Relato enviado por:
Anonymous
el 6/9/2026.
Lecturas:24 Etiquetas: Fantasias
Relato completo
Trio HMH entre matrimonio y un amigo de la escuela de la esposa. Somos una pareja madura de Tucumán (Argentina), Javi (48) y yo (Betty 50), nos casamos a temprana edad y tuvimos una hija que hoy tiene 28 y reside en Europa desde los 20. Hace más de 8 años que comenzamos a disfrutar de la vida y sobretodo del sexo que había estado un poco reprimido por el trabajo y la educación de nuestra hija. Como toda pareja tenemos fantasías de todo tipo, jugamos a tener tríos, intercambios de parejas, inclusive hasta orgías o imaginando vergas descomunales de caballos etc. Al estar solos no debemos silenciar nuestros orgasmos, ni el volumen de las películas porno, que a esta altura se nos han hecho un vicio, que juntos los consoladores de distintas formas y tamaños forman parte de la vida sexual cotidiana. Las fantasías nos pone re-cachondos y muchas veces las personas imaginadas son reales lo que nos excita aún más todavía. Lo que nunca pensamos era que un día comenzarían a hacerse realidad.
Todo comenzó una mañana de primavera (viernes 16 de septiembre de ´22) aunque frío, recuerdo que había nevado en los valles Calchaquíes y la temperatura en la ciudad estaba anclada en los 15°; cuando por casualidad realizando una compra en un supermercado que está al frente del Club San Martín; mi marido (que siempre me decía en la intimidad para calentarme, que los hombres me miraban el culo y que sus pijas se paraban) me indicó que un tipo no me perdía de vista. Yo estaba abrigada en la parte superior y un pantalón de cuero negro ajustado que dejaba ver mi buen culo (al que mantengo con gimnasio); grande fue la sorpresa cuando me di vuelta… se trataba de Gabriel un ex compañero del colegio que nunca más lo volví a encontrar, pero que reconocí porque lo tengo de amigo en facebook; el también me reconoció, se sonrojó un poco porque lo descubrí comiéndome con su mirada y no le quedó otra que saludarme (a decir verdad, yo también me ruboricé) y no solo eso, sino que tuvo que aceptar la situación y pedirme disculpas “no sabías que eras vos” me dijo y antes que yo respondiera, agregó “nunca me hubiera imaginado que cambiaras tanto desde la adolescencia y te adueñaras de semejante tesoro”… eso me dejó helada; rápidamente le presente a mi marido para que pasara a mayores sus insinuaciones.
Nos contó que estaba de paso por la ciudad donde nosotros vivimos ya que debía trasladarse desde Buenos Aires con su esposa por razones laborales y estaba finiquitando el alquiler de una casa en un Barrio Privado. Otra casualidad y hasta diría que el destino estaba escrito, a escasas ocho cuadras de nuestro domicilio. Seguimos la conversación en un bar. Hablamos de todo: de su trabajo (médico asesor de un laboratorio estadounidense), de su familia (Patricia, una rubia espectacular, su segunda pareja), de sus gustos (muy sugestivos e intrigantes por su liberal descaro). Gabriel resultó una persona muy simpática, amable e inteligente además de estar dotado de una natural y masculina hermosura; quedamos en que no tenía sentido de que pagara hotel si podría tranquilamente venir a casa que era demasiado amplia, hasta tiene una entrada independiente y podría tener la libertad e intimidad para sentirse cómodo además le contamos que ese día cumplía mis 50 años y que lo esperábamos para cenar. Se levantó para darme un beso de cumpleaños (me abrazó, oprimiendo su pecho contra mis tetas de una manera llamativa pero agradable) “entonces tendré que salir a buscar el regalo” “Ah… y yo llevaré la cena para que no trabajes”; intercambiamos número de teléfono, solo debía llamar antes de llegar, por las llaves. Pidió permiso para sacarse una selfie con nosotros para enviarle a su esposa a la que le agregó un audio “con la pareja perfecta, te vas a deleitar cuando los conozcas”.
Retornamos a casa, distante a unas pocas cuadras. En el trayecto… ni Javi, ni yo emitimos palabra, era un silencio anormal, un silencio confuso, diría hasta cómplice, como disimulando algo que consciente o inconscientemente se abatía en nuestra cabezas; tratando de digerir los acontecimientos. Llegamos a casa y ni bien traspusimos la puerta mi marido como descargándose preguntó: “y?”… “y qué” le respondí un poco avergonzada, pero sofocada por un calor extraño. Viste que tenía razón cuando te digo que tu soberbio culo hace poner las pijas al palo; si bien traté de disimularlo me había dado cuenta de su gran bulto, pero lo negué terminantemente.
