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Embarace a mi hermana

Relato enviado por : Atletl el 04/06/2012. Lecturas: 14109

etiquetas relato Embarace a mi hermana   Amor filial .
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Resumen
Este es un relato real. De antemano, pido disculpas a todos los que pudieran ofenderse.

Relato
Esta historia involucra a mi hermana, 8 años mayor que yo. En esos entonces, yo tenía 12 años y estaba creciendo muy rápido. Las hormonas, estaban volviéndose locas en mi cuerpo.

Un día, estaba en mi habitación y prendí la televisión manualmente (por qué no tenia control remoto). Cuando repentinamente, algo llamo mi atención y me hizo voltear. Vi la mano de mi hermana moviendo la salida de la regadera (por que se estaba bañando). Retrocedí unos pasos, me pare bien (como ya había crecido) y vi la cabeza de mi hermana (pero el cabello nada mas). Entonces, me puse a pensar, que si me acercaba, alcanzaría a ver fácilmente como se bañaba. Entonces, me moví hacia el lado más lejano de su cara y me pare bien. ¡La vi desnuda del lado derecho y parte de atrás! Eso me impacto y seguí observándola. Me moví hacia atrás, de modo de ver solo la parte de arriba de su cabeza. Y cuando su cabeza me decía que estaba volteada, me acercaba y veía todo. Mi hermana tenía los pechos un poco grandes y en forma de globo. Caderas un poco anchas. Piernas largas y torneadas. Unas nalgas grandes, redondas y paraditas. A mí me gusto mucho su cuerpo. Seguí viéndola desnuda cada que se bañaba y me masturbaba todas las noches pensando en ella. Era diario el verla. A veces, retaba un poco a la suerte (agachándome a veces, a punto de verme que la observaba). Era fabuloso cuando se enjabonaba la cara, porque sin temor la observaba. Veía como se lavaba todo su cuerpo, hasta que se secaba y de nuevo me daba la espalda, para ponerse la bata. Esa era la despedida del show de ese día.

No me conforme y quise mas. Ahora la espiaba después de salir de bañarse en su habitación, que estaba al lado de la mía. Mi casa tiene en todas su bardas en la parte alta, unos bloques de concreto con triángulos y figuras geométricas, las cuales me permitieron gozar de lo lindo, viendo a través de ellas a mi hermana. Siendo las del baño las más bajitas y en las habitaciones más altas. Yo me subía a mi cama y ahí entre los bloques huecos seguía espiando a mi hermana, ahora en su habitación. Veía como escogía su ropa (interior y exterior), como se vestía y maquillaba... en fin, todo de todo. Imagínense, que le conocía toda su ropa y hasta como posaba al espejo. El punto de referencia no eran los días, si no la ropa interior de mi hermana. Si era lunes, usaba el brasear blanco de algodón, con su calzón blancos de moñito. Si era martes, usaba el brasear rosa, con su calzón rosa, etc. Hasta quería darle consejos de cual se pusiera. Pero por obvias razones, no podía hacerlo.

Pasaron meses, años y el cuerpo de mi hermana lo conocía mejor yo, que cualquiera. Era una obsesión para mí el ir cada vez más lejos, que no quedaba más que tener su hermoso cuerpo. Y ese se convirtió en mi reto. Tenía 17 años y aquí viene lo mas enfermo de mi obsesión por mi hermana. Ya era muy grande mi obsesión por ella, que me la pasaba ingeniando la manera de hacerla mía. Ninguna idea era tan buena, como para arriesgarme. Mi hermana era muy de iglesia y temerosa de Dios. Así que por las buenas, no creía que la haría mía. Así que comencé a pensar, en cómo forzarla para tener sexo conmigo. La única idea que hasta ese momento daba resultado en mi mente, era violarla. A la fuerza. A golpes. Por supuesto, tendría que huir a otra ciudad y comenzar otra vida. Pero tenía miedo de que algo saliera mal y fuera a prisión. Así que mientras se me ocurría algo bueno, seguí espiándola y masturbándome. No dejaba de pensar en ella y planear en todas las cosas que le haría (si pudiera, claro). Así que me las ingenie para tomarle fotos instantáneas, por que llevarlas a revelar sería el fin de todo. Así que ahora le tomaba fotos (las cuales, aún conservo). Fue por ese tiempo, que descubrí que mi hermana tenía novio y que al parecer ya llevaban varios años de relación. Aunque aún no habían tenido relaciones sexuales (estaba seguro, porque yo la monitoreaba a diario). Me puse tan celoso, que la obsesión, me estaba volviendo loco. Hasta que llego el plan ideal (o así lo parecía).

