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asesinas

Relato enviado por : sexualita el 26/10/2004. Lecturas: 3949

etiquetas relato asesinas .
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Resumen
Este relato no es mío, sino que lo encontré navegando por la red y cuando lo leí disfrutamos con mi novio como nunca, cosa que espero que ustedes también.


Relato
Asesinas

Por Alejandro B.



Fue la peor experiencia que yo tuve en la vida. Yo tenía 18 y estaba en mi primer semestre en la universidad.

Yo me había separado con mi novio de la escuela secundaria, y realmente esperaba encontrarme a alguien nuevo en la escuela. Así fue cuando yo me encontré a Alejandro. Parecía perfecto. Él era una persona mayor, estudiante de ingeniería eléctrica, y era muy listo. Nosotros hablamos durante algún tiempo y me gustó realmente. Después de unas semanas yo podría decir que él realmente se frustró por mi renuncia para dar prisa en una relación física, pero yo siempre he esperado hasta hacer una relación duradera y segura.

Yo tenía por este tiempo comprendida que si Mariana no fuere una lesbiana, era por lo menos bisexual. Yo llamé su atención en mi cama a veces cuando me masturbaba. Pero ella nunca vino a mí o algo. Nosotros nos habíamos vuelto lo más buenas amigas.

Yo estaba fuera con Alejandro la noche que pasó. Nosotros tomábamos la cena

y entonces fuimos a ver una película en su apartamento. Él era tan dulce. Después de la película estábamos en su cama besándonos cuando pasó.

Alejandro estaba encima mío, y se movió entre mis piernas como nuestras lenguas sondearon en cada una de las bocas. Gradualmente yo le sentía apretarse entre mi

piernas, suavemente al principio, pero entonces más insistentemente. Nosotros estábamos inmóviles, pero yo estaba empezando a ponerme incómoda. Entonces sus manos estaban en mis pechos y él iba así demasiado lejos.

"Alejandro, deténte". yo le dije.

"Venga Silvia. Tu sabes que quiero". Él me dijo, todavía mimando mi pecho a través de mi blusa.

"Yo no quiero nada!" grité, intentando empujarlo de encima mío.

"No juegues duro, sólo relájate". Él dijo,

"¡Basta! Deténte"! yo grité a él.

Yo me esforcé y luché, y finalmente lo empujé fuera de la cama. Él parecía tan enfadado.

"Sólo consigues esto". Él me dijo.

Yo no podría creer en la transformación que yo había visto. Él había sido tan dulce y ahora él era tan cruel. Yo estaba llorando cuando estuvo ya fuera de allí.

Agradezco a Dios que Mariana estaba en casa para confortarme cuando yo volví

al apartamento. Cuando yo conté lo que me había pasado ella pareció asustada. Ella me sostuvo cuando yo sollocé contra ella. Yo había estado muy asustada. Yo estaba allí a misericordia de este tipo en su apartamento y ¿si él no se hubiera rendido cuándo él hizo? Mariana me sostuvo y no dijo mucho. Ella era una mujer y ella supo cuándo hablar y cuando callar, apenas escuchó cuando yo le dije cómo yo me sentía, cómo Alejandro me había hecho sentirme.

Yo realmente no sé o entiendo cómo pasó. Mariana estaba sosteniéndome, y yo empecé a sentirme diferente. Antes de que yo supiera qué estaba pasando, nosotras nos estábamos besando. Suavemente y amorosamente Mariana me presentó al amor de hembra-hembra, todo el rato que me amó, duro para explicar lo que lo hizo así de diferente, pero era. Donde el lado sexual de mi relación con Alejandro había sido un forcejeo, con Mariana era bonito. Ella me permitió hacer todo, y después de unos días nosotras estábamos durmiendo todo el tiempo juntas.

Yo no podría superar el enojo que yo sentía hacia Alejandro aunque estaba tan enfadado que yo podía mirarlo apenas. Se hizo obvio en mí eso de que a Mariana no le gustan en general los hombres, mucho menos Alejandro. Ella empezó diciéndome que nosotras deberíamos hacer algo. Yo le dije un día a Mariana durante una charla de humor sucio que Alejandro y yo pudríamos escaparnos a un lugar más íntimo. La tarde en que ella me dijo su plan, yo me quedé dura.