Acto seguido Javi se acercó, me besó apasionadamente y al oído me susurró: “No hace falta que lo ocultes, te conozco y sé cuando tus hormonas se exaltan”… comenzamos a quitarnos la ropa, a acariciarnos, a besarnos con tanto frenesí que hasta parecíamos violentos… hicimos el amor como nunca lo habíamos hecho en los más de treinta años que estamos juntos… durante más de dos hora estuvimos revolcándonos… literalmente; nos revolcamos: en el piso, en la mesada, en sillón, en la cama, hasta en el baño (bajo la ducha). La verga de mi marido estaba hinchada, dura, colorada, parecía que explotaba. Estábamos en la posición “flor de loto” (como si fueras dos V cortas entrelazadas) su pene dentro mío, extenuados luego de innumerables orgasmos…cuando suena un mensaje en el celular… era de Gabi y decía “estuve pensando en ustedes (nosotros también teníamos ganas de contestarle) espero no haber interrumpido su descanso (no; ya acabamos ja ja) solo quería saber si beben vino blanco o tinto”. Luego de hablarlo con mi esposo le respondimos que no hacía falta, pues nosotros teníamos bastante. “Entonces llevaré otras cosas que se me viene a la mente” respondió.
Llamamos a Teresita, la chica que nos ayuda con la limpieza mientras nosotros descansamos, (dormimos como cuatro horas seguidas). En ningún momento tocamos el tema de la fantasía pero ambos sabíamos que estaba implícito en el arrebato sexual desatado. Nos levantamos para comprar un poco más de bebidas alcohólicas y nos preparamos para la recepción de nuestro huésped…
“Estoy saliendo para allá” mensajeó a la 21:45hs. en menos de 10 minutos llegó, tocó el timbre… al abrir la puerta quedé impactada con su imponente porte… abrazando un exagerado ramos de rosas a su derecha y varias bolsas con regalos en su izquierda y en la puerta una trafic cuyo personal bajó y puso en nuestra mesa lista para cenar.
Nuestra casa estaba bien calefaccionada por lo nuestros atuendos eran mucho más livianos. Luego de saludarnos y sacarse su abrigo, con inteligencia tomó el control de la situación: “Este ramo con 48 rosas rojas son para ti, una por cada uno de tus años”, sabiendo que tenía 50 años como él, rápidamente inquirió “O no me alcanzó para comprar las otras dos o te veo dos años más joven” dijo con tono picaresco, sin sacar su mirada de mi escote, que a decir verdad era bastante pronunciado y no podía ocultar ni la mitad de mis 120 centímetros de lolas “y éste (whisky) Caballito Blanco es para vos” le dijo a Javier. Gracias por el regalo -le expresé- abrazando y oliendo las hermosas rosas…”ese no es el regalo; es solo un presente para la señora, el regalo es éste” entregándome una pequeña bolsita que, prontamente deduje que era una joya… extraje de un elegante envoltorio una cajita que contenía una fina cadena de oro con un dije con forma de corazones superpuestos (como si fueran tres corazones en 3D, también de oro)… lo desenganché y se lo entregué…recogiendo mi cabello para que me la pusiera. El muy inteligente indicó a mi esposo que fuera quien me abrochara la cadena desde mis espaldas, mientras él dejaba deslizar la alhaja, pasaba el revés de sus dedos delicadamente por la comisura de mis tetas… mi corazón latía a mil (y aprovechando que Javier estaba detrás) me acerqué para agradecerle con un beso suave y húmedo que deliberadamente se ciñó muy cerca de sus labios. Aún quedaban dos bolsitas chicas y otra más grande… Son para después, para el postre” remató. Mientras nos sentábamos a la mesa nos narraba que la comida era Ají de gallina con timbal de arroz y la bebida Inca Kola y cerveza Cusqueña de un restaurante peruano.
No voy a explayarme sobre la plática porque se haría extenso, solo que, lo más llamativo de su conversación era que, con su pareja Patricia (según mostró en las fotos de su celular, era muy atractiva de solo 38 años, frecuentaban lugares swinger y tenían una relación muy abierta. “Cuando entablemos más confianza podré relatar otros detalles”. Bebimos mucho con la comida y pidió el postre (El suspiro limeño es un rico postre tipo manjar que se hace con huevos, leche y azúcar) y más cerveza por delivery. Con Javi nos quedó el interrogante de las bolsas que según él, eran el postre.
