Recordé a mi maestra de matemáticas, su bello cuerpo y la enorme pasión que me hizo sentir por ella, siempre tuve ganas de cogérmela, pero no se presentó la oportunidad. Le envíe este e-mail para contactarla y darle a conocer lo que sentí por ella y lo que quiero de ella. Hola, maestra, espero me recuerde, soy Adolfo Segura Perales, fui su alumno en la FECA hace 30 años; usted me impartió varios cursos de Matemáticas; aún la recuerdo con mucho cariño, la forma en que nos enseñaba, su paciencia hacia los alumnos que no entendíamos los temas, la hizo la mejor maestra de la escuela. Desde el primer día que la conocí usted me fascinó como mujer, nunca antes una maestra había despertado en mí una intensa pasión como usted lo hizo; no he podido olvidar su delgado cuerpo, bello y erótico, su lúbrico caminar me calentaba como no tiene usted idea, el movimiento de sus nalgas cuando anotaba algo en el pizarrón me provocaba acercarme a usted para tomarla de su cintura, acercarla a mi para que sintiera mi erección, y yo sentir sus redondas nalgas; muchas noches al pensar en usted, mi mano terminaba con una humedad caliente y espesa.
Le confieso que me gustaba mucho su apariencia de mujer seria, decente como que no rompe un plato, pero que, en la intimidad, en esos momentos de placer carnal usted se convertía en un huracán de pasiones mientras se la cogían fuertemente.
Maestra, me hice adicto a una imagen suya; usted en mi cama, desnuda con las piernas abiertas, invitándome a entrar. Besaba sus labios y subía lentamente por su cuerpo, llegar a sus tetas con una geometría perfecta, mis labios se recreaban lamiéndolas y mordiendo sus erguidos pezones exigiendo placer, y llegar a su boca dando besos lascivos, mientras me encajo en usted, explotar y derramarme en medio de gemidos de ambos.
Ahora me imagino su cuerpo voluptuoso, erótico, moldeado por el tiempo y la experiencia, la sangre me hierve solo de imaginarme su cuerpo actual, desnudo en mi cama.
Sabe, me gustaría verla nuevamente, ya que voy a ir a la FECA a recoger mi archivo de estudiante antes de que lo destruyan. Seré estúpidamente vulgar, pero quiero verla, llevarla a una habitación de un hotel, desnudarla, acariciar su cuerpo, chupar sus tetas y sus pezones mientras mis dedos acarician su humedad. Tenerla Hincada frente a mí, para sentir la humedad de su lengua y su boca, preparándome para cogérmela. Quiero ver sus gestos de placer mientras la embisto y escuchar sus gemidos de placer al sentirme dentro de usted.
Permítame disfrutar de su presencia, de su cuerpo, permítame, se lo ruego, disfrutarla como mujer, compartamos experiencias, experiencias de placer.
Maestra, espero su mensaje anhelando que usted me acepte mi petición de cogérmela.