En a casa, acostumbrábamos a tomar un vaso de leche antes de dormir. Mi madre tomaba somníferos para dormir, por prescripción médica, ya que le cuesta conciliar el sueño. Las píldoras las administramos mi hermana y yo, dándole una por noche, para evitar que tome una segunda píldora, por olvidar que ya la ha tomado. Yo había planeado ponerle una pastilla para dormir en la leche. Como día a día, mi hermana tomo su vaso y se sirvió leche. Entonces le dije:
-Creo que tocan- y como yo ya estaba sentado y ella aun no, fue abrir.
Yo aproveche para ponerle la pastilla. Regreso y dijo:
-No era nadie- se sentó y se tomo la leche.
No pude más y me fui a la cama, con el corazón a todo lo que daba. Con la adrenalina hasta el tope, y con una erección, que amenazaba con romper mi pantalón. Paso una media hora aproximadamente. Yo temblaba muy fuerte, de saber que esa noche por fin la haría mía. Fui a su habitación y abrir lentamente la puerta. Para esto, ya antes había probado las pastillas en mí y quede profundamente dormido. Así que no había duda de que funcionaran. Entre y le hable despacio, para cerciorarme que estaba dormida. La moví fuertemente varias veces y nada. Intente levantarla y no se movió. Estaba muy flácido su cuerpo. Estaba totalmente dormida y lista para mis planes. Yo pensaba en hacerla mía, y que despertaría y no recordaría nada. Así que seguí con mi plan y comencé a desvestirla. Traía una bata de dormir, la cual se la quite con ansias. Baje sus calzones y ahí estaba lo que tanto quería: ¡Su vagina, llena de pelo! Al verla, me volví loco y pensé en cogérmela sin piedad. Pero algo me hizo disfrutar del momento, ya que estaba dormida y sin peligro de descubrirme. Tome una lámpara de mano que estaba en su buro (lógico, no podía prender la luz de la habitación, porque si mis padres despertaba y la veía, sería el fin de todo), la prendí y vi su rica vagina. Comencé a lamérsela suavecito. Sin prisa, ya que era mía. Toda para mí. Seguí con la lámpara y abrir sus labios vaginales. Quedo su vagina expuesta a la luz y descubrí algo que hizo detener todo: ¡Era virgen, tenía el himen intacto! Si se la metía, se daría cuenta. Nunca pensé en eso (por estar pensando en cogérmela). Arruino mi plan. Ahí pensé, que aunque no fuera virgen, se daría cuenta, porque sentiría que tuvo sexo y eso sería muy raro. Y si investigaba, me descubriría. Así que pensé en algo rápido. Comencé, por frotarle varias veces mi verga en su vagina. Después, me eche sobre ella y comencé por pasarme la lengua por sus labios entreabiertos, al tiempo que la manseaba por todos lados. Luego, atrape sus tetas y le chupe los pezones largamente, sin mucha fuerza (para no dejar un moretón). Seguí bajando, le lamí la pancita y después seguí, para hundir mi lengua entre los labios de su vagina. Se la chupe un rato largo y después, me acerque hasta su cara. Me bajé el pantalón y el bóxer hasta las rodillas. Mi verga salió disparada de esa cárcel. Luego fui hacia donde estaba su delicado rostro. Mirándola a los ojos, fui masturbándome lentamente. El pellejo de mi verga subía y bajaba al compás de mis manos. Casi me corro al ver que me estaba masturbando enfrente de mi hermana (es que me daba mucho morbo verla allí acostada, toda indefensa, sin saber que su hermanito se estaba masturbando enfrente de ella). Agarré una de sus delicadas manos y la hice agarrar mi verga. El solo contacto con su mano, casi hizo que me corriera. Luego, envolví su mano con la mía y fui subiendo y bajando por mi verga. Estaba en su mejor forma. Toda parada, con el glande a punto de explotar. Una de sus uñas me raspaba un poco la verga, pero eso le daba más morbo al hecho. Luego de estar así por un rato, saqué su mano de mi verga. Luego, empecé a sobar delicadamente mi glande por su boquita. Sus labios se abrían levemente ante el contacto con mi verga. Ya quería explotar del placer, pero esto recién empezaba. Con una mano fui abriéndole su boca, hasta que la cabecita de mi verga entró en ese huequito. Fui metiendo y sacando muy despacito mi verga por su boquita. Sentía como sus dientes chocaban con mi verga. Era una sensación muy deliciosa. Estuve así por un rato, hasta que no pude más, y sacando mi verga de su boca, me corrí en su cara, mientras me sacudía y los ojos me daban vuelta. Cuatro fuertes chorros de leche salieron disparados de mi verga, para bañarle casi por completo el rostro a mi hermana. Sonreí satisfecho, mirando mi obra: el cuerpo de mi hermana desnudo, inerte y con una tremenda acabada en la cara. Después de verla un momento, y festejar que por fin tenía mí hermanita su carita bañada por mí leche, y de que yo había sido el primero al que se le había mamado, tome mi playera y la limpie cuidadosamente. Incluso, la concha húmeda por mi saliva y le puse su bata de dormir. Le puse el calzón y verifique que no dejaba ningún rastro que me delatase, antes de salir de la habitación. Salí de ahí un poco frustrado, por no haber podido haberla hecho mía. Pero había logrado tener, todo su hermoso cuerpo. Tocarlo, manosearlo y lamerlo todo. A la mañana siguiente, mi hermana se veía diferente. Como que sintió algo raro en su cuerpo. Aunque no dijo nada, yo sabía que quería gritárselo a todos.