Nos habló de su primer mujer, de su ninfomanía que es un trastorno sexual de tipo psicológico caracterizado por un impulso incontrolable hacia las relaciones sexuales una de las características es que desarrolla un impulso sexual que no controla y que termina gobernando su mente. La historia terminó triste pero los detalles durante el desarrollo de la plática fue muy exaltada por los actos cometidos por ella; que fue la causa que Gaby ingresó a ese estilo de vida y donde conoció a su nueva pareja, que solo por curiosidad y deseo de saciar un formal deseo, había experimentado un intercambio sexual; luego ingresaron a un club swinger…pero sus relaciones son bien controladas y especificas para no caer en el vicio.
Mientras el invitado me ayudaba a llevar los utensilios a la cocina, Javi ponía música (video clips en pantalla gigante) y adecuaba el living para seguir la charla. Cada tanto me rozaba con su cuerpo fingiendo distracción, hasta que en un momento me apoyo impetuosamente de atrás y pidió disculpas…que sonó mas a desahogo que a otra cosa, mi respuesta fue una mirada cómplice. Seguimos bebiendo y la conversación subía de tono cuando prosiguió con los pormenores de sus prácticas sexuales junto a su esposa (eran como nosotros fantaseamos, pero real). Noté que a mi esposo se le había parado la pija, que junto a su borrachera hacían un combo desmedido, estiré el brazo para invitarlo a bailar y Gaby que también se percató de la excitación, extendió también su brazo para ayudar a levantarlo exclamando, por segunda vez: “Son la pareja perfecta”. Mientras en el smart tv se observaba y escuchaba (Mariposa Traicionera) de Maná…
Ni bien Javier se puso de pie comencé a menearme besándolo fogosamente con mucha pasión mientras observaba lujuriosamente a los ojos a Gabriel que sin perder un instante ya había desprendido su pantalón que iba cayendo solo… se ubicó detrás de mí apoyando delicadamente su rígido bulto; con su mano derecha desajustaba el cierre de mi vestido y con la izquierda desabrochaba con experiencia mi corpiño que mi esposo había dejado al descubierto luego de sacarme la escotada blusa. Estaba casi totalmente desnuda, solo una minúscula cola-les cubría mi pubis depilado; nuestro invitado pasaba tiernamente su lengua en mi nuca, en mis orejas; su miembro erecto y babeante hurgaba entre mis nalgas; con su voz entrecortada me susurró: “Mantente así –ardiente-“ y se retiró a escasos dos metros volviendo con las bolsas “son para esta ocasión y las traje desde Bs As, por si se daba la oportunidad… una antes, otra durante y otra después” agregó. De una, extrajo chocolates eróticos con forma de pene que de manera romántica aproximaba a mis labios, otros tenía forma de tetas y de vulvas, de la misma bolsa extrajo unas cremas íntimas, las masculinas eran saborizadas y la femenina aceitosa para todo mi cuerpo. Allí comenzó la verdadera función: la primera estampa fue ponerme de rodilla para untar con crema esos dos miembros acalorados, ya rígidos, rosados, suaves, … gigantes, casi monstruosos (de unos 20 centímetro), podía apreciar con las yemas de mis manos cuando los encremaba, los nervios y venas hinchadas de esos músculos palpitantes. Gabriel se acostó detrás de mí, abrió mis piernas y comenzó a lamer mi clítoris mientras acariciaba con crema mi ano que se iba dilatando paulatinamente; de la segunda bolsa (la más grande) extrajo un consolidar gigante de cerca de un metro con una cabeza en cada punta…”No te asustes, es para jugar” explicó, comenzando a rozar mi vulva y mi ano con esa enormidad de juguete; era una locura total sentir un miembro fálico hurgando en cada orificio mientras era lisonjeada por una lengua y otra verga colmando mi boca. Retiró el dildo y me lo entregó para que lo apreciara; señalando a mi esposo que me penetrara analmente (algo que muy pocas veces lo hacíamos porque era doloroso) … era tal el grado de calentura y de dilatación que ni siquiera lo consideré, comencé a tener temblores en mi cuerpo de la exaltación y por primera vez en la vida tuve un orgasmo como los hombres (una