Relato enviado por:
Anonymous
el 31/5/2022.
Lecturas:3953 Etiquetas: Interracial
Relato completo
Nuestro deseo de vacaciones exóticas se vió además recompensado para ella y en parte para mi por poder presenciar algo insospechado.
Recorrimos el país entero con nuestro coche y las excursiones cada día nos enseñaban las maravillas de aquella isla .
Pero aquel día nos deparó una sorpresa .
En la playa había un nativo no negro especialmente pero sí mulato que nos invitó a presenciar la captura diaria de su pesca .
Y en su propia barca recorrimos el entorno de la isla mientras echaba las redes .
la pesca era abundante en marisco , al menos cogió tres langostas y peces sueltos.
Mientras echaba las redes yo me desprendí de la ropa y me bañé . Ella ni corta ni perezosa hizo lo
mismo .
Y como no hay dos sin tres acabamos los tres en el agua.
Al subir a la barca ayudamos a ella la primera y él a mi después . Ya los tres en la barca y desnudos como estábamos , el hombre entabló otra conversación y empezó a hablar de los encantos de ella.
Ella lo agradeció y yo también.
Mientras hablaba comprobamos que su miembro estaba tieso y de unas proporciones no habituales .
Con un poco de atrevimiento ella se lo comentó y dispuso él que se encontraba libre pero que no haría ascos a una mujer blanca si se ponía en medio .
Ella siguió mirando su verga y me miró a mi.
Su cara denotaba fruición y él lo notó.
Yo sé que a ustedes les gusta el tamaño de nuestros penes y eso es algo que aquí se puede probar .
Si ustedes desean , en la playa tengo una cabaña donde poder practicar .
Y ella se acercó más y le pidió , sí por favor.
Me sorprendió aunque había sido un tema recurrente en nuestras conversaciones .
Y allí nos encaminamos . Los dos caminaban de la mano y el hombre abrazaba sus hombros.
Llegados allá se abrazaron , se besaron y se dispusieron a entregarse mutuamente .
Ella ya no me miraba , estaba absorta y un poco ida.
Sin mediar palabra sus cuerpos se rebozaron en pasión.
Yo asistía como un buen voyeur y no acababa de creerlo.
Ella apretaba con fuerza al hombre y lo besaba incesantemente.
Sus genitales se frotaban y cuanto más se tocaban , más se besaban.
Tomó uno de sus pezones el hombre y se los ofreció a ella .
Aceptó el regalo y lo besaba y chupaba con primor.
Y el hombre hacía lo mismo con los de ella y seguían con sus besos.
Mi miembro había tomado también otras dimensiones y quería salir de su jaula.
Los miraba de reojo incesantemente.
Después de un revolcón sus cuerpos hicieron un boca a boca salivoso y pasaron a apreciar sus propios jugos.
Ella lo lamía como nunca me lo había hecho y el hombre paladeaba aquel manjar.
De nuevo se colocaron uno encima de otro y mi esposa apenas la apreciaba .
El volumen del cuerpo del hombre aplastaba sus tetas y no dejaba entrever apenas el rostro de ella.
Bajo el arco de sus brazos ví sus ojos cerrados y su cuerpo entregado al placer.
Con un sinfin de asaltos y empujones a su vulva , el incesante meneo hacía brotar espontáneos jadeos de ella .
Era interminable y su ritmo paró para atacar de nuevo.
Se enzarzaron en un brioso final con gritos de placer.
Exhaustos los dos , mi pene se tomó un descanso también.
Una vez relajados , el hombre nos ofreció tomar el pescado y las langostas todo a la brasa .
Comimos y en la despedida ella le dijo que todavía nos quedaban cinco días y que regresaríamos.
De vuelta a casa me agradeció el favor y me pidió de nuevo que volviéramos otro día.
Ya en casa echaos un polvo de fábula .