Mariana me dijo que sus abuelos tenían una cabaña a una hora lejos. Ella explicó que ellos estaban en Florida en este momento del año, y que ella era libre de usarlo. Yo me asombré como Mariana siguió para explicar su plan, su plan era tomar a Alejandro allí y matarlo, pero por más que ella habló sobre eso, yo realmente jamás pensé que lo mataría, pero llevarlo allí y humillarlo parecían maravilloso. Yo me mojé pensando en el plan. Mariana quiso tanto hacerme feliz y ayudarme que yo la amé más que nunca cuando ella me llevó a la alcoba, todavía hablando sobre las cosas humillantes que nosotras haríamos.

Nosotros manejamos a la cabaña y esperamos Todo listo luego a la noche, haciendo el plan de acción el próximo viernes, sólo dos semanas desde mi disolución con Alejandro.

Los días volaron y ese viernes yo llamé el confiado Alejandro. Le dije que yo sentía lo hecho a él, que yo todavía lo amaba. Yo expliqué que no era justo tener sexo antes, pero que yo estaba ahora lista. Él no hizo caso antes, pero cuando yo le dije de ser tres, conmigo y Mariana, él no pudo resistirse. Tomó mucho convencimiento antes de que él creyera que no era justo una travesura. Yo le dije que nosotras lo recogeríamos por una hora y pasaría su fin de semana con nosotras.

Cuando llegamos para recogerlo, no me creyó hasta después de que nosotras lo saludamos calurosamente y él estaba en el automóvil. Como si viniese al caso, Mariana y yo fuimos vestidas igualmente, jeans ajustados y t-shirts. Yo charlé con él como Mariana

me dijo de lo que nosotros habíamos descrito a él como un escondite romántico, cuando justo llegamos finalmente a la cabaña.

La cabaña pequeña tenía sólo una alcoba, y sus ojos se iluminaron cuando él comprendió que hubo sólo una cama para nosotros. Yo tiré a Alejandro inmediatamente a la cama conmigo. Empujándolo suavemente yo subí encima de él y empecé besándolo en la boca. Luchando con mi repulsión yo froté mi cuerpo contra suyo. Mariana se nos unió a la cabecera de la cama y suavemente llevó sus brazos atrás y esposó sus muñecas. Se sintió sorprendido también cuando Mariana lo esposó a la otra esquina de la cama. Comprendiendo por primera vez para que en algo estaba equivocado, luchó cuando nosotras nos sentábamos en cada pierna y nuevos hierros se cerraron en sus tobillos.

"¿Que? Qué están haciendo? Déjenme!" Él gritó, cuando nosotras lo teníamos asegurado finalmente. Las únicas partes duras del plan habían terminado. Nosotras intercambiamos un largo beso antes de volver a él.

"Bueno, éste debe ser algún juego. Bien." Él dijo, relajándose un poco.

"No Alejandro. Ésta es mi venganza". yo le dije.

"¿Qué quieres decir?"

"Quiero decir que estás esposado a una cama lejos de cualquiera que pueda oírte gritar para ayuda. Para que nosotras podamos jugar contigo, todo lo que queramos" le dije.

"¿Jugar conmigo?"

"¿Eres un juguete? pues vas a lamer la concha de Silvia, y la mía. Y nuestros culos también". Mariana le dijo, acariciándome lujuriosamente.

"Yo, yo no haré eso. No me vas a obligar". estalló Alejandro.

"Que, no piensas que yo puedo hacerte lamer mi trasero?" pregunté cuando yo subí a hacia él.

Él empezó esforzándose a sus ataduras cuando yo me di la vuelta y

le mostraba mi culo, sonriéndole.

"No estás en posición de decirme lo que yo puedo y quiero hacer. Ahora simplemente cállate y gasta algún tiempo lamiéndome el culo". le dije severamente.

Él parecía aterrado cuando yo me sentaba en su cara. Sus lamentos se ahogaron debajo de mí, su cara se bloqueó ahora a en mi culo. Yo podía sentir su nariz cuando meneé mi trasero en su cara.

