Historia que narra mi primera experiencia incestuosa con mi hermanami hermana y yo somos contemporáneos, nos llevamos un par de años, tenemos los mismos gustos y casi las mismas amistades, la verdad es que ella me llamaba la atención desde hace rato, éramos muy unidos (ahora más), nuestras caricias y juegos siempre llevaban algo de lascivia y vamos que mi hermana tiene un cuerpazo muy tonificado y un par de tetas celestiales, un día que nos íbamos de fiesta entre a su cuarto y ella estaba en ropa interior, tenía un hilo y sus nalgas se le veían enormes y hermosas mi verga de inmediato se paró yo no me di cuenta que me miraba a través del espejo, cuando levante la mirada ella tenía un sonrisa en la cara y me pregunto si me gustaba lo que veía, supongo que me sonrojé por ella soltó una carcajada, yo le respondí que sí, ella se voltio y me di cuenta que no tenía brasier y sus pezones rosados estaban duros y me verga parecía cobrar vida propia y quería romperme el pantalón y salir disparado hacia mi hermana, ella me miro la entrepierna y me dijo con un tono burlesco, se nota que te gusta lo que ves, yo cerré la puerta con seguro y acercándome a ella le dije que sí y mucho, la tome por la cintura y la hale a mi dándole un beso delicado en el cuello y ella soltó un leve gemido, tome sus bien puestas tetas y empecé a besarlas, a lamerlas a mordisquearlas, y ella solo gemía, baje le quite el hilo que tenía puesto, (que por cierto era uno que yo le había regalado) , y empecé a lamerle su toda su concha, apretaba sus nalgas para poder hundir mas mi cara en esa concha rica, ella temblando y gimiendo me levanto y desesperadamente sin pronunciar palabra me empezó a desvestir, con su respiración entrecortada y un poco desesperada o más bien por los nervios, (los cuales no sé si eran por la excitación o por el hecho de ser hermano), me saco la verga causándome un poco de dolor, inmediatamente se la metió a la boca tragándosela toda (confieso que esa era la primera vez que una mujer se metía toda mi verga hasta la garganta), una y otra vez lamia y relamía mi verga, mis bolas, parecía un niño en una dulcería, me tenía al borde era la mejor mamada que me habían hacho, la cargue y la tire en la cama me subí encima de allá y le metí toda mi verga, ella soltó un grito entrecortado, al principio la penetraba suave y lentamente besándola por todos lados deje que ella llevara el ritmo, con sus manos apretaba mi cintura cuando quería que fuera más rápido llego un punto en que le daba tan fuerte y rápido que parecía que quería empalarla, cambiamos varias veces de posición cuando ella estaba arriba me excitaba mas al vele sus tetas brincar al ritmo de mis envestidas, ella se vino primero y cuando yo estaba a punto de venirme ella se bajó y se la metí en la boca haciéndome llegar en su garganta.
Te confieso que fue uno de los mejores polvos de mi vida.