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HERMANA VICIOSA

Relato enviado por : thevintage el 03/03/2011. Lecturas: 15261

etiquetas relato HERMANA VICIOSA   Amor filial .
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Resumen
Dos hermanos, Mercedes y Daniel, satisfacen sus apetitos sexuales mutuamente.


Relato
HERMANA VICIOSA
Hola, mi nombre es Mercedes, tengo 30 años y les voy a contar una experiencia que me sucedió algunos meses atrás.
Todo comenzó un día mientras tomaba el te con mi madre, viuda, de 55 años quien me contó que estaba preocupada pues venía espiando a mi hermano Daniel, de 17 años, desde hacía varios meses y había descubierto que era un pajero incansable, que había descuidado sus estudios y había perdido varios kilos de peso.
Mientras mi madre me contaba estas cosas yo pensé que sería algo hereditario pues yo también soy una gran pajera. Si bien ahora yo estoy divorciada y sin pareja, mientras estuve casada también me dedicaba a hacerme infinidad de pajas, me calentaba por cualquier motivo, aun después de coger con mi marido me retiraba al baño y ahí me pajeaba debajo de la ducha metiéndome algo por el culo y por la concha simultáneamente. Así y todo luego volvía a la cama con mi marido y le pedía que me haga una paja o que si podía que me coja por el culo; si se le paraba me la daba por atrás sino me chupaba la concha mientras me metía un dedo en el orto y de esta forma tenía un par de orgasmos que me dejaban tranquila por un buen par de horas.
Mi madre seguía contándome que lo había sorprendido numerosas veces pajeándose a diversas horas del día, que en su cuarto guardaba revistas pornográficas, y que todos los días tenía que cambiar las sabanas de su cama porque eran impresionantes las manchas de leche que quedaban en ellas.
Yo, para dejarla más tranquila, le dije que a esa edad todos los adolescentes se hacen muchas pajas todos los días y que la pérdida de peso se debería a que querría lucir un poco mas flaco etc.
Mi madre se quedó mas tranquila, seguimos tomando el té conversando de cosas triviales donde me comentó que dentro de un par de días tendría que viajar, por razones de trabajo, hasta el Uruguay por 15 días. Yo le dije que estaba bien, que me encargaría de la casa y de cuidar a Daniel.
El viernes por la noche, después de acompañar a nuestra madre al aeropuerto, Daniel se fue a pasear con unos amigos y yo me quedé sola en casa. Cené temprano, me di una regia ducha y aprovechando que estaba sola decidí andar totalmente desnuda por toda la casa, cosa que me erotiza terriblemente.
Como en nuestra casa hay varios espejos en las paredes cada vez que pasaba frente a uno miraba mi voluptuoso cuerpo desnudo. Admiraba mis opulentas tetas, blancas y suaves, con sus grandes areolas oscuras y sus pezones en punta. Me ponía de espaldas y por sobre el hombro miraba mi espléndido culo que nunca me cansaba de toquetear, separando las nalgas para dejar expuesto mi ojete, hambriento de caricias. Cuando me veía de frente la calentura era máxima. Me miraba las tetas y las apretujaba entre mis brazos, haciendo que los pezones se pongan duros como piedra y muy receptivos a mis toqueteos. Cuando bajaba la vista me encontraba con un pubis totalmente cubierto de largos y abundantes pendejos negros. Pasaba los dedos entre ellos, desasiendo los rizos, tratando de abarcar con toda la mano esa abundante pelambrera que tanto calentaba a mi ex marido y que ahora a mi me calentaba con solo verla.
Así, desnuda como estaba, me tiré en el sofá y prendí la televisión para ver una película. Pasaba todos los canales y no encontraba nada que me agradara. En realidad buscaba algo erótico para calentarme y hacerme una buena paja pero no había nada que realmente valiera la pena. Apagué la tele y decidí subir a la habitación de mi hermano y conectarme a Internet para buscar algo que me pusiera a “tono”.
Nunca había entrado a internet desde la computadora de mi hermano y me sorprendió que en el menú favoritos los únicos enlaces que había eran hacia sitios porno. Esto me solucionó el problema de andar buscando lo que yo necesitaba. Agarré una toalla que había sobre la cama, la enrollé sobre si misma de modo que quedó como un gran cilindro y me senté sobre ella. Mientras pasaba las páginas porno y veía como grandes pijas se hundían en tiernos culos, como lindas pendejas chupaban gruesas vergas y abundantes chorros de leche empapaban sus caras. Yo me movía de adelante hacia atrás sobre la improvisada poronga de toalla consiguiendo oleadas de placer. Descubrí en internet un mundo lleno de calientes sensaciones, era imposible no hacerse unas buenas pajas mirando esas pantallas plagadas de inmensas vergas escupiendo mares de espesa leche caliente. Encontré un sitio donde los visitantes podían mandar, por correo electrónico, fotografías propias, de sus novias, novios o amantes, siempre en bolas o garchando en las mas insólitas poses. Pasé un buen rato mirando esas páginas y tuve que meterme un dedo en el orto de la calentura que me agarré. De ese forma, con un dedo clavado en el ojete, mientras que sobaba mi concha contra la toalla tuve una acabada fabulosa que me dejó con las piernas temblando.
Estaba recuperándome de la soberbia paja cuando escuche ruidos en la puerta de entrada. Sin dudas era Daniel que regresaba a casa mas temprano de lo que yo había previsto. Rápidamente apagué la computadora, recogí la toalla que estaba sobre la silla, apagué la luz y salí corriendo a mi cuarto.
Me coloqué una camisa amplia y transparente y me senté simulando leer, dejando la puerta de mi cuarto abierta, así cuando pasara mi hermano vendría a saludarme y me vería semidesnuda y yo podría evaluar el efecto que le causaba.
Cuando pasó vio la luz encendida y se asomó. Yo, enseguida me levanté y me dirigí hacia él para saludarlo con un beso, como era nuestra costumbre. El, al verme con tan escasa vestimenta se quedó petrificado. Yo comencé a preguntarle cosas sobre su salida con sus amigos mientras el miraba, casi descaradamente, mi cuerpo desnudo gracias a la transparencia de la tela de mi camisa. Me dijo que iría hasta la cocina a buscar un vaso de gaseosa y yo decidí acompañarlo.
Una vez en la misma le dije que se sentara que yo se la serviría. Abrí la alacena para sacar dos vasos y tuve que estirarme un poco para alcanzarlos. Sabía que el me estaba mirando el culo, pues en aquella posición la camisa se me había subido hasta la mitad de mis blancas nalgas. Daniel permanecía mudo, yo hablaba preguntando cosas intrascendentes; cuando me di vuelta para poner las copas sobre la mesa me di cuenta que tenía la vista fija en mi soberbio culo. El muy turro se hizo el boludo y me regaló una sonrisa. Cuando abrí la heladera, la luz interior permitió que mi hermano pudiera ver con total claridad la peluda concha de su querida hermana.
Yo me hacía la estúpida y tardaba un poco más de lo necesario para que mi hermano pudiera verme bien los pendejos y las tetas, pues como yo estaba un poco inclinada hacia delante sabía que estas colgaban pareciendo aun más grandes.
Desenrosqué la tapa de la botella y deliberadamente la dejé caer al suelo lo que me permitió, al agacharme a recogerla, ofrecerle a mi hermano, una espléndida vista desde atrás de mis muslos, de mi concha con sus negros y largos pelos y mis nalgas.
Me incorporé y vi la turbación en la cara de Daniel que me miraba como sin entender como su hermana se mostraba de aquella manera tan descarada. Me senté frente a el, cruzando las piernas y nos pusimos a charlar sobre su paseo nocturno con sus amigos; mientras hablábamos noté como el iba teniendo una buena erección y cada tanto bajaba la mirada hacia mi entrepierna. Cuando yo miré hacia abajo comprobé que los últimos botones de mi camisa se habían abierto y el exquisito triángulo de pendejos negros estaban totalmente a la vista de Daniel. Yo di un respingo con un Ohh! como sorprendida e inmediatamente me cubrí la concha, pidiéndole disculpas a mi hermano por la situación, diciendo lo avergonzada que estaba mientras abrochaba los botones abiertos. Apuré el vaso de gaseosa, me despedí de Daniel hasta mañana y me retiré a mi habitación. Apagué la luz y esperé en la oscuridad.
A los pocos segundos escuche a mi hermano que entraba a su dormitorio, yo abrí la puerta de mi habitación que da al balcón y fui directamente hasta la ventana de Daniel. Ahí estaba el quitándose la ropa. Primero se quitó la camisa, luego las zapatillas y siguió con los pantalones. Por arriba de los calzoncillos se veía claramente la terrible erección que tenía y cuando se sacó los mismos una gruesa verga saltó como un resorte. Fue directamente hasta su escritorio sobándose la pija, se sentó en la silla, abrió un cajón del mismo y sacó unas fotografías. Como estaba sentado casi de perfil yo no podía ver las fotos pero indudablemente se trataban de fotos porno. Daniel sostenía una foto con la mano izquierda mientras que con la derecha se hacía una suculenta paja y por su boca emitía pequeños gritos de placer. Como al minuto descargó una enorme cantidad de leche que salpicó parte de su abdomen y la mayoría terminó en el piso.
Yo me quedé mirándolo desnudo con su enorme pija aún chorreando leche y noté que mis pezones estaban totalmente erectos bajo mi camisa. Hacía menos de 30 minutos me había echo una buena paja y ahora estaba nuevamente caliente por culpa de mi hermano. Ahora Daniel había comenzado a pajearse nuevamente y aunque la pija la tenía caída, prontamente se puso dura y lista para volver a descargar la leche remanente.
Rápidamente abrí unos botones de la camisa sacando mis opulentas tetas al aire; de inmediato comencé a apretar y pellizcar los pezones sin dejar de mirar la verga de mi hermano Daniel. Llevé mis manos hacia mis nalgas que comencé a tocar intensamente, pasando los dedos por mi cerrado ojete. Con un dedo alcancé mi peluda y empapada concha, lo sobé un par de veces para lubricarlo bien y velozmente me lo metí bien adentro del culo. La mano libre me la llevé a mi palpitante concha donde comencé a acariciarme el clítoris. Miraba de a ratos la pija de Daniel y mis enormes tetas de dilatas areolas y gruesos pezones moviéndose al compás de la sabrosa paja que me estaba haciendo, con todo un dedo metido en el ojete y con la otra mano abarcando toda mi concha, apretando el clítoris hasta casi llegar al dolor.
Daniel había cambiado la foto que tenía en la mano y ahora los movimientos que le imponía a su verga eran mas rápidos.
Sin saberlo mi hermano me estaba dando un gozo inusitado; hubiese querido tener mas de dos manos para poder toquetearme todo el cuerpo, pero solo tenía dos y un dedo de mi mano izquierda estaba ocupado en entrar y salir de mi ojete, mientras que mi mano derecha se hacía cargo de mi clítoris, parcialmente oculto debajo de la abundante mata de pendejos.
En el mismo instante en que Daniel eyaculaba toda la leche que le quedaba yo alcancé un orgasmo estrepitoso. Luego me retiré a mi habitación a dormir.
Al otro día, durante el desayuno, le pregunté a mi hermano si tenía novia. El me respondió que no, que era muy tímido con las mujeres. Yo volví a preguntar: “todavía no tuviste novia?”. El, con voz entre cortada me dijo que no. Pero supongo que ya tuviste relaciones con alguna mujer, verdad? Volví a preguntar.
El se puso colorado de vergüenza a la vez que con tono casi inaudible dijo que no.
Quiere decir que a los 17 años nunca viste a una mina en pelotas y nunca cogiste?
La verdad que no hermanita, solo las veo en revistas y en videos y me hago muchas pajas.
Yo me quedé pensando un rato y le confesé que yo también era una gran pajera para que de este modo no se sienta tan culpable y también para ablandarlo un poco y llevar mi plan acabo.
No mirás páginas porno en internet? Pregunté sabiendo la respuesta.
Si, hay gran cantidad de material en la red y me caliento mucho mirándolo.
Yo también miro algunos sitios porno. Sin ir mas lejos unos días atrás me quedé un par de horas en la oficina y me entretuve mirando un sitio donde la gente manda sus fotos eróticas.
No quise decirle que había utilizado su computadora para esta tarea.
Y te gustó lo que mostraba el sitio? Preguntó Daniel con ansiedad.
Por supuesto que me gustó. Tanto es así que me subí la pollera, me saqué la bombachita y me hice una muy buena paja, aprovechando que no había nadie.
Daniel se quedó mirándome, sin entender tanta sinceridad de mi parte.
Proseguí con mi confesión. Vos sabes, Daniel, que no tengo pareja y me caliento como cualquier mujer joven y viendo todos esos hombres desnudos con sus pijas duras y esas mujeres, también desnudas, con las piernas abiertas, chupando pijas, cogiendo por el culo y por la concha etc. Bueno lo cierto es que me agarré una calentura tal que me tuve que pajear ahí mismo. Y también se me ocurrió una cosa.
Que cosa se te ocurrió Mercedes?
Me gustaría ver fotos mías en internet y saber que muchos hombres se hacen la paja viéndome en pelotas en sus monitores. Por eso pensé que vos podrías sacarme unas cuantas fotos, luego escanearlas y mandarlas a ese sitio.
Daniel se había quedado mudo.
Y? Que me respondés, pregunté yo ansiosa.
Si.. si me parece bárbaro. Pero creo que sería mucho mejor que le pida la cámara digital a un amigo mío así no tenemos que rebelarlas y escanearlas.
Pero Mercedes decime una cosa, no tenés vergüenza de mostrarte desnuda delante de mí y de contarme estas cosas?
No. Como voy a tener vergüenza si vos sos mi hermano. Y entre hermanos no podemos ocultarnos nada. Aparte acabamos de confesarnos que los dos nos hacemos muchas pajas.
Si estoy de acuerdo con eso. Cuando querés que hagamos las fotos?
Lo antes posible, respondí yo sintiendo que se me hacía agua la concha.
Bueno llamo a mi amigo ahora mismo, y si está disponible la voy a buscar ya.
Mientras Daniel subía a llamar por teléfono a su amigo yo me levanté la pollera y contemplé mi concha apenas cubierta por una bombachita blanca. Como siempre los pelos negros escapaban por todos lados y sin pensarlo pasé un dedo por la hendidura que se formaba entre los dos labios, sintiendo un placer enorme. Separé bien las piernas y pude sentir el olor a hembra caliente que llegaba desde mi concha.
Me compuse al escuchar que Daniel bajaba de su cuarto mientras decía que su amigo lo esperaba en su casa para prestarle la cámara. Tomó algo de dinero y salió comentando que en 30 minutos estaba de vuelta.
Cuando Daniel se fue yo decidí tomar una ducha y prepararme para las fotos. Ya tenía pensado que ropa ponerme para hacer un streptease y calentar a Daniel. De solo pensarlo, tanto me calenté que mientras me duchaba tuve que hacerme una suculenta paja. Luego me sequé, acariciando voluptuosamente todo mi cuerpo y proseguí a ponerme el uniforme que consistía en medias, portaligas y corpiño negro y una diminuta bombachita roja muy transparente. Sobre esto una pollera muy corta tipo colegiala y una camisa blanca. Ansiosa esperé a Daniel, que al cabo de 35 minutos llegó a casa.
No le habrás contado a tu amigo para que vas a usar la cámara no?
No, por supuesto. Le dije que era para un trabajo del colegio.
Me parece bárbaro, contesté. Bueno que te parece si empezamos?
Bueno decime como querés que te saque las fotos.
Pensé que podríamos empezar con algunas así como estoy, vestida con estas ropas.
Daniel respondió que le parecía bien.
Me tomó dos o tres fotos totalmente vestida, parada y sentada, yo en ningún momento oculte mi cara al objetivo de la cámara como noté que lo hacían en algunas fotos que había visto en internet.
Luego me crucé de piernas mostrando mi muslo blanco que contrastaba con el negro de las medias. Noté que a Daniel se le aceleraba la respiración al verme tan decidida.
Me puse de pie de espaldas a la cámara, me incliné un poco hacia adelante y me levanté la pollera mostrando mis nalgas apenas cubiertas por la bombachita roja. Yo sabía que las medias levantaban mi culo y lo ponía mas parado. Le pregunté a Daniel que tal estaba y el me dijo que estaba muy buena y que no lo tome a mal, pero se estaba calentando al verme con esa ropa tan erótica. Yo le respondí que si se calentaba con esto, no sabía lo que le esperaba, al tiempo que miraba el bulto que crecía en su bragueta
Me puse de frente y volví a levantarme la pollera, tapando mi cara con la misma como si tuviera vergüenza. Sin cambiar de posición esperé la luz del flash y al notar que este no se producía pregunte que sucedía. Daniel me respondió que no sucedía nada, solo que estaba fascinado con los pelos de mi concha que escapaban por todos los lados de la bombachita.
- Te gusta mi concha peluda. Pregunté.
- Me encanta, hermanita, y así cubierta apenas con esa bombachita roja mas aun.
- Querés que me la baje un poco, hasta la mitad del muslo?
- Bueno dale, contestó Daniel
Yo me baje la bombachita mientras Daniel sacaba una y otra foto.
Comencé a sacarme la camisa mientras mi hermano continuaba disparando la cámara. Cuando miré mis tetas, cubiertas por el corpiño transparente, noté como mis areolas estaban abultadas de la calentura y los pezones parecían que iban a romper la delgada tela. Después de dos o tres fotos me saqué el corpiño y mi hermano, al verme las tetas al aire, se llevó la mano al bulto de la bragueta a la vez que tragaba saliva.
Sin dejarlo reaccionar le dije que el también podía sacarse algo de ropa para estar mas cómodo, a lo que accedió sin decir nada, quitándose la remera y el pantalón y quedando en calzoncillos; estos eran del tipo boxer con bragueta y por el agujero de la misma asomaba la bien desarrollada verga.
Que linda pija que tenés, le dije yo.
El miro hacia abajo e inmediatamente se cubrió.
No tengas vergüenza, al fin y al cabo yo estoy en pelotas y vos no, comenté agarrándome ambas tetas con las manos y moviéndolas de arriba abajo. Dale sacate los calzones, agregué.
Y se quedó en pelotas con la pija mas dura que una roca y yo que a cada segundo tenía mas ganas de metérmela en la boca.
Ya me había quitado la bombachita y el corpiño pero todavía tenía puesta la pollera y caminaba por toda la sala mientras Daniel sacaba fotos y admiraba mis opulentas tetas.
Luego me hizo poner en cuatro apoyando las tetas contra el piso. En esta pose mi culo quedó bien parado y Daniel se colocó detrás de mí arrodillado en el piso.
Mientras sacaba fotos comentaba que lindas nalgas tenía y que hermosa concha con todos esos pelos asomando por entre mis muslos apretados.
Yo ardía de calentura y le dije: “ si tanto te gusta podes tocarla un rato”. Al momento sentí una de sus manos acariciando mis muslos, que rápidamente fue subiendo hasta llegar a la peluda concha.
Yo dejé escapar un gemido de placer y girando un poco la cabeza pude ver como mi hermano con la mano libre se estaba haciendo una paja.
Yo sentía un placer enorme mientras ni hermano me toqueteaba la concha y acariciaba las nalgas, deteniéndose por momentos en el oscuro ojete. Volví a mirar a Daniel, estaba con los ojos cerrados y disfrutando como un perro de las sensaciones que yo le permitía tener. Estimé que estaba por acabar y decidí cortarle la acabada.
Levantándome rápidamente dije: bueno, bueno...sigamos con las fotos. Me saqué la pollerita quedando solo con el portaligas y las medias negras.
Un poco disconforme Daniel continuó con la sesión fotográfica. Realizamos tomas de cuerpo entero, de frente, de perfil, de atrás. Hicimos algunas con Daniel tirado en el piso y yo de pie un poco inclinada hacia adelante. De esta forma mis formidables tetas quedaban colgando pareciendo mas grandes aun.
Ni en un solo instante a Daniel se le bajó la pija, siempre dura y a punto de explotar. Sin ningún tapujo se la sobaba y yo lo alentaba diciéndole lo linda, larga y gruesa que era.
Luego me tiré en el sofá de la sala y Daniel dijo de hacer unos primeros planos de mis tetas y pezones. Me pareció bárbaro y mi hermano se colocó sobre mi poniendo sus rodillas a cada lado de mis caderas, quedando casi sentado sobre mi vientre. Con su movimiento rozaba sus huevos y su verga contra los pelos de mi concha y monte de Venus, cosa que me produjo una calentura mayúscula, tanto que agarré su gruesa verga y comencé a pajearlo frenéticamente. Daniel miraba incrédulo pero feliz. Le pedí que se acercara un poco y puse su pija entre mis tetas y continué de esta forma con la paja. El llevó su mano hacia atrás y empezó a hacerme la paja a mi.
Entre gemidos de placer Daniel me decía que tenía las tetas mas hermosas del mundo y que le estaba dando un placer enorme. Yo contesté que también estaba disfrutando como nunca y que me gustaría sentir su pija entre las nalgas. Daniel me dejó lugar y yo me coloque boca abajo.
Comenzó a toquetearme el culo con verdadera pasión y a pasar su verga por todo lo largo de la raya.
Yo elevé un poco mis caderas y comencé a refregar mi culo contra la pija de mi hermano que al mismo tiempo pasaba la mano por toda mi concha, untándose los dedos con mis fluidos para luego concentrarse en el clítoris. Yo estaba que volaba de calentura al pensar que era mi propio hermano quien sobaba su pija contra mi culo y me hacia una exquisita paja.
Daniel ponía la verga entre las dos nalgas, apretando a ambas contra esta y moviéndose de adelante hacia atrás. Mientras hacia esto repetía, “Hay hermanita, cuanto placer que me das” o si no “Que hermoso culo, que hermoso culo para meterle la verga”.
En ese momento sentí que ponía la cabeza de la pija justo contra el ojete y comenzaba a hacer fuerza para meterla. Al principio me asusté un poco, pero la calentura que tenía me impedía pensar claramente y lo dejé hacer. Hasta que hubo entrado la punta de la gruesa verga sentí un poco de dolor, que luego se transformó en auténtico placer al notar toda la pija metida dentro de mi culo.
Mi hermano estaba que volaba de gozo, y debo reconocer que si bien el no tenía experiencia, bombeaba contra mi orto maravillosamente bien, tanto que me arrancó varios orgasmos seguidos mientras me apretaba las tetas desde atrás. Hasta que el no aguantó más y entre gritos de placer, descargó una tremenda cantidad de leche caliente dentro de mi culo.
Quedamos los dos cansados tirados en el sofá haciendo comentarios de lo bien que la habíamos pasado y acariciándonos mutuamente cuando a Daniel se le paró la verga de nuevo.
Sin decir nada le agarré la pija y comencé a pajearlo. Al cabo de unos minutos no aguanté mas y se la comencé a chupar mientras él tocaba mi culo metiendo un dedo dentro del ojete. Le chupé la pija con tanta dedicación que luego de dos o tres minutos descargo dentro de mi boca una cantidad considerable de leche.
El logró que yo acabara tres veces mas mientras le enseñaba como y donde chupar una concha.
En ningún momento me la metió por la concha pues yo no me cuidaba con nada para evitar quedar embarazada. Por eso accedí a que me la metiera por el orto.
Ese día anduvimos desnudos todo el tiempo, excitándonos con solo mirarnos. Daniel quiso que me deje las medias y el portaligas ya que estas prendas, me dijo, lo calentaban muchísimo y yo me sentía muy erótica con ellas.
Mientras preparaba algo para comer en la cocina Daniel se sentó a observarme y comenzó a pajearse, yo dejé lo que estaba haciendo y ahí parada, frente a él me hice también una buena paja viendo como esa pija escupía una deliciosa leche blanca.
El día terminó con los dos en la cama muy cansados por aquella maratón sexual que habíamos tenido, pero buscamos otros lugares para calentarnos, pajearnos y coger tranquilamente.
Pero eso es otra historia.

TheVintage



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Comentarios enviados para este relato
golosa_33 (8 de April de 2011 a las 18:54) dice: me has dado una buena idea, creo que hare lo mismo que tu.

Zak (5 de March de 2011 a las 08:22) dice: muy buen relato muy exitante pero te falto darnos el link para ver tus fotos mami sigue escribiendo y pasalo para calentarnos mas

sexoadictovenezuela (5 de March de 2011 a las 02:00) dice: Demasido bueno me hice una rica paja pensando en vos y que rico sería ser tu marido sexo cada hora y por todos los agujeros

ALECCIONADOR (4 de March de 2011 a las 23:54) dice: ESTE RELATO SI QUE ESTUVO BUENO, MIS FELCIITACIONES POR TAN RICO RELATO, ESTUVE CON LA PIJA MUY PARADA, DURANTELA LECTIRA, QUISIERA QUE ME CONTARAS OTRAS DE TUS EXPERIENCIAS QUE DEBEN SER BUENAS COMO ESTA, SALUDO, MI CORREO ES elaleccionador@hotmail.com, ESCRIBEME

a_na_ma (10 de March de 2011 a las 18:32) dice: EXCELENTE RELATO SE ME PARO LA VERGA PENSANDO EN TI SE VE QUE ERES UNA AUTENTICA PUTA FELICIDADES


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