Mariana montó en su pecho, enfrentándome, y nosotras nos besamos encima de él. Se sentía grande hacer esto, hacerle sentirse desvalido. Humillado y desvalido para detenerme de frotar mi culo en su cara. Yo empecé a despertarme, dándome cuenta de mi mando completo, del hombre abajo mío. Yo podría hacer cualquier cosa que yo quisiese. Alzando mi culo de su cara, yo me di la vuelta y lo enfrenté a él.

"Todavía piensas que puedes decirme lo que yo no puedo hacer"? yo le pregunté

cuando él abrió la boca y tosió para respirar.

"¿Puedo frotar yo mi tuna en tu cara? Puedo hacerlo yo"? pregunté sarcásticamente cuando yo me sentaba de nuevo en su cara.

Sus ojos me miraban frenéticamente entre mis muslos cuando yo molí mis jeans implacablemente abajo en su cara. Incluso a través de mis jeans, las sensaciones que yo recibí de moler con mi concha su cara me estaba asombrando. Él estaba gimiendo y estaba intentando decir algo abajo mío, pero no me interesó nada de lo que él tenía

para decir. Se sentía tan bien. Pero los jeans privándome de realmente disfrutarlo.

"Tu turno". le dije a Mariana cuando yo salí de su cara.

Su cara estaba roja, y él parecía estar en un pedazo de dolor. Cuando yo me deshice de mis pantalones, Mariana montó en su cara y empezó con él.

"¿Quieres coger con esta maldita, no lo hiciste antes? Yo aposté a que te guste respirar un poco, eres demasiado malo". Mariana se rió cuando ella majó su cara bajo su concha.

Yo acaricié mi concha húmeda mientras miré como Mariana se sentaba en su cara. Ella parecía tan caliente, estando sentada allí en su cara. Viéndome mirarla, ella,

inmediatamente salió de él.

"Prosigue Silvia, él te pertenece". Ella dijo.

Él estaba abriendo la boca y tosiendo cuando yo subí a hacia él.

Sentándome en su pecho, esperé un poco para poder hablar.

"Por favor. Estás hiriéndome". Él suplica.

"Por supuesto, nosotras. Ibamos a terminar hasta que ruegues lamer nuestros culos y chochitos. Es que estás preparado para lamer?" yo le pregunté.

"Váyanse al infierno las dos, put... mmmmmmmph!" Alejandro se trabó cuando yo avancé y lo callé cubriendo su boca y nariz con mi entrepierna de la bombacha y el culo.

Yo me posicioné para que su nariz realmente estuviera empujando en mis bombachas, y se sentía grandioso. Mariana se sentaba en él sólo detrás de mí y alcanzó a tocar mis tetas cuando yo froté mi concha en su cara. Totalmente controlando cuando él pudiera respirar, yo me sentía maravillosa, poderosa incluso. Alejandro ya no era una persona a mí. Él era solo un juguete para mi uso. Mariana se deshizo de mi sostén, y ahora estaba mimando mis pechos desnudos.

Yo permití el a veces que quien estaba abajo mío mí coja una respiración, pero al ratito me sentaba allí disfrutando las sensaciones de mi culo frotando en su cara y las manos de Mariana en mis tetas. No estaba segura de por qué Mariana estaba permitiéndome tener la mayoría de la diversión, pero yo no hice caso y la adoré cuando ella chupó así en mis pechos, que yo me di vuelta. Alejandro estaba haciendo una clase cómica de ruido ahora. Yo tiré su cabeza hacia atrás y planté mi culo en bombachas en su cara antes de volver con Mariana.

"Chúpame las tetas". yo le dije, y entonces su boca estaba por todas partes en mi pecho, lamiendo y chupando, mientras yo ahogaba a Alejandro con mi culo.

"Eres maravillosa. Cambiemos, ahora yo lameré tus pechos y tú te sentarás en su cara". le dije cuando me salí del pobre Alejandro.

Mariana se dio la vuelta y fijó su trasero en la cara de Alejandro quien justo estaba abriendo la boca para respirar. Yo liberé sus tetas grandes de su sostén. Yo tenía que agacharme para chuparla, pues Mariana se encontró ángulo mejor para frotar su bombacha en la cara de Alejandro.

"Yo soy quien coje tu cara, así que jódete gusanito". Ella dijo cuando disfrutó su poder encima de él.

