Relato enviado por:
Anonymous
el 21/1/2015.
Lecturas:3898 Etiquetas: Confesiones
Relato completo
Hace tiempo, por el exceso de tránsito y líquido, a mi hermanita Oris como ya le ganaba hacer de la pipí, ya no se aguantó y se orinó en mi Jeep sin ruborizarce ante mi presencia; y eso causó en mí un gran morbo a la vez que fue muy emocionante: por lo que cada vez que lo recuerdo me excito tanto a tal grado de querer compartirlo con ustedes. Soy Elio, y hace unos años mi hermana Oris (de 19 años) 4 años menor que yo, fue a un taller de fotografía, y como el taller estaba cerca de donde yo trabajaba (en una agencia de autos); me llamó por Tel. para decirme que pasaría por mí a las 3 de la tarde, hora de mi salida, para irnos a
la casa familiar.
A las 3 horas con 5 minutos, mi hermana ya estaba esperándome en el recibidor, y al verme se levantó del sillón inmediatamente para saludarme con un beso en la mejilla, y lo cierto es que lucía impresionante: "mallones de jersey color verde hierba, blusa de seda de tirantes y primaveral de diferentes tonos verdeantes, y unas zapatillas de piso de correas de cuero color miel".
Dos amigos se acercaron a saludarla pues ya la cococían, y la desnudaban y se la bebían con sus lujuriosas miradas: "90-64-94" con 1.65 Mt (descalza) de estatura", su cabello café oscuro lo traía suelto a media espalda, de cara oval y nariz un poquito roma, con ojos oscuros y hasta un poco melancólicos y tristes pero con un lindo culo alegre.
Mis amigos se retrasaron un tanto a propósito, y siguieron tras de nosotros seguramente viendo y masturbándose mentalmente con las nalgotas de mi hermanita chula, quien se contoneaba lo más seductora y rítmicamente que podía; hasta que subimos al jepp (modelo reciente): "y ellos todavía levantaron la mano despidiéndose de mi impactante hermana, de la cual me sentí muy envanecido y orgulloso.
¿Viste? Como el jefe de personal y el ingeniero me miraban de pies a cabeza. Halagada.
Sí, cómo no voy a ver que te comían con los ojos que casi se les salían ja ja ja. Y más que creo no traes calzones, y el mallón se te ve por delante y por detrás de maravilla.
¡Brujo! Sí, no traigo panty ni brasier. Pero gracias manito, eres muy amable y galante.
Yo nomás digo lo que es, te ves bien preciosa y bien buenota.
Otra vez muchas gracias manito, te mereces un premio, pero como no tengo qué darte por ahora, aunque sea te doy un besito.
Ella y yo nunca habíamos tenido mucha confianza entre nosotros, pero en esos momentos como que me sentí muy en confianza con ella, a quien empecé a ver con otros ojos; pues a pesar de como cualquier hermano que espía a su hermana o la sorprende desnuda... también yo la había visto en cueros y me la había chaqueteado a salud de ella. Pero ahora era diferente en medio del calorón y el atascamiento de tránsito.
Casi no avanzábamos, y Oris inquietamente tomó su abundante cabellera e hizo con ella dos trenzitas; yo volteaba a verla cada rato y estaba fascinado con sus movimientos y su gracia y su coquetería... Ella, al darse cuenta de mi embeleso me miraba pícaramente, y con sus trenzitas era un primor cual parecía inocente, ingenua.
Entrando al viaducto noté impaciente a Oris, y pensé que era por el tráfico, pero no, ya que empezó hacer leves gesticulaciones, y apretanto las piernas con una mano suavemente oprimía su firme vientre.
¡AY! Ya me ando meando, y aunque lo diga en verso ya no me aguanto; es que al salir del taller una amiga me invitó una agua de horchata, y aunque no bebo agua en la calle, esas aguas se veían limpias y frescas por eso me la tomé; pero ya me anda ¡cómo le hago manito!
¡Está difícil eh! Para salir de aquí todavía le cuelga. Para colmo, adelante hubo un choque y quedamos totalmente parados.
¿No traes un bote en el Jee?
No, traigo una garrafa pero no creo que te sirva. Mientras tanto, ella buscó en la cajuelita interior algo que sirviera, y por suerte había unas bolsas de plástico (de la comercial). Agarró dos bolsitas que endosó y me avisó.
Tú nomás ve por si viene alguien, ponte abusado y si se acerca alguno me avisas.
Mientras me advertía, se bajó el mallón y se lo sacó del todo, entonces se orilló poniendo al borde del asiento su suculento culote; y pegada a la bolsa (doble) su panocha soltó un grande chorro que fue menguando poco a poquito... Yo, casi paralizado con la verga (13 Cm) parada
veía para tosos lados por si llegaba alguien, pero no me perdía detalle de su lluvia de plata, al tiempo que admiraba sus apetecibles y regios muslos y su osito de peluche por donde salía la orina; al acabado se limpió con unos "kleenex". Y suspiró aliviada y tranquilamente.
Desde ese día empecé a fraguar cómo cojérmela, por caliente y puta. Hasta que llegó la oportunidad años después, con el pretexto de la foto "artistica" en el zócalo de la ciudad de México. Cosa que contaré a ustedes en un próximo relato. Por su atención y lectura, gracias.
Estuvo super excitante brother espero cuentes, todas tus historias con tu hermanita, ha de estar super bien cuidate y estare a al espera de tus siguientes relatos. Espero que esten igualmente llenos de morbo para mi imaginacion. bye brother.