Así seguí repitiendo esto en ocasiones muy espaciadas. Después de unas veces, ahora esto era mi desahogo y mi principal prioridad. Esto lo repetí por meses, hasta que sucedió algo raro en mi hermana. Lo note yo solamente, porque la espiaba a toda hora. Un día, después de bañarse, entro a su cuarto y se desabrocho la bata. Tomo un espejo y se veía minuciosamente la vagina. Volteaba hacia la puerta, como con temor a que alguien la viera. En eso, hizo algo que no pude creer: (porque nunca lo había hecho) se metió un dedo en la vagina, y parecía disfrutarlo (no se masturbaba, solo lo metió y lo dejo). Después, lo saco y sonrió al espejo. Fue entonces, que pensé en algo que me hizo enojar mucho: ¡La muy puta, ya le había dado las nalgas a su novio! Así que en cuanto salió hacia su trabajo, entre a su habitación y la revise toda. Me imagine por donde iba la cosa, pero no encontré nada y más me enfurecí. Salí a la calle y me puse a pensar mil cosas. Pensé en aprovechar en que ya no era virgen, para ahora si cogérmela. Pero ella sentiría algo raro, y si esa noche no tuvo sexo con su novio, sospecharía. Así que más me enfurecí y estuve planeando algo: ¡Si no era mía, haría algo para vengarme! (de ella y de su novio). Pensé en todo, hasta que surgió la idea que cambiaria el futuro de todos, y esta vez no fallaría (se los juro que no fallo). Volví a revisar su habitación y no encontré nada. Me puse a pensar en cómo hacerle para saber si tenía sexo con su novio. Lo único que se me ocurrió, fue seguirlos. En efecto, esa misma noche, después de salir de trabajar, mi hermana y su novio entraron a un Motel. El solo hecho de imaginarme, como el pendejo de su novio se la iba a coger; como la iba a tocar, manosear, hurgar por todos lados; como le iba a chupar sus ricas tetas y mordisquear sus exquisitos pezones; como le iba a mamar su rica conchita; como le iba a abrir sus ricas piernas, para centímetro a centímetro, meterle su larga y dura verga hasta el fondo; como iba a gozar de lo lindo cogiéndosela a placer, mientras disfrutaba del hermoso cuerpo de mi hermana, me hacia enfurecer hasta la locura. Después de dos horas de estar ahí, salieron, cenaron y se fueron a mi casa. ¡Y mi hermana, como si nada hubiera pasado! Así que pensé, que si no encontré nada en su habitación (ningún anticonceptivo), tal vez el solo usaba el condón (si no era que nada) y ella usaba el método de ovulación o ritmo (si no es que nada también). Ahí fue cuando se me ocurrió algo malévolo (súper malévolo). Pasaron los días y no tenía ninguna idea clara, hasta que por fin lo planee: ¡Debe embarazarse!

Durante una semana, la fui a espiar todos los días a la salida de su trabajo, y si veía que entraba al Motel con su novio, rápidamente me iba a mi casa y le preparaba un vaso grande de leche, con las pastillas incluidas. En cuanto regresaba, veía que se tomara el vaso completo. Una vez hecho esto, me iba a mi cuarto y me ponía a espiarla. En cuanto veía que se dormía, iba a su cuarto y sin temor, entraba a su habitación. La desvestía toda completa, al tiempo que la manoseaba por todos lados. Si temor, ponía sus piernas sobre mis hombros y centímetro a centímetro, comenzaba a penetrarla. Era toda una delicia sentir la calidez de su vagina y como me succionaba. Como no queriéndome dejar ir. Como si mi verga hubiera estado ahí antes. Mientras me la cogía, le besaba los senos. Se los mordía, se los estrujaba como quería hasta saciarme. Después, la besaba en la boca y le metía la lengua hasta la garganta. Fue entonces, que en una de esas noches, se me ocurrió algo que no estaba en mis planes originales, pero que en ese momento me pareció irresistible: ¡Si el pendejo de su noviecito la había desvirgado, yo tenía que romperle el culo! (y así fue). Esa noche, la acosté boca abajo y le empecé a lamer el culo. El cual, lo tenía muy estrecho de verdad. Pero valía la pena. Ver sus nalgas grandes, redondas y paraditas que tenia, apiñonadas también como toda su piel y el ano cafecito... que hermosa visión tenía en ese momento. Así acostada boca abajo, le acomode una almohada en el vientre, para que parara más el culo. Entonces, coloque mi verga en la entrada de su ano y empecé a empujar (entro con dificultad), hasta que entro toda hasta el fondo (hasta sentía como le tocaba los intestinos). Empecé entonces con el mete y saca. Primero despacio y luego con más violencia. Le sacaba toda la verga y después se la volvía a introducir de un solo golpe. Me la estuve cogiendo un buen rato, hasta que no aguante más y le descargue toda mi leche en sus intestinos. Seis fuerte corros de leche salieron disparados de mi verga, para llenarle casi por completo el culo de mi hermana. Satisfecho, la volví a colocar boca arriba y la seguí cogiendo por la vagina, hasta que me vine en ella. Cuatro fuertes chorros de leche volvieron a salir disparados de mi verga, para irse a incrustar en lo más profundo de su vagina. Por último, le metí mi verga en su boca, hasta que me vine en su cara. Dos últimos chorros de leche salieron disparados de mi verga, para irse a incrustar en lo más profundo de la garganta de mi hermana. Durante este tiempo, le di una pastilla y la mitad, para que durmiera más tiempo y me dejara disfrutar de su cuerpo un poco más. Después de terminar de cogérmela, medio la volvía a vestir y me salía de ahí satisfecho. Cabe mencionar, que durante este tiempo, nunca la volví a limpiar con mi playera. La deje así toda sucia y llena de mi leche.

Después de duro trabajo, dio resultado. Dos días después de que deje de cogérmela, comenzó con síntomas de embarazo y que se les cae el teatrito. ¡Los casaron al par de pendejos! No tengo dudas de que realmente la embarace yo, pues el niño que tuvo (voy a decir textualmente las palabras de mi mama) “Tiene todos los rasgos de nuestra familia” y tomando en cuenta que mi hermana no se cuidaba (por que las pastillas anticonceptivas tienen efectos secundarios y no salió embarazada durante el tiempo que descubrí que tenia sexo), por lógico el solo usaba el condón y no tenía contacto con su semen. En cambio, con mi semen dormía (y como ya saben que se bañaba al regresar del trabajo a comer) y durante el día, también traía encubando mi semen. Otra cosa que dice que yo soy el papa, es que como los niños van cambiando de rasgos, se está pareciendo mucho a mí. Bueno, eso dice la gente que nos conoce...

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Comentarios enviados para este relato
april30 (6 de June de 2012 a las 04:35) dice: muy buen relato, anda a tomar la leche ya dormir

marcoantonio123 (30 de June de 2012 a las 02:53) dice: mas o menos porque no la declarastes tus sentimientos


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