Sus caderas recogieron velocidad cuando le chupé los pezones hinchados grandes. Hasta que llegó arqueándose como loca. Me aparté de ella y apenas se sentaba allí suspirando un momento. Luego me besó en la boca. De repente, una nueva manera de humillar a Alejandro se me había presentado.

"Ahora tendrás un poco de esto". yo le dije cuando ella se salió de él.

Yo tenía un pedo, y yo planeé hacerlo sobre Alejandro. Levantándome yo tiré fuera de mis bombachas y me volví así mi culo quedaría en su cara. Y me senté en cuclillas para que su nariz estuviera justa en mi culito. Y podía sentir sus boqueadas con esfuerzo abajo mío.

"Yo tengo un pedo Mariana. Y va derecho a su cara!" yo le dije.

"No.... ...Por favor... no!" Alejandro rogó entre sus boqueadas torturadas.

Meneando mi trasero, yo froté su nariz contra él.

"Por favor... no...... .lo haga... ey... espera es que... fffffFFFFARRT"! Sus palabras fueron cortadas por el sonido de mi pedo que estallaba ruidosamente en su cara.

Y así yo lo sofoqué con mi trasero. Mariana apenas empezó riéndose.

"No puedo creer que hayas hecho eso. Hazle lamer tu culo ahora". Mariana sugirió.

Yo alcé mi culo de su cara y lo examinaba abajo a él.

"Te preparas para lamer mi culo todavía"? yo le pregunté.

Su cara estaba roja, yo pienso que de una combinación de sofocación y humillación. Él apenas podía abrir la boca durante algún tiempo. Mariana alzó su cabeza y la frotó en mi culo.

"Lame el trasero ya!" Mariana gritó, pero él no lo haría.

Dejando caer su cabeza, Mariana movió atrás alrededor delante de mí y subió a entre sus piernas.

"Yo le mostraré lo que él consigue por desobediente". Mariana dijo, y le dio un rodillazo en las bolas. Así, débil como era, él intentó doblarse cuando el dolor era evidentemente insoportable.

"¿Cómo sabe ahora? estás preparado para hacer lo que te dicen?", pero él estaba en demasiado dolor para contestar.

"Tú, gusano pequeño tonto. Chupa su culo antes de que yo lo haga de nuevo"! Mariana gritó.

Él estaba agitándose con el dolor que ella le había infligido, pero hizo un esfuerzo patético para alzar su cabeza a mi culo. Él parecía aterrado de que lo haga de nuevo. Yo bajé mi culo más cerca a su cara, y entonces lo sentía. Las primeras lamidas en mi raja.

"Eso es, lame mi culo". yo le dije, cuando él manejó con un poco más de velocidad la lengua.

Yo estaba apoyándome hacia atrás para que mi ano estuviera en su cara, y esto dejó mi concha expuesta para Mariana. Mariana enterró su cara en mi concha. Y entonces yo tenía dos lenguas lamiendo y sondeando mi carne. Yo me sentía como una reina, o una diosa o algo. La lengua de Mariana se sentía maravillosa en mi concha, pero yo quería que él lo hiciera, así que la aparté suavemente y me di la vuelta. Sobresaliendo él adelante mío, miré hacia abajo y saboreé su miedo.

"Ahora vas a comer mi concha. Vas a lamerme hasta que acabe en tu cara. O Mariana te va a quebrar sus pelotas de nuevo. Ahora hazlo"! yo le dije, plantando mi concha húmeda en su cara.

No había resistencia ahora, él empezó sorbiendo rápidamente y yo me puse muy húmeda, y empecé a sentir el fuego dentro de mí. El poder que yo sentía en ese momento, con él, vencido, roto y chupándome. Su lengua ya no podía mantenerse al ritmo de mis caderas oponiéndose, y yo froté mi entrepierna en su cara hasta que mi cuerpo entero se electrizó por un orgasmo poderoso. Yo vine tan duro que perdí todo contacto con la realidad. Todavía en su boca yo llegué muchas veces más. Cuando yo regresé al mundo, todavía tenía al idiota abajo mío.

"¿Quién te dijo que pares? lame todos mis jugos!". y se lubrificó increíblemente bien ahora.

