Ahora bien les comparto este relato que a continuación escribo, en el mismo les narro la historia de cómo caí en tentación y le hice infiel a mi esposa con una compañera de trabajo. Espero les guste mi sucia aventura, espero sus comentarios.Su nombre es Fabiola, una mujer buenísima y sensual de treinta años de edad. Ella es de tez morena clara, cabello obscuro, sus ojos los tiene negros, le gusta remangarse las pestañas, luce un rostro muy femenino y una sonrisa coqueta siempre. Esta muy bien cuidada, goza de un cuerpo esbelto, unos pechos deseables, pero sobre todo ella luce unas deliciosas y envidiables piernas de puta, igualmente posee un culo muy precioso, ella aun es soltera pues no le gustan las responsabilidades, así siempre ha sido; una mujer muy caliente y le encanta el sexo ocasional. Debo decir que la conozco muy bien pues estudiamos juntos en la preparatoria pero después de graduarnos le perdí la pista durante casi diez años, ella se graduó yo igual pero si desde el colegio había sabido de su fama de puta pues en la prepa se rumoraba que ella le gustaba andar abriendo las piernas con varios chicos y que incluso como si fuera sexo servidora cobraba por entregarse a ellos, esa fama de golfa tenia y me entere de eso. Debo decir que nunca tuvimos nada en ese tiempo pues no era un chico del todo guapo que digamos y no tenia suerte con las chicas, escasamente en mis años de colegio tuve una sola novia y nunca logre tener sexo sino hasta mis casi veinticinco años y con la mujer que actualmente es mi esposa, éramos novios en ese entonces. No soy un hombre mujeriego y pues jamás le había sido infiel a mi esposa, pero ya ven siempre hay una primera vez para todo y con esta mujer no resistí y caí en tentación, yo soy un hombre de treinta y seis años de edad. Bueno todo comenzó cuando Fabiola entro a trabajar en la oficina bancaria donde trabajo yo, desde que la vi se me hizo conocida pero no recordaba muy bien quién era, mi curiosidad por averiguar sobre ella fue tal que inicie a investigar por mi mismo sus datos, al saber su nombre y apellidos logre recordarla, ella sin duda no necesito averiguar nada pues me recordó en cuanto me vio, desde ese entonces comenzamos a hablar muy seguido incluso en horas de trabajo, era una mujer muy provocadora y siempre iba al trabajo vestida como una zorra, con faldas muy cortas que lucían muy bien sus deliciosas piernas e incluso cuando se sentaba se subía su falda se lo podían ver sus calzones.
Con esto me di cuenta que no había cambiado y seguía siendo la misma zorra buscona de la prepa, no saben lo cuanto me excitaban sus piernas, me provocaba erecciones constantes pero lógicamente no podía coquetearle pues soy un hombre casado. Siempre que caminaba con sus tacones altos y su falda corta enseñando sus muslos a todos nos provocaba calentura sin duda, Fabiola es una mujer terriblemente sensual y adicta al sexo, en verdad me gustaría que hubiera más mujeres como ellas que se prestaran al sexo sin compromiso. Bueno la primera vez que ella logro despertar en mí aun más la lujuria fue cuando la muy puta me la mamó todita y además se trago todo mi semen, esa tarde ya casi me estaba retirando en cuando sin tocar entro Fabiola a mi despacho silenciosamente y cerró la puerta, al darme cuenta la pregunte que se le ofrecía. En ese instante se lanzo a mí comiéndome a besos de tal manera que me sorprendió pues por un instante me sentí que yo era la mujer y ella el hombre pues no había conocido a ninguna muer como ella.
Ella sin decirme nada casi a fuerza bajo y cierre por donde libero mi verga que por instinto masculino comenzó a endurecerse, yo sabía que estaba mal pero la calentura ya había entrado en mí. Fabiola me estaba chupando la verga con tanta perfección que me sorprendió, sin duda lo había hecho miles de veces, ella metía y sacaba mi pene de su boca como toda una puta y con su lengua jugaba mi glande. Yo no podía asimilar aun lo que estaba pasando pues nunca pensé que me pasara eso ese día, en breves minutos ella se puso de pie y me dijo con voz muy sensual ¡Cógeme papito! La retranque en mi escritorio, levante su falda al igual que baje sus calzones hasta sus rodillas y al instante inicie a metérsela por su culo, ella se chupaba los labios de placer y gemía despacio pues ambos sabíamos de afuera había gente todavía. Después de que ella se canso de ser penetrada analmente se quito de mí, bajo sus calzones totalmente y la muy putisima se sentó en mi escritorio son sus piernas bien abiertas enseñándome su vagina deliciosa, yo a prisa puse mi pene en su vulva y sin esfuerzo se le metí hasta el fondo de su vagina. Eran sin duda alguna momentos de gloria para los dos, yo al sentir que iba a eyacular de inmediato se la retire y ella misma me la tomo llevándola a la boca donde solté toda mi esperma y ella se lo trago hasta la última gota. No podía creerlo pero había fornicado con mi secretaria haciéndole infiel a mi esposa, pero ya había sucedido.