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¿VIOLADA? III

Relato enviado por: Palomasola el 20/8/2010. Lecturas: 2158
Etiquetas:   Maduras
Relato completo
Una mujer madura se enfrenta a dos ladrones dentro de su casa.Yo no había recuperado aun la respiración cuando el joven se acerco a mí y puso su pene en mi boca bruscamente.
El pene era grueso y grande, era suave y estaba muy duro, y una vez que estaba en mi boca comenzó a empujar mi cabeza bruscamente hacia enfrente y para atrás. Después empezó a susurrar como animal cogiendo, y el viejo se levanto y salio del dormitorio murmurando algo que no alcancé a escuchar. El joven actuaba como un poseido, con una pasión que no esperaba de él. Yo pensé que quería que se la chupara, pero me dijo:
—Chúpame los huevos patroncita.
Se puso mi cabeza entre las piernas y empecé a chuparle y sobarle los huevos con mi lengua, tenia un olor muy fuerte a sexo, pero sus huevos se sentían calientes y carnosos, eran muy grandes, como su pene, comencé a excitarme y sentí que ya no tenía que obligarme a hacer lo que él quería. Tomando la iniciativa le di la espalda y me puse a restregarme contra su verga, sentí como se apretaba a mí y como metía su mano por debajo, su mano rozaba mi piel, abrí las piernas, cerré los ojos y lo dejé hacer, sentí sus dos manos agarrar con fuerza mis nalgas y no tardó en avanzar entre ellas y llegar a mi ya mojada vulva, estaba completamente lubricada, mas el semen del viejo que aun escurría de dentro de mi vagina, me tenía que morder los labios para no gemir, sabía muy bien que hacer con sus dedos, me masturbaba deliciosamente, jugaba con mi clítoris, metía sus dedos en mi vagina, abría mis labios vaginales, pasaba sus yemas por el interior de mi sexo, podía sentir una de sus manos jugando con mi clítoris y como con la otra comenzaba a jugar alrededor del agujero de mi culo, hacía mucho tiempo que no sentía una sensación como esa, no tardó en meter uno de sus dedos dentro de mi culo, eso fue lo máximo que pude soportar, tuve que agarrarme a la sabana y soltar un gemido cuando sentí que me corría con sus dedos en mi clítoris, y luego pellizcando mis pezones.
Podía sentir como su verga palpitaba contra mi muslo, había bajado un poco la dureza, pero no estaba flácida, yo deseaba más, me giré y quedamos los dos frente a frente, ver esos ojos con el deseo que me miraban y ver como su pene volvía a palpitar alcanzando de nuevo un tamaño considerable, me volvía loca, verme deseada con pasión era algo que no sentía desde hacia mucho tiempo, le dije que se tendiera en la cama y me subí sobre él, con una mano me metí su verga en el sexo, que estaba completamente encharcado por el semen del viejo y por mis jugos, no tardó en abalanzarse por mis tetas, las chupaba, las mordía, mientras yo como una loca lo cabalgaba, gemía como nunca había gemido, mi nuevo orgasmo no tardó en llegar, pero él estaba loco con mis tetas, no dejaba de chuparlas, como si le fuera la vida en ello, su pene estaba duro como una piedra, me hacía daño cuando lo sentía en lo más hondo de mi ser. Entonces, con su verga hundida totalmente en mi vagina, soltó un gemido y se estremeció como un animal furioso, me tenía sujeta por las nalgas y la metió con toda su fuerza mientras eyaculaba dentro de mí, sentí el chorro de semen ardiente, yo seguí cabalgándolo enloquecida, hasta que él me pidió que me detuviera…
Pasado el momento de relajamiento, no tardó en buscar mi boca para metérmela dentro, comencé a chupársela como yo sabía hacer, y él no tardó en tirar de mí, hasta conseguir que me subiera encima suyo, su cabeza quedó enterrada entre mis muslos, debía sentir como su propio semen salía aun de mi sexo caliente, pero no sentía reparo, hundió su cara en mi vulva, mientras con sus manos jugaba con mis nalgas, yo no tardé en sentir de nuevo otro orgasmo, me venían uno detrás de otro, me mordía los vellos, los labios vaginales, el clítoris, metía su lengua todo lo que podía en mi coño y en mi culo, y yo intentaba a duras penas tragarme su verga por completo, hasta que por fin, soltando un largo gemido me soltó su leche caliente y densa en la garganta, me costaba trabajo tragar, era tanta cantidad que tuve que sacármela de la boca para respirar, era deliciosa, chupé y chupé hasta dejarla completamente limpia, su dureza había bajado, palpitaba, pero no estaba tan dura, sabía que ese era el momento, estaba deseosa de sentirla en mi culo, pero imaginaba que algo tan grande y duro me dolería mucho y me daba miedo. Pero en mi excitación me decidí y le dije que le tenía guardado una pequeña sorpresa, y le pedí que se levantara de la cama, me puse a cuatro al filo y con mis manos me abrí las nalgas mostrándole en todo su esplendor y palpitando de deseo mi tesoro más preciado, le dije que deseaba que me la metiera por el culo, que deseaba que descargara lo que le quedaba de leche dentro, esas palabras lo volvieron loco, se abalanzó por mi culo, intentaba metérmela, pero estaba lo suficientemente flácida para que no lo consiguiera, metía sus dedos, yo gozaba como nunca lo había hecho, sentir ese deseo y saber que ese macho me deseaba, también me estaba volviendo loca, dejaba mi esfínter relajado para dejarlo que consiguiera meter su pene y lo apretaba para sentir como se ponía dura por momentos, sacaba y metía ya con facilidad su verga, y poco a poco iba sintiendo como su pene iba tomando la dureza necesaria para embestirme con fuerza.
Los dos gemíamos, me abrí las nalgas y le dije que apretara con más fuerza, su verga se hundió por completo, fue doloroso, pero pronto el dolor pasó y comencé a gozarlo tanto como él, me clavaba las uñas en las caderas y sentía como mis nalgas rebotaban con fuerzas haciéndolas sonar sobre su vientre, el hombre al fin me estaba empalando, podía sentir todo su tronco en mí, mis orgasmos se sucedían uno detrás de otro, hasta que me vi inundada otra vez por su semen caliente, fue una cantidad tremenda, su corrida duró una eternidad, antes de que terminara le pedí que no la fuera a sacar, quería sentirla aún más tiempo dentro de mi, fui sintiendo como poco a poco perdía su dureza y ella sola salió de mi culo, cuando me giré pude ver la cara de felicidad de mi violador mas joven, nos fundimos en un abrazo y un beso, y quedamos rendidos en la cama.
No supe cuando me quedé dormida profundamente, por el efecto del vino, las intensas emociones vividas y por el cansancio físico. Cuando desperté ya era media mañana del domingo. Me costó un poco recordar lo sucedido, y me levante temerosa de encontrarlos aun allí. Pero se habían ido, solo quedaba el desorden y las tres copas vacías encima de la mesa.
Fin.

Anamaría.
anmr.paloma@gmail.com
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Comentarios (1)

katebrown 18 de October de 2022 a las 21:08
SEX? GOODGIRLS.CF
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