Yo examinaba Mariana, y ella había quitado también su bombacha. Yo me salí , y un tiempo su lengua todavía se movía en el aire como algún tipo de juguete roto.

Mariana también, al parecer, quiso sentir la lengua de Alejandro en ella. Ella lo montó en su pecho, y agarró sus bolas a través de sus pantalones. El gritó cuando ella apretó viciosamente.

"Ahora ruega lamer mi culo, ruega o el golpe lo sentirás nuevamente". Ella amenazó.

"Por favor... yo lamo su culo haré cualquier cosa que usted quiera". Él lloriqueó lastimosamente.

Ella puso el culo en su cara y él trabajó duro. Estaba deliciosa, mirando,

este hombre que me había asustado una vez así totalmente humillado. Él

ya no asustaba. Ahora Mariana y yo asustábamos, y eso me gustó. Cansándose de la lengüetada en su culo, Mariana le sentaba el chocho húmedo en su cara. Yo sentí ganas de orinar, pero lo sostuve mientras la miré venir en un gran orgasmo.

Empecé a caminar hacia el baño.

"Dónde vas?"

"Para orinar."

"No, ayúdame con él".

Me senté en la cara de Alejandro y no tardé mucho en asfixiarlo y dejarlo inconsciente.

"Dónde están las llaves de las esposas?" le había preguntado.

Mariana fue a su bolsa y consiguió las llaves. Yo todavía tenía su cara profunda en mi culo y aunque ya parecía inconsciente, no quise arriesgarme y lo tuve un tiempo más.

"En qué estás pensando"? Mariana me preguntó, curiosa.

"Desátalo". yo le dije, alzando su brazo flácido.

Él no se resistió en absoluto. Yo subí fuera de él, y él estaba apenas respirando.

"Ahora que"? Mariana me preguntó.

"Alejandro está haciendo un viaje al baño". yo le dije, y sus ojos se iluminaron.

"Venga. Vamos". yo le dije cuando nosotras arrastramos al baño.

El baño bastante grande era blanco, con azulejos. Cuando nosotras lo arrastramos hacia el retrete que él recobró bastante energía para suplicar.

"¿Eso que... está haciendo... yo? Por favor... lo sien... déjenme...". Él suplicaba cuando le colocamos su cabeza boca arriba contra el cuenco del retrete.

Cuando estuvo listo, Mariana lo sujetó.

"Tengo que ir al baño, Alejandro. Y hoy eres mi retrete. ' yo le dije.

"Ningún Por favor......... lo siento". Él sollozó.

"hazlo Silvia. Hazle beber tu orina". Mariana me insistió.

Él empezó a esforzarse débilmente contra mí, pero cuando Mariana lo agarró de las bolas chilló en dolor, y dejó de resistírseme. Yo me senté en cuclillas encima de él, bajando mi concha hacia su boca.

"Abre la boca"! yo pedí, dándole puñetazos en la cabeza.

Cuando él abrió su boca, yo la cubrí con mi concha y entrampé su cabeza dolorosamente contra el cuenco del retrete. Él parecía muy cómico sus ojos eran grandes, mostrando su terror abyecto. Yo empecé a orinar, intentando controlarlo para que él pudiera tragarlo todo, y yo pude lanzar en chorritos en su boca abierta. Su boca realmente hizo un y aunque él ahogó y tiró bruscamente bajo mío muy poco goteó fuera. El sentimiento de poder absoluto que yo tenía me estaba asombrando. Yo estaba haciendo a este hombre beber mi orina, y él estaba muy desvalido para detenerme. Él gimió y tosió. Yo seguí haciendo pis en él hasta terminarlo y él

debe de haber tragado casi todo. Yo me alcé fuera de su cara, y puse nuevamente mi concha en su cara.

"Lámeme limpia". yo ordené, aplicando un poco la presión.

Todavía tosiendo, él lo hizo.

"Dime Alejandro, cómo es el sabor"? yo le pregunté, presionando un poco más.

"Bueno... saborea... muy bueno....." todavía tosiendo.

"No terminamos todavía". Mariana le dijo. Yo me salí y ella tuvo lugar.

Siguiendo mi ejemplo, Mariana fijó su cabeza. Pero ella no orinó despacio como yo,

haciendo pis duro en su boca. Incapaz para mantenerse al ritmo del flujo, y

con su estómago ya lleno de mi pis, él tosió y amordazó horriblemente bajo ella. La orina realmente vertió fuera de su nariz y como Mariana ignoró sus convulsiones siguió aprisionando su cara. Finalmente ella se alzó a fuera de él y él tosió y balbujo

cuando ella continuó orinando, él realmente vomitó un poco de orina. Era lo más

horrible que yo había visto hecho a un ser humano alguna vez. Si yo hubiera planeado humillarlo simplemente y permitirle vivir, esto lo habría hecho definitivamente. Pero yo supe, entonces, que ese Alejandro no iba a dejar la cabaña vivo.

Mariana hizo a Alejandro chuparla después de que él dejó de toser y entonces ella le dio un puntapié en las pelotas.

Ella estaba de pie atrás conmigo y miraba a nuestro rehén. Caído lastimosamente contra el retrete con su cara cubierta con pis. Yo sentía la necesidad de un pedo que de nuevo venía.

"Yo tengo de nuevo un pedo o, no es él"? yo dije a

Mariana, riéndome con ella de la vista de él.

"Yo... el ... ustedes dos... van a morirse por esto....." Alejandro había declarado, sorprendiéndome con su muestra súbita de testamento.

Yo no podría ayudar y risa era aun más fuerte. Él estaba tan completamente desprevenido de lo que le iba a pasar.

"¿Vas a matarme? Míralo, apenas se puede mover. ¿Recuerdas el pedo que me tiré en tu cara? O cuando yo te hice lamer mi culo, O cómo sobre cuando yo acabé en tu cara. Y tienes el valor para amenazarme"? yo grité enojadamente a él.

Yo estaba tan enfadada que él, que lo tiré abajo hacia el suelo y estaba de pie encima de él cuando yo mi poder estaba encima de él.

"Éste es el extremo para ti. Y voy a sofocarte hasta que te mueras". yo me gocé en su cara aterrada.

Él se esforzó débilmente, pero yo lo monté fácilmente y fijé su cabeza derecha entre mis tobillos. Sus lamentos fueron embozados cuando yo sentaba mi culo en su cara, bloqueando la nariz con mi culo y su boca con mi concha, y me propuse terminar lo que nosotras habíamos empezado.

"Tengo un último regalo para ti, Alejandro". yo me reí, y entonces me tiré el pedo en su cara.

El gas hizo un golpe embozado contra su cara, y yo pude sienta la burbuja caliente de gas entrampada momentáneamente entre mi culo y su cara. Yo tenía todo mi peso en su cara, pero yo quise más.

"Ven aquí Mariana". yo llamé a ella.

"Delante de mí, y siéntate en mis hombros. Tiempo para un paseo cabalgando para ayudar Alejandro aquí a su manera".

Ella movió delante de mí, y hizo una pausa. Enrollando a su pierna, ella le dio un puntapié grande en las bolas, como a una pelota del fútbol. Su cuerpo tiró bruscamente un poco abajo de mí, pero su agonía no iba a durar mucho tiempo. Mariana estaba de pie delante mí y se dio la vuelta, y yo bajé mi cabeza entre sus piernas y la alcé hacia mis hombros. Ella se aseguró contra el fregadero cercano y agregó su peso al mío propio. Ahora el peso lleno de las dos estaba empujando mi culo y aplastando a Alejandro de una manera aterradora.

Una, dos, tres horas estuvimos así, esperando sombríamente que el cuerpo de Alejandro diera su última señal de vida, pero solo nos dimos cuenta de ello cuando sentimos que se endurecía, mostrando su rigor mortis.

Si, comprendimos que se trataba de un asesinato, cuando Mariana salió de arriba mío y yo me levanté, observando la mueca vacía en la cara de Alejandro...


Vale decir que el cuerpo de Alejandro hace tres años que se encuentra enterrado a unos pocos metros de la cabaña. La policía nunca lo encontró, y además lo vinculó con un caso de drogas y cerró el caso creyendo que lo habían matado traficantes y se encontraba desaparecido.

Mariana y yo seguimos de amantes y nuestras vidas continúan, pero jamás volvimos a mencionar algo sobre ese "jueguito" que juntas jugamos una noche de invierno...




FIN

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