sustancia lechosa, blanquecina y pegajosa) que se confundió con el semen de Javier que acabó en mi cola y que al sacarla arrastró hacia afuera…todo eso fue a parar al rostro y al pecho de Gabriel que lamía mi “hermosa concha” como él expresaba… Sentí un poco de desesperación por Gabriel y pedí disculpas… él se retiró de esa posición y se exhibió delante mío, agrupando con sus manos los jugos amatorios y colocándomelos en mis tetas esparciéndolo como si fuera crema y volvió a repetir “son la pareja perfecta” “No tengo que disculparlos de nada, al contrario, debo agradecerles”. Seguidamente nos invitó a continuar; mi esposo que no emitía opinión solo sonidos de complacencia se recostó en la alfombra boca arriba y a me senté sobre su “chilampi” (como le decimos a la pija, acá en Tucumán) que a pesar de haberse vaciado, seguía tiesa… nuestro huésped con una práctica magistral introdujo su miembro en mi culo y lo dejó inmóvil bien profundo, mientras mi esposo entraba y salía sin desfallecer; sentía como se tocaban las pijas en mis entrañas y volví a tener espasmódicos orgasmos, gemía como una puta, hasta lloraba por la espléndida acabada. Jamás pensé, que las fantasías que se estaban haciendo realidad fueran tan magnánimas. Seguimos con una DOBLE PENETRACIÓN VAGINAL, pero ya en la cama, la que Gaby dirigía con maestría. Digo dirigía porque realmente fue una escena muy hablada, Javier explicando cada paso y el porqué, sin perder la pasión y el entusiasmo. Recostado de espalda y yo sentada a horcajadas, con su pija incrustada en mi vagina y mi marido dándome como perrito por el mismo hueco…la verga de Gabriel estaba tiesa y la de Javier que parecía que explotaba por su dureza entrando y saliendo… palabras más, palabras menos con voz romántica pero lasciva, razonaba:
“Veo tu hermoso rostro gozando… tus labios carmesí dejando caer ese hilo de lujuria… deseo apretujarlos contra los mío”…me acerqué para besarlo y su mano me obstaculizó…” pero tienen un merecido dueño y los míos también”. “En tu piel puedo observar el ardor de tu libido y el afán de tu sexo… pero en tus ojos veo también la pureza de tú interior. Puedes darle rienda suelta a tus deseos sexuales y a tu Bon Apetit de hembra casi insaciable, pero con tu potro, tú macho, tú hombre… no lo descuides ni lo cambies, pues no conseguirás otro como él… no encontrarás otro que después de tres eyaculaciones siga más firme que al principio. Mi marido se sintió alagado y comenzó a acabar y Gabriel también… colmaron mis profundidades de esperma (Sabía que casi todo era de Gabriel, porque después de dos horas, era la primera vez que lo hacía). Ambos me llevaron a la gloria…mi orgasmo fue interminable, parecía que estaba convulsionando, estuve cerca de 15 minutos en éxtasis total… enajenada…fuera de mí…luego quedé extenuada sobre su pecho y por primera vez mi marido habló…”Tienen mi permiso para besarse”, “Lo deseo enormemente, pero no puedo, temo que mis sentimientos cederían, porque es la primera vez que una mujer hace que mi pija se mantenga rígida luego de eyacular y estaría engañando a Patricia”… contestó… No te entiendo le dije: pasaste tu lengua por cada espacio de mi cuerpo, me dejaste dolorido mis pezones de tanto chuparlos y duro mi clítoris de tanto lamerlo y me decís que no la quiere engañar.”No la engañé; ella lo sabe… es más, ella me sugirió todo esto y me dijo que los convenciera para viajar a Bs. As.” Me deslicé suavemente hacia su vientre agarré su verga hasta sacarle hasta la última gota de leche (algo que nunca lo hacía porque me parecía aquereso)… fue un acto de agradecimiento por tanta ternura y reconocimiento por tanta pasión y sin su permiso posé mis labios sobre los suyos, le dije: nadie se iba a enterar y le susurré “te amo” … sacó de la última bolsa de regalo con unos pasaje de avión para el lunes… para los tres “Ella los quiere conocer. No se pueden negar” “Si les gustó mi personalidad, mi forma de desenvolverme y la manera de mantener las relaciones sexuales; esperen conocer a mi amada; los dejará exhaustos. Seremos felices los cuatro..