brasier de mi mujer, sus tetas rosadas cayeron rebotando pues las tiene grandes y algo caídas, solo se escuchó un suspiro de mi mujer intentando taparse, pero el brujo no la dejo le bajo la manos, todos los presentes ahí incluyéndome a mí no perdimos detalle, nadie dijo nada, de pronto el brujo siguió hablando cosas y de nuevo agarro de lado su calzón de mi mujer y lo corto con las tijeras de un lado y luego del otro, dejando ver una panocha peluda con un gran monte de venus, como el calzón quedaba colgando el brujo lo arranco de tajo, le dijo no te cubras baja las manos abre las piernas.
De pronto el brujo estando atrás de ella comenzó a masajear sus tetas de arriba abajo y besando su cuello y orejas, todos los presentes no perdíamos detalle. Luego note como mi esposa se sonrojaba y sus pezones ya se veían paraditos, de pronto el brujo le ordeno se hincara y así lo hizo mi mujer, el brujo saco de entre su pantalón una verga no muy grande pero si gruesa, lo ordeno se inclinara hincada, para ese momento no pude ver la cara de mi mujer ya que yo estaba de lado viendo todo, solo pude ver su panocha ya mojada, se le veían los vellos mojados, entonces el brujo se agacho tomo su verga y se la puso en el culo y luego yo vi cómo se estaba hundiendo en su panochita, mi mujer se escuchaba que se quejaba pero de placer, cuando me di cuenta alguno que otro seguía viendo la acción y otros se comenzaron a masturbar, yo me sentía algo culpable pero estaba muy excitado.
Siguió cogiendo como 10 minutos le saco la verga de su panocha ya hinchada en ese momento, llamo a una jovencita la que abrió la puerta y le dijo ya sabes que tienes que hacer, mi mujer siguió hincada y aquella chica se dedicó con su boca a limpiar los mecos del brujo y los jugos de mi mujer, termino y se fue.
El brujo le dio una manta y su blusa y falda para que vistiera, su ropo interior ya no servía el brujo la había aventado el fuego.
¿Salimos de ahí y mi suegra le dijo como te fue hija todo bien? en un tono picaresco, salimos y no regresamos más, aunque alguna vez nos dijo que el brujo nos había preguntado y que cuando iríamos.
Mi mujer y yo decidimos no decir nada más, tratar de olvidar que eso paso, pero la verdad cada día que pasa me dan más ganas de ver a mi mujer